Día de la Memoria - Inauguraron la remodelada plazoleta Ramiro Suárez, con un nuevo mural
“Siento algo muy lindo por este mural”, dijo Mario, “el Campera”
Su presencia está plasmada en el arte de Angeli y OlcelliCon la presencia de Mario Cabrera, conocido como “el Campera”, en el marco de la Semana de la Memoria se realizó la inauguración de la remodelada plazoleta Ramiro Suárez, que incluyó la realización de un mural por los Derechos Humanos.
Fue ayer a la mañana, en el espacio de calles Mendoza y Carlos Pellegrini, donde por años vivió Mario, quien en los últimos tiempos vio modificada sustancialmente su vida al residir en el Hogar Municipal de Ancianos.
“Siento algo muy lindo por este mural. Vivía acá, estuve muchos años. He visto de todo”, dijo “el Campera” al ser abordado por los medios de comunicación.
“Me trae recuerdos lindos. Vivía acá, pasaba la gente, hablaba con mucha gente. Me traían revistas, el diario”, recordó y aseguró que su vida ha cambiado, que reside en el Hogar y que comparte la habitación con otro hombre.
Afirmó sentirse bien y dijo que lo pone contento ver a la plaza renovada.
La obra plasmada en las paredes fue realizada por los artistas plásticos Cristina “Kity” Angeli y Raúl Olcelli, y significa una actualización del primer mural pintado por Angeli junto a Raúl Pierotti en 1986.
Aquel fue justamente el primer mural efectuado en democracia en la ciudad -y que fue reconocido por la Unesco como material didáctico-.
Se repintó dos veces, pero luego fue borrándose.
Tiempo atrás, en un encuentro en el centro clandestino de detención La Perla, surgió la idea de reflotarlo.
Así terminó germinando el nuevo mural, cuya dimensión es de 130 metros cuadrados, que muestra más mujeres que el original y que refleja el paso del tiempo y los derechos conquistados, con las Madres de Plaza de Mayo, el pañuelo del aborto legal, las banderas de Argentina, la diversidad y la Wiphala, y el pañuelo naranja, en pos de separar la Iglesia y el Estado, no por estar en contra de la Católica sino en respeto de todos los credos.
Toda esa representación quedó bajo la mirada de Mario, el Campera.
Tanto Kity como Raúl hablaron ayer en el acto, que concentró a muchas personas.
“Todos lo conocimos en un momento difícil de su vida, estamos abrazándolo acá”, dijo Olcelli mirando a Cabrera.
Ambos artistas repasaron las distintas instancias que envolvieron al significativo mural, que recibió muchos elogios.
“Nos veíamos, pero no nos mirábamos”
En el acto de ayer también habló Elvio Toscano, el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).
“Siempre fueron los artistas los que empezaron, tal vez antes que nadie, a caminar una zona minada, como esta ciudad, en la que había gente con miedo y asustada. Nos veíamos, pero no nos mirábamos, éramos fantasmas”, recordó Toscano en relación con los primeros tiempos tras la nefasta dictadura cívico militar que sembró el terror en el país entre 1976 y 1983.
“No es una ficción: la gente tenía miedo de encontrarse, y los primeros símbolos de recuperación de lo que nos merecíamos, era el mural del 86, de Kitty y Pierotti”, resaltó el militante.
Sostuvo que ellos “plantaron las primeras raíces para llegar al fondo, encontrar la esperanza y fortaleza de crear una sociedad distinta. Esta es una sociedad distinta, en la que podemos hablar, mirar”.
Luego, en referencia al duro presente, se preguntó hacia donde “nos están llevando” en el mundo.
Llamó a la juventud a dar continuidad a lo iniciado hace muchos años, recalcando que muchas chicas y chicos se han sumado a la Asamblea.
Expresó que “es un tema de amor” el de crear una mejor sociedad y convocó a “aprender a mirar al otro, al que está al frente, ese es igual que yo, no hay diferencias”.
Previamente, al inicio de su exposición, afirmó que el camino de la memoria no fue abandonado nunca, fue “un proceso lento pero sostenido”.
Y que se busca “recuperar los derechos de las personas, de todos, no de un sector”. “Nos merecemos vivir en una sociedad de iguales, justa, sin discriminación”, recalcó el dirigente.
Por su parte, el intendente Martín Gill también hizo referencia a lo que significó aquel primer mural.
“En los primeros tiempos permanecía el miedo, porque seguían caminando los que instrumentaron el terrorismo de Estado. No era tan fácil pararse sabiendo que había muchos que ya no estaban”, contextualizó.
“Siempre los artistas tienen ese sentimiento especial y no hay miedo que los acalle. Esos artistas hicieron un primer mural”, valoró.
Sobre el Campera, mencionó que es “un vecino que como tantos se transformó en una marca de la ciudad, marca que anidó acá, donde pasó mucho tiempo en soledad, pensando, reflexionando, y es símbolo de muchos Camperas que seguramente existan en nuestra sociedad”.
Luego destacó el cambio de su vida a partir de la llegada al Hogar de Ancianos, y subrayó que la transformación también ha sido interna.
