Villamarienses en la caminata brocheriana

Peregrinación de fe, piedra y camino

Entre el 12 y el 15 de marzo se realizó una peregrinación desde Alta Gracia a Cura Brochero. Algunos lo hicieron a pie y otros a caballo. Al término del camino, quedaron las emociones de la experiencia vivida que trataré de expresar en esta nota
domingo, 27 de marzo de 2022 · 08:39

A lo largo del camino, me preguntaba los motivos por lo que decidimos hacer la Peregrinación Brocheriana. Con más dudas que certezas, puedo decir por qué no fui: no fui a hacer trekking de montaña -para eso hay excursiones específicas- y no fui a hacer un sacrificio en nombre del cura gaucho, porque estoy convencida de que un Dios bueno no pide que suframos.

Lo cierto es que, con un grupo de villamarienses y carlospacenses, caminamos desde Alta Gracia a Villa Cura Brochero, por las Altas Cumbres, y sigo preguntándome por qué.

Quizás fue para acompañar a Lindor y Adrián, padre y tío respectivamente, de un niño al que en 2018 le diagnosticaron cáncer primario de riñón, con metástasis al hígado y a los pulmones. Después de 15 meses de rayos, quimio y operaciones, pidieron permiso a la doctora del Hospital de Niños para llevarlo al santuario de Cura Brochero. “No sé qué pasó ahí, pero salí con la convicción de que mi hijo no se moría”, dijo Lindor. Hoy, su hijo es un niño sano de 11 años y ellos fueron a caminar para dar gracias.

Quizás fue por la historia de Silvia, una caminante histórica del grupo que en enero de este año solo deseaba que terminara su sufrimiento por los fuertes dolores que le causaba una enfermedad del páncreas. Amigos de la brocheriana le llevaron un trozo de poncho del cura y ella no solo pudo hacer la caminata íntegra, sino que hasta ganó un concurso de baile en las peñas que se hacían cada noche en algún albergue de montaña.

O quizás fue por el Tío Juan, este cordobés de barrio Argüello que lleva seis peregrinaciones en sus pies, que no parecen sentir el cansancio de sus 73 años. El impulso: la nieta que llegó a alegrar la vida de la familia y los hijos, que le escondieron una carta en la mochila donde le dicen lo orgullosos que están de él.

Tal vez fue por sentir que “el primer caminante”, como le dicen a Fernando Gómez, el hombre que va encabezando la peregrinación con una bandera de Cura Brochero, no puede ir solo, sino en comunidad. Una comunidad de personas que apenas se conocen, pero que se sienten apoyadas entre sí para hacer el camino entre las piedras sueltas de la montaña o entre el asfalto roto a la vera de la ruta.

O tal vez solo fue para conocer, con el cansancio de nuestros cuerpos, lo que significa hacer el camino que hacía el curita Brochero arriba de su mula Malacara para llevar víveres, remedios o compañía a los solitarios vecinos de alta montaña. “Piedra marcada” se llama, precisamente, el sector donde el ahora santo iba señalando una senda con piedras para asegurarse de hacer siempre el mismo camino.

Probablemente, no sepamos nunca el motivo por el que fuimos, aunque no dejemos de preguntarlo. Solamente sé que, al llegar a la villa que lleva el nombre del santo, con el sonido de las campanas del santuario, hubo una multitud de vecinos recibiendo a los peregrinos. Y esa multitud, la mamá y la tía de una de las villamarienses que hizo el camino mostraba un cartel que nos daba la bienvenida. Eso hizo que dejara el interrogante para el futuro y me fundiera en un abrazo colectivo.

 

Salvaron el día

Al llegar al destino de cada jornada, después de varias horas de camino pedregoso, un grupo de podólogas y podólogos esperaban a los peregrinos para ayudarlos a “acomodar el cuerpo” para la jornada siguiente.

Con mucha paciencia y dedicación, reventaban las ampollas que se formaban y vendaban los pies para que resistieran un día más.

El grupo tiene experiencia en la tarea. Saben prestar el servicio en Luján, a los peregrinos que transitan kilómetros para llegar a la Basílica de esa ciudad bonaerense. Por una podóloga de Carlos Paz, conocieron la brocheriana y no dudaron en ponerse al servicio de los caminantes.

 

66%
Satisfacción
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Esperanza
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Bronca
20%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia