Tras la aprobación de Diputados, la votación en el Senado sería “más reñida”

Acuerdo con el FMI: una mirada local del escenario político

La politóloga Aimé Aminahuel realizó un análisis del contexto actual y el panorama a futuro de nuestro país en caso de aprobarse el proyecto de ley
lunes, 14 de marzo de 2022 · 08:30

Tras 14 horas de debate, el viernes por la madrugada el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) recibió el respaldo de la Cámara de Diputados con 202 votos a favor, 37 en contra y 13 abstenciones.

Los congresistas aprobaron el proyecto de ley que da alas a la administración de Alberto Fernández para pactar un programa económico con el FMI que permita refinanciar la deuda contraída en el año 2018, bajo el Gobierno de Mauricio Macri, y que asciende a cerca de 45 mil millones de dólares.

A pesar de que tanto los diputados de Juntos por el Cambio (JxC) como los del Frente de Todos (FdT) coincidieron en que el país quedaría en una situación muy grave ante la falta de un pacto, ambos bloques cuestionaron las políticas que deben aplicarse a partir del mismo. Ahora llegará el turno a la Cámara Alta, donde hoy los senadores comienzan el debate en comisión y luego deberán dictar su sanción definitiva.

En ese marco, El Diario dialogó con la politóloga y becaria del Conicet, Aimé Aminahuel, quien brindó su análisis en lo referido al contexto actual y el panorama a futuro de nuestro país en caso de aprobarse el proyecto de ley.

En cuanto a la votación reciente de Diputados, Aminahuel mencionó que tanto el FdT como JxC votó de manera “fragmentada, es decir, hubo grandes ausencias y votaciones en contra, con lo cual habría que pensar cómo eso se va a revertir o se va a ver en Senadores”. “A mi criterio, va a ser una instancia bastante más reñida porque el FdT tiene la primera minoría con 35 senadores y Juntos por el Cambio tiene 33, por lo que cada voto cuenta”, aseveró.

A su vez, explicó que otro factor a considerar son los bloques autónomos compuestos por partidos provinciales y que tienen senadores propios como los casos de Río Negro, Misiones y Córdoba. “Va a haber una negociación muy fuerte con los gobernadores, es decir, el ejecutivo va a tener que negociar los votos de los senadores de cada provincia para llegar primero a un quorum y ni hablar después para una mayoría”, precisó.

“En tal sentido, me parece que va a ser mucho más reñida la votación. Creo que en lo que respecta al oficialismo no va a haber tanto desmembramiento, se va a votar un poco más al unísono, pero quisiera ver cómo va a votar la oposición”, dijo Aminahuel.

En tanto, indicó: “También entran a jugar algunos factores de poder. Hace poco leí una nota en un diario nacional que hablaba, por ejemplo, de cómo observan los CEOS, es decir, el establishment empresarial de Argentina este proyecto de Ley de reestructuración de deuda. Ahí encontramos otra fisura, es decir, la élite económica argentina no es algo homogénea, sino que hay sectores que son más duros e ideológicos y otros más pragmáticos y sostienen que se debe llegar a un acuerdo”. “Varias empresas argentinas, principalmente aquellas vinculadas a la investigación, desarrollo de innovación y tecnología o aquellas autopartistas, afirman que Senadores debe aprobar el proyecto”, puntualizó.

“Por ejemplo, la Unión Industrial Argentina, que es un factor de poder o un sujeto gravitante en la capacidad de lobby, que tiene en nuestras Cámaras Alta y Baja, ya se posicionó a favor del acuerdo. También hay empresarios que tienen contacto más directo con dirigentes de JxC y los han llamado para que acompañen el proyecto”, aseveró y agregó: “Allí se visualiza cómo estamos de cara a las elecciones presidenciales del 2023 y como algunos referentes, como el caso de Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, está asumiendo el liderazgo del representante de la oposición dialoguista. Fue uno de los que salió en apoyo en Diputados al proyecto de Ley y está haciendo lobby para que se apruebe”.

 

Para Aminahuel, la instancia en el Senado será “más reñida, donde cada voto cuenta”

Importante desacuerdo

Cabe destacar que, mientras se llevaba adelante la sesión en Diputados, afuera del recinto se efectuaron movilizaciones e incluso hubo actos violentos. Ante esta situación, Aminahuel explicó: “Hay un porcentaje importante de la población en desacuerdo, no solo con el proyecto de Ley, que lo que busca al fin y al cabo es renegociar una deuda que se ha tornado impagable en los términos que propone el organismo internacional y, además, lo sideral y absurdo de la cifra, sino que también está en contra con el pago de la deuda sin antes poder investigar con claridad qué ha pasado con ese dinero que ingresó a la Argentina y que no hemos visto plasmado ni en infraestructura, ni en políticas públicas, ni en inversión social, es decir, en ninguna dimensión de lo público”. “Ese dinero parece que se esfumó y parte de la población cuestiona la legitimidad de la deuda, en muchos casos, representados de los partidos de izquierda que, generalmente, son quienes se movilizan”, dijo.

“No obstante, es por lo menos un dato llamativo que esa movilización y sobre todo el hecho violento que, casualmente, terminó por tirar piedras en el despacho de Cristina Fernández de Kirchner y romper espacios públicos. Me deja pensando si eso forma parte de ese grupo de manifestantes que están en contra del acuerdo o si son infiltrados, algo que ya hemos experimentado en Argentina”, relató.

