Economía circular - Reconocimiento a la vocación innovadora aplicada al campo argentino

Una granja obtuvo un premio que proyectaron alumnos del Inescer

Se trata de un trabajo que hicieron estudiantes de segundo año de la Tecnicatura Superior de Agrobieconomía, con el docente y médico veterinario Fernando Daniel Garófalo. El proyecto es de factibilidad técnica sobre la instalación de un biodigestor. El establecimiento que ganó es Don Cobal
miércoles, 16 de marzo de 2022 · 09:04

Fernando Daniel Garófalo es médico veterinario, egresado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLP), donde es docente. También trabaja en el Instituto de Educación Superior del Centro de la República Dr. Angel Diego Márquez (Inescer). Y, además, es especialista en cerdos.

Ayer, en diálogo con un periodista de El Diario, lo primero que hizo fue hablar de la agrobieconomía, carrera del Inescer en la que dicta clases. Explicó que es necesario pensar en la economía circular. “¿Qué significa? Que el subproducto de un proceso es el insumo del siguiente”, dijo. Y puso un ejemplo. En una fábrica láctea el insumo es la leche y el subproducto es el suero -o lactosuero-. Entonces, todo lo que se hace con el suero es parte de la economía circular. En este sentido, se puede decir que el suero se emplea para la dieta de los cerdos. Esta sería la actividad principal y allí, luego, se puede encontrar materia fecal que es posible emplearla para producir gas o algún tipo de compostaje como lombricompuestos o fertilizantes para las plantas.

Una síntesis de todo esto diría que se trata de una economía en la que se avanza en la escala de manufactura en función de los desperdicios de la anterior.

Es inevitable detenerse en lo explicado para, ahora, comprender de qué se trata el proyecto elaborado junto con alumnos del segundo año de la Tecnicatura Superior en Agrobieconomía del Inescer que le permitió obtener un premio de la Fundación de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) - Regional Córdoba al talento, al esfuerzo y la vocación innovadora aplicada al campo argentino a la granja Don Cobal.

El proyecto es curricular: surgió en el marco de ganadería bioeconómica. “Para ese proyecto curricular necesitábamos tener una granja modelo”, contó. Por lo tanto, recurrieron a la granja mencionada, de los ingenieros Cristian Colazo y Andrés Baldocini, ubicada en la zona rural de Pilar. Y el proyecto, de ser, digamos, un mero trabajo práctico, se transformó en uno de factibilidad técnica sobre la instalación de un biodigestor en granja de cerdos. En esta dirección, el profesional explicó que esto quiere decir que se trabajó con los efluentes de los cerdos. Luego, con los efluentes porcinos “se trabajó todo lo que tiene que ver con ecualización y fermentación en un reactor”. Y agregó: “Eso lo que va a generar es biogás”.

 

Acerca del biogás

El biogás servirá para generar biometano, y el biotemano se empleará para adecuar el gas para la combustión. “Con eso viene todo lo que es tratamiento para extraer el azufre, para extraer agua y la idea es trabajar con un motor a gas, como si fuera un vehículo de calle, el cual tiene un generador eléctrico”, sostuvo.

Seguidamente, indicó: “La diferencia que tiene este modelo con uno tradicional es que las granjas ya tienen losa radiante y, al tenerla, ese motor generaría lo que se llama una energía térmica y esa energía térmica lo que haría es calefaccionar la granja a través de la circulación de agua caliente por los pisos”.

De esta manera, el biogás les dará agua para calefaccionar, pero también les brindará electricidad que es fundamental porque, según señaló Garófalo, Pilar es una zona donde “se corta mucho la luz”, y es imprescindible en las granjas tener horas de luz para poder trabajar. “Con este proyecto se podría autoabastecer en los momentos de corte”, destacó.

Respecto de la idea de presentar el proyecto para competir, comentó que los productores de la granja le preguntaron y decidieron hacerlo: ganaron entre 147 proyectos postulados. “El premio es un dinero que va a permitir hacer al menos una parte de todo el proceso”, dijo y aclaró que la totalidad del proyecto tiene “un costo importante” (de alrededor de tres millones y medio de pesos). A la vez, aseguró que los alumnos ya se encuentran presentando el proyecto en otro ente para seguir reuniendo fondos.

Posteriormente, subrayó que el proceso de trabajo incluyó una amplia gama de conocimientos que contempla “partes de fermentación, partes eléctricas, partes de termodinámica”. Y remarcó que todo fue posible gracias a que en el equipo, integrado por seis alumnos, había personas que hicieron aportes sobre distintas cuestiones.

“Cada industria de Villa María tiene algún derecho y no hay una carrera específica en la que se estudie cómo darle forma a ese desecho que para la industria lo es y para la gente que estamos en economía circular no”, mencionó sobre la carrera local que se encuentra discontinuada actualmente. Por lo tanto, afirmó: “Ambientalmente sería una cosa importante la continuidad porque se puede trabajar sobre maderas, plásticos, vidrios, sobre diferentes elementos”.

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