La UEPC salió a defender a la educadora que fue retirada por la Policía del CENMA 96
“Quise que se respete mi decisión”, dijo la docente no vacunada
Carlos Andrada, secretario general, repudió el accionar de la directora del CENMA 96 y de la inspección. Natalia Talche, la profesora en cuestión, narró que fue desalojada por la Policía delante de sus pares y de los alumnosLa delegación departamental de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) brindó, durante la mañana de ayer, una conferencia de prensa a los fines de expresarse respecto al hecho que tuvo como eje a una profesora de matemáticas que fue retirada por la Policía del CENMA 96 por no haber tenido ninguna vacuna contra el COVID-19.
Carlos Andrada, secretario general del gremio, y Natalia Talche encabezaron el encuentro con la prensa en su sede sindical ubicada en calle San Martín.
Dos puntos que dejó en claro Andrada tienen que ver, por un lado, con las formas en las que se manejaron respecto a la profesora -utilizando la fuerza pública- y, por otro, el hecho de que UEPC apoya las medidas de bioseguridad ante la pandemia de coronavirus, pero que también respeta las libertades individuales.
Por su parte, Talche explicó que buscó primeramente el diálogo, pero las autoridades se cerraron.
“Desde la institución siempre hemos tenido una posición -en términos gremiales- de responsabilidad social, utilizando el barbijo, la sanitación y todas las exigencias, para alentar salir de la pandemia, pero también hemos sido respetuosos de las responsabilidades individuales”, inicio el sindicalista, quien definió que “la resolución número 78 tiene una zona gris que puede dejar una duda sobre como accionar. Pero esta duda no la tuvieron en la escuela ni la inspección, quienes decidieron llamar a la Policía, algo que es realmente grave”.
En este punto, es necesario explicar que la Resolución 78/2021 de la Secretaría de la Gobernación está apuntada al protocolo de los educadores en la pandemia.
La docente, como se dijo, no estaba inoculada ni tenía un hisopado negativo -según destacaron en la conferencia-. El hecho de que haya cuestiones que no estén explícitas en tal “reglamento”, puede ser lo que genera dicho resquemor.
“El disparador es discutible, pero la gravedad es que un compañero de la escuela llame a la Policía para sacar a otro”, prosiguió Andada y en ese punto de su defensa, sumó que la docente “no ponía en riesgo la institución, ni la integridad de nadie... no es una delincuente”.
“Vemos una situación de gravedad institucional donde ha habido una situación de violencia”.
“Hay violencia psicológica, donde no podemos naturalizar que una docente, en el comienzo del ciclo lectivo, sea desalojada por la fuerza policial, delante de los alumnos y sus pares”
“Este es un hecho repudiable, en un momento donde la escuela es un salvoconducto de la seguridad social, de la responsabilidad, de la asistencia social y de la inclusión. Es un lugar donde se tiene que ser humano y donde nos tenemos que cuidar entre pares. El mensaje (que deja esto) es que mañana, la directora puede llamar a la Policía para también sacar a un alumno... es inadmisible lo que ha ocurrido”.
Caminos legales
En sus palabras, el gremialista aseguró que se elevará una nota “a los superiores inmediatos de la directora y de la inspectora” (Mirta Abregú y Eugenia Ponce, respectivamente).
“Entendemos que la escuela es un territorio que tiene que resolver los problemas con sus propios mecanismos -como los estatutos- y, justamente, si hay una zona gris, lo que menos se puede hacer es llamar a la fuerza pública. Que venga el ministro (de educación) o el gobernador, pero no un compañero de la propia escuela”.
El orador también agregó que espera que el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba se exprese: “El silencio o la inacción va a traslucir que, para el gobernador y el ministerio, esta modalidad es totalmente legítima... la de sacar docentes de la escuela con la Policía... algo que como UEPC?vamos a rechazar esta vez y cualquiera”.
“Quise que se respete mi decisión”
En su turno, la docente, afirmó: “Quise hacer respetar mi decisión y dialogar, a lo que se cerraron completamente y fue algo directo y conciso: sacarme con la Policía”.
En primer punto, la educadora destacó haber pensado que se trataba de un tipo de intimidación o “amenaza”, pero luego, la fuerza policial le aseguró que debía retirarse.
“Hacía 40 minutos que estaba en la escuela y ya me habían permitido el ingreso”, sostuvo.
“Llamaron a la Policía para que me retire, en el hall de la institución, delante de todos los alumnos y de mis compañeros que estaban en el patio observando la situación”, redondeó.
