Aeropuerto Regional - La palabra de uno de los flamantes profesionales

El Aeroclub tiene nuevos pilotos: buenas sensaciones en el aire

Federico Neyra dijo haber logrado su objetivo tarde, pero tiene muchísimo por recorrer. Su abuelo fue piloto, y a él siempre lo atrajo la aviación
miércoles, 23 de marzo de 2022 · 08:30

Escribe: Diego Bengoa
Fotos: Osvaldo César Carballo
DE NUESTRA REDACCION

 

“Es algo placentero que además me hace desconectar de todo”, dijo Federico Neyra (34), flamante piloto privado que se formó en el Aeroclub de Villa María.

En la institución acaban de germinar nuevos profesionales de la aviación: Nicolás Stuppa como piloto aeroaplicador; Oscar Duarte y Jorge Rojas como pilotos comerciales, y Alexis Genovese, Cristian Senn, Elder Paschetta,  Emiliano Murina y el citado Federico como pilotos privados.

El Diario estuvo con algunos de ellos, además de conversar con pilotos experimentados e instructores en la sede del Aeropuerto Regional Néstor Kirchner, en donde funciona el Aeroclub local, que es presidido por Osvaldo Villanueva. En ese marco, los entrevistados contaron detalles y reflejaron sus sensaciones.

Federico Neyra fue uno de ellos y a lo primero que hizo mención fue que comenzó a formarse “tarde”, tanto por una cuestión de tiempo como también económica.

En diez meses, consiguió el objetivo, pero aclaró que el proceso puede llevar desde un mes hasta un año.

“Siempre me gustó la aviación”, apuntó quien compite en aeromodelismo, y que tenía a esta disciplina como una materia pendiente en su vida.

Su abuelo fue piloto y llegó a volar con él, por lo que desde chico supo lo que es estar más cerca del cielo, entre las nubes,  observando la ciudad desde una perspectiva a la que pocos tienen acceso.

En ese sentido, reflejó las buenas sensaciones que afloran cuando sobrevuela Villa María y la zona, por ejemplo el poder hacerlo de noche, donde divisa  algunas luces encendidas en medio de la oscuridad de los campos, que son las luces de casitas o de estancias.

También destacó el poder experimentar y formarse en este club, “que está abierto a todas las personas, es un muy buen ambiente, con un grupo muy lindo armándose”.

“Conozco dos pilotos, que no son de acá, que tienen miedo a la altura, pero no a volar”, comentó ante una pregunta. “Quizás, al tener el control, se desconectan de sus miedos”, estimó y aseguró que no se necesitan habilidades ni condiciones previas para comenzar el cursado en pos de aprender a pilotear.

A la hora del vuelo, “hay que estar concentrado”, recalcó. “Una vez que naturalizas el control, ya podés disfrutar. Si podés volar con nubes, atravesarlas, si tenés la capacitación y la habilitación, se convierte en algo muy placentero”, manifestó.

Dijo que incorporó al resto de su vida el orden que le exige esta disciplina. Es que para volar hay que cumplir diversos controles previos, existiendo una lista de chequeos previos, durante y después del vuelo.

En una próxima nota, publicaremos otras voces desde el Aeroclub y detalles de la formación que posibilita viajar como pájaros sobre nuestras cabezas.

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