 

Puntos a considerar

Por otra parte, en cuanto a los principales puntos que se deben considerar del acuerdo, la investigadora precisó: “Se consensuó que no habrá ajustes en las cuentas públicas, es decir, no realizarán una reforma laboral ni una reforma jubilatoria. Estas fueron dos frases que resonaron mucho porque el FMI en sus recomendaciones macroeconómicas tiende a pedir a los países que se reduzcan los gastos públicos y todo lo que refiere a programas de protección social”. “Sin embargo, Argentina tiene una de las legislaciones más interesantes en el plano laboral, por lo tanto, ese punto termina por no aprobarse. El Gobierno no cedió y va a seguir habiendo un gasto sostenible y un aumento moderado en lo que refiere a la expansión de infraestructura, ciencia, tecnología, educación y políticas de fortalecimiento a la protección social”, resaltó.

Asimismo, “otro tema del que también están hablando es la estabilización de ciertas políticas macroeconómicas para sostener la inflación. El gobierno considera que es algo multicausal y, por lo tanto, lo ataca tanto desde la emisión monetaria como del control de precios. Me parece que va a tener que implementar una estrategia integral para poder llegar a las metas que propone el acuerdo”, comentó.

“Un próximo punto a considerar se da en relación a las tarifas. Es uno de los aspectos más controversiales porque se piensa en las tarifas de servicios públicos y, según la propuesta, quienes más contribuirían a la reducción a los subsidios energéticos van a ser aquellos sectores con mayor capacidad de pago, mientras que el resto de los usuarios tendrán aumentos que estarán por debajo de la suba de los salarios, es decir, aumentos escalonados”, dijo la politóloga y prosiguió: “Esto apunta a lograr, de acuerdo a dichos del ministro de Economía (Martín Guzmán), niveles de tarifas razonables y susceptibles de ser aplicadas con criterios de justicia social y equidad distributiva. Pero, al no tener un cuadro tarifario claro ni tampoco una planificación de estos aumentos de tarifa, genera una controversia política porque, en gran medida, repercutiría en la economía doméstica de Argentina”.

“El ministerio de Economía también sostiene que no habrá una devaluación brusca, por lo tanto, se reducirá la diferencia entre el tipo de cambio en el país, que hoy es casi del 100%. Se tratará de mejorar la cantidad de reservas en dólares de Argentina, que quedó bastante devastada al menos después de la administración de Cambiemos y de todo lo que fue el fenómeno de la bicicleta financiera, que creo es el gran punto a cuestionar en el marco de la deuda”, afirmó.

Además, expresó que “otro punto importante es el crecimiento que se prevé en cuanto a la economía, entre el 3% y 4% durante este año y 2023. Lo que no parece ser tan ilógico si uno considera que en el 2021 la economía se recuperó en relación al porcentaje del PBI”. “Me parece que lo que se viene este año y el próximo van a ser disputas importantes de poder para aplicar la técnica política y económica posible para aprovechar el escenario internacional, que tiene subas y bajas. Ese va a ser un escenario donde se prevé un conflicto muy claro, si es que el gobierno tiene las agallas con el sector exportador. Vamos a ver de qué instrumentos o políticas se vale el Gobierno para aprovechar, pero también para protegernos”, añadió.

 

Las paradojas de la historia

“Argentina es un país que cuando Néstor Kirchner renegoció la deuda con el FMI en los albores del 2000, se realizó una de las mayores quita de deudas de la historia. Así es recordado en el esquema del sistema financiero internacional, de hecho así se estudia”, mencionó Aminahuel y continuó: “Después, con la administración de Cambiemos y Mauricio Macri, fuimos uno de los países que tomó una de las deudas más importantes del mundo, las paradojas de la historia”.

En tanto, sentenció que “ahora a Alberto Fernández le toca un escenario con el FMI que fue duro en la negociación, pero que a la vez cedió producto del contexto de pandemia. Han sido dos años de donde los gobiernos se vieron bastante debilitados por la recesión económica y se ha desgastado la imagen del presidente”. “Sin embargo, viendo los resultados de esta votación y la capacidad de lobby que ha tenido el ala de Sergio Masa, me parece que veo a un Alberto Fernández que se está acomodando en la pospandemia y está tratando de cumplir con algunos de los compromisos con los que asumió”, relató.

“La política en nuestro país es muy dinámica por los sistemas de partidos, las alianzas, la trayectoria, la cultura política y social que hay y, por lo tanto, 10 meses en Argentina tal vez son 10 años en otros países. En tal sentido, veo un Alberto Fernández con no tanto la soga al cuello”, destacó y agregó: “Pero, lo que observo ante este acuerdo y las políticas urgentes que se tienen que tomar, que son más estructurales, es que si el Presidente decide llevarlas adelante, seguramente va a tener el apoyo de su electorado, pero va a tener muchos enfrentamientos con ciertos sectores de poder que son los que, usualmente, suelen enfrentarse a los gobiernos peronistas”.

“Hay que ver como se acomodan los factores de poder y qué capacidad de respuesta tiene la ciudadanía en los próximos meses, lo que Antonio Gramsci decía una guerra de posiciones. Veremos en qué lugar se posiciona el Gobierno nacional o qué tipo de herramientas va creando y cómo irá construyendo la realidad argentina y qué batallas está dispuesto a dar. Creo que va a seguir todo como viene, con algunas pequeñas reformas paritarias, pero no con reformas estructurales a lo que refiere a la estructura productiva argentina”, concluyó Aminahuel.

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