María Constanza Curatitoli, una de las incorporadas para una de las becas del Conicet

La voz de una de las becarias

Abordará un proyecto de investigación para su doctorado en Artes relacionado a las representaciones y reconstrucciones de la memoria postdictadura
martes, 1 de marzo de 2022 · 08:45

A principios de este mes, el  Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) aprobó la incorporación de ocho becas doctorales al Instituto de Ciencias Humanas de la Uni y al Centro de Investigaciones y Transferencia de Villa María (CIT-Conicet-UNVM).

Tal información fue brindada en su momento por El Diario, pero en esta ocasión conocemos la voz de una de las beneficiadas, a saber,  María Constanza Curatitoli, que recibió una beca de finalización para su proyecto de investigación en un Doctorado en Artes, y cuya codirectora es la docente de Humanas Cristina Siragusa.

El comunicador Rodrigo Alvarez dialogó con ella -a modo de entrevista- y cosechó los siguientes conceptos:

– ¿De qué se trata tu proyecto? ¿En qué temática se centra?

Mi proyecto de investigación para el Doctorado en Artes aborda distintas representaciones y reconstrucciones de memorias de postdictadura presentes en un corpus de animaciones latinoamericanas. Partiendo de la noción posmemoria, que se constituye también como una marca temporal, me detengo en la generación de artistas animadores dentro de la región que ha podido, mediante el lenguaje animado y sus posibilidades técnicas, estéticas y estilísticas, corporeizar y resignificar las ausencias y el pasado traumático, tanto individual como colectivo.

– ¿Por qué consideras que es importante tratar esa temática en la actualidad?

Si bien contamos con un amplio bagaje de estudios teóricos propios del lenguaje cinematográfico latinoamericano contemporáneo en lo atinente a esta temática, los estudios teóricos específicos en el campo de la animación latinoamericana tienen un trayecto de carácter relativamente incipiente.

Esta investigación parte de los trabajos relevados a la fecha y  se ponen en diálogo con enfoques que abordan la temática propuesta desde una perspectiva socio-histórica respecto al pasado reciente, para dar lugar a la animación como lenguaje dentro de los estudios del audiovisual.

El interés radica en trazar una continuidad y ampliar los conocimientos y habilidades de la animación como vehículo y soporte material para la representación de memorias. La investigación apunta a generar un aporte en ese sentido.

– ¿Cómo se plantea el proceso de trabajo e investigación?

Como la beca obtenida es de Finalización de Doctorado, mi investigación comenzó en el 2018, al iniciar el Doctorado en Artes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

A lo largo de los años se fueron realizando los seminarios que indica el plan de estudios, los cuales sirvieron para dar una espesura teórica al planteo del problema. En simultáneo, se llevó a cabo una tarea de relevamiento de obras, para poder conformar el corpus final de estudio. En ello hubo un carácter bastante dinámico, ya que la incursión de nuevas obras que resultaban relevantes para la investigación (tal es el caso por ejemplo, del cortometraje chileno Bestia, recientemente nominado al Oscar y con un importante recorrido y consagración en los circuitos de festivales más importantes del mundo), llevó a distintas reconsideraciones sobre ciertos límites del corpus. También hubo un trabajo muy fuerte sobre el recorte de la temática; en cada una de estas etapas, el acompañamiento de mi directora Mónica Kirchheimer y mi codirectora Cristina Siragusa fue fundamental. 

-¿Cómo recibiste la noticia de haber sido seleccionada para esta beca? ¿Qué significa para vos?

Es una alegría e ilusión inmensa. Los procesos de postulación a las becas y recepción de resultados son instancias sumamente intensas, tanto desde el trabajo que requiere llevarlo a cabo como desde las expectativas que se ponen en juego. Es recibir un voto de confianza desde la institución sobre el valor de investigar, el valor de aportar al campo de conocimientos y la posibilidad de tejer nuevas redes con colegas para fortalecer nuestros proyectos, pensar trabajos conjuntos, construir una mirada cada vez un poco más crítica.

– ¿Cuáles son tus expectativas para los próximos años de trabajo?

En primer lugar, recuperar paulatinamente las actividades presenciales es un gran estímulo para lo que viene. Esta tarea por momentos es muy solitaria, y por supuesto que la pandemia y el aislamiento acrecentaron esa condición, que para nosotres ya es una práctica “habitual”. 

Tengo por delante la escritura propiamente de la tesis doctoral, y se presenta allí también un desafío: encontrar el modo de escritura propio y más adecuado para esta investigación, el lugar y el modo de enunciación que como investigadores en artes queremos construir.

– ¿Cuál es tu relación con la UNVM y cómo se enmarca la beca en esta?

Mis primeros acercamientos a la institución fueron a través de la participación en la Red Latinoamericana de Estudios de Animación Sur a Sur, de la cual la Uni es miembro integrante.

A partir de ese momento, fueron diversos los proyectos de investigación y extensión que me han mantenido vinculada, tal es el caso del  Festival Internacional de Animación Anima -donde me  desempeño como productora- que es un evento cultural y extensionista coorganizado por el Centro Experimental de Animación de la UNC y la cátedra de Animación de la UNVM, y el FAIA –Foro Académico Internacional sobre Animación– donde integro la Comisión Organizadora junto a docentes, alumnes y egresades de la Licenciatura en Diseño y Producción Audiovisual. Hay un marcado interés de parte del Decanato de Humanas por apoyar y fortalecer esos espacios, con lo cual llevamos muchos años de trabajo mancomunado en proyectos que vinculan la animación, la investigación y la extensión, trabajando estrechamente con docentes e investigadores de la institución como Paula Asís, Alejandro González, Eugenia Fiorenza.  Mi codirectora es docente y dirige, desde hace más de ocho años, proyectos de investigación sobre animación argentina en el Instituto de Humanas. Actualmente, en el marco del proyecto de investigación “Experimentar el movimiento: prácticas y reflexiones procesuales en la creación animada” (dirigido por Alejandro González y codirigido por Paula Asís), se encuentra en desarrollo un cortometraje animado de investigación-producción llamado Las Tías Gordas, el cual fue presentado y galardonado durante el último APA Lab, lo que muestra el potencial de este tipo de proyectos que vinculan la creación con la investigación. Fruto de todas estas experiencias he podido conocer a un grupo humano maravilloso y me entusiasma muchísimo la posibilidad de sumar mi trabajo de investigación al CIT Villa María; es muy alentador pensar en la potencia que se está gestando allí y el lugar que se le da a la investigación artística y particularmente a la investigación en/sobre animación.

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