El Ultimo Primer Día (UPD) de un colegio metió a toda una familia en una horrible pesadilla
Compañeros de estudio abusaron de una estudiante en una fiesta
Mientras buena parte de la sociedad villamariense se conmovía por una violación grupal ocurrida en el porteño barrio de Palermo, una estudiante local sufría un ataque sexual de parte de al menos uno de sus compañeros, al tiempo que otros filmabanEscribe Sergio Vaudagnotto DE NUESTRA REDACCION
“Se trata del colegio en el que yo misma me recibí a mediados de los 80 y por el que siento un afecto. Quiero creer en sus autoridades, en su directora (B.) y en su director general (G.), que iniciaron un sumario interno para esclarecer el hecho y sancionar a los responsables. También elijo creer en la Justicia, porque ya realicé la denuncia en sede policial. Y quiero creer que el Hospital Pasteur también hará la evaluación sobre la actuación de la médica de guardia de esa noche, que revisó a mi hija de una manera muy superficial”. Las palabras pertenecen a M., quien por el momento prefiere no dar nombres, porque su objetivo “no es otro que impedir que sigan ocurriendo estas cosas”.
M. exhibió que su hija, R., tiene un promedio superior a 9 y dijo que “ni ella ni nadie merece pasar por algo semejante”.
¿Qué fue lo que pasó?
La fiesta denominada Ultimo Primer Día (UPD) del instituto secundario en cuestión tuvo lugar entre la noche del martes 1 y la madrugada del miércoles 2 de este mes, en la sede del Centro Vecinal de Barrio Bello Horizonte. “Mi hija y su grupo de amigas más cercanas, cinco o seis chicas, se prepararon una jarra de bebida, fueron a la barra, pidieron hielo y cuando ella bebió por segunda vez de su vaso, comenzó a sentirse mal y fue al baño, vio a un señor mayor que cuidaba el lugar y luego ya se descompuso y no recordaba nada más”, relató M. a El Diario, en base a los dichos posteriores de su hija y las amigas.
Una de estas estudiantes la llamó sobre las 3 de la madrugada para pedirle: “Vení a buscar a R., porque no está bien”. Mientras la madre se desesperaba para conseguir un taxi, recibió un segundo llamado de otra amiga, que le refiere que habían solicitado una ambulancia. De cualquier manera, ella llegó antes en un auto de alquiler.
“Mi hija estaba sentada en el cordón de la vereda, no podía ponerse de pie, se largó a llorar y no dejaba de pedirme perdón. Yo pensaba que era por su primera borrachera... Después me dijeron que les habían puesto algo en la bebida. Entonces viene un papá y me ofrece llevar a mi hija y a su hijo al Hospital Pasteur porque, según él, los dos estaban en el mismo estado. Hacia allá íbamos; su hijo estaba un poco ebrio, pero hablaba, se le entendía y mi hija no reaccionaba. Pero ese padre me dijo que mejor nos llevaban a casa, porque ya estaban mejor y eso fue lo que hizo, dejarnos en casa. Ella tenía vómito en el pelo, detrás de la cabeza, que evidentemente no era suyo, por lo que decidí bañarla y recostarla, pero enseguida mi hija empezó a decirme, como pudo, que se balanceaban sobre ella y a preguntar por lo que le hicieron los chicos e hizo una crisis nerviosa, por lo que pedí otro taxi y la llevé al hospital”, narró la madre de la estudiante que acaba de iniciar el último año de la secundaria.
Se quejó de la actuación de la médica de la Guardia del centro asistencial en esa madrugada del 2 de marzo, porque “constató algunas heridas, marcas en el cuello, de lo que se conoce como ‘chupones’, pero no la revisó completa, no tardó más de 5 minutos y me dijo que la llevara a dormir porque estaba borracha”.
Dijo, luego, que su hija “durmió profundamente hasta la tarde del miércoles 2” y que “al día siguiente, jueves 3, ya fue a la escuela, donde yo había expuesto la situación ante la directora, el director general y los integrantes del Gabinete Psicopedagógico, quienes me dijeron que comenzarían un sumario interno para establecer las responsabilidades y, además, me ofrecieron hablar con el asesor legal (E.), quien me aconsejó esperar a tranquilizarme antes de hacer una denuncia judicial”.
Victimizar a la víctima
Pero ese jueves 3, la víctima se vería obligada a sentir el mismo asco y la misma vergüenza que la atormentara horas antes: compañeros de estudio compartieron un video del abuso que había sufrido en la fiesta. Y las imágenes se viralizaron y circularon con más fuerza por los pasillos de la institución. “Ella se reconoció por la remera negra y amarilla que llevaba puesta y por toda esa situación horrible que seguía en su memoria”.
En el video se ve a un chico encima de ella, mientras otros filman con celulares y alientan al grito de “¡eh!, ¡eh!, ¡eh!”.
“Resulta que el jovencito que aparece en esas imágenes es el mismo cuyo papá se ofreció a llevarnos al Hospital Pasteur y que después nos dejó en casa; el mismo que iba en el asiento al lado de mi hija”, agregó M. en el diálogo con el periodista de El Diario.
El viernes 4, la mamá presentó la denuncia en la sede de la Departamental General San Martín, donde la citaron para que el sábado 5 su hija fuera revisada por el médico forense.
En otro pasaje de la entrevista, la mujer refirió que “hubo una orden dentro del colegio para borrar el video de los celulares, inclusive en el de mi hija”.
Con pesar, la madre de la adolescente abusada explicó esperar que “al publicarse este caso dejen de pasar estas cosas”.
“Porque esta vez le tocó a mi hija, pero esa misma noche la guardia de una conocida clínica estaba colapsada por chicos bajo los efectos del alcohol u otras cosas. En la misma institución, cuando los chicos de la Promoción 2022 hicieron la pintada de la calle, pintaron hasta un auto que estaba estacionado y ahora a los daños los tenemos que pagar entre todos los papás... Espero que el sumario administrativo interno establezca la pena para los responsables, pero que también detecte si hay alguien detrás de estas situaciones que le pueden pasar a cualquier estudiante. O que lo detecte la Justicia en el marco de la investigación de lo que le sucedió a mi hija”, agregó.
