La economía argentina y el FMI - Entrevista a Alberto Costa, contador, docente universitario y consultor
“Los gobiernos no dicen la realidad o la encubren con más deuda y emisión”
-Luego de conocerse el entendimiento con el FMI (Fondo Monetario Internacional), ¿podría haber existido algo mejor?
-Todo es mejorable, lo que sí está claro que no fue un acuerdo en los términos tradicionales que el fondo ha hecho con Argentina o lo que tiene estipulado. Este entendimiento tiene condiciones no tan exigentes, como por ejemplo, no pide reformas estructurales, habla de mayor flexibilidad de sus políticas. Esto no quiere decir que no sean exigentes.
-¿Cómo incidirá en nosotros, los ciudadanos de a pie?
-El entendimiento exige al gobierno ordenar las cuentas. Por lo que se sabe, en 2022 va a existir un aumento en tarifas, sobre todo en Capital y Buenos Aires, donde tienen mayor cantidad de subsidios.
No se habla de aumento de impuestos porque la oposición ya dijo que no los avalará, y entiendo que existirá el “impuesto inflacionario”, que es una forma de trasladar los ingresos de la gente al Estado. Este año va a existir una alta inflación. No hay exigencia del Fondo de llevarla a lo bajo rápidamente.
Eso es lo que se sabe hasta ahora. Dijeron que no tocarán gastos, sueldos y demás. Pero claro, no se tocan nominalmente, pero con inflación si no te aumentan los sueldos acorde a la misma hay un ajuste indirecto. Es un ajuste que a la política le gusta mucho porque no te lo anuncian, te lo hacen.
-Este ajuste en Buenos Aires se dará con tarifas muy bajas y en sectores de buen poder adquisitivo, ¿no?
-Abarca todos los sectores, y además no es solo tarifa eléctrica, sino también lo que es transporte. Hay un gran subsidio en todo lo que es servicio público en Capital y Gran Buenos Aires. Esto ha sido muy reclamado por las distintas provincias y sobre todo por Córdoba.
-¿De alguna manera vendría a traer un poco de equidad?
-Sí, sin dudas, pero para que vuelva la equidad habría que revisar la estructura tributaria, la asignación de recursos, la coparticipación. Este es solo un aspecto parcial.
-¿Qué mirada tenés sobre el préstamo que se le dio a Macri?
-Entiendo que fue justamente para evitar un default, una hecatombe política para Macri. Al expresidente le endilgo que haya dejado salir por una puerta lo que entró por otra, y que el FMI no pusiera objeción. Se financió la salida de, entre comillas, muchos inversores, gente que colocó dinero a muy corto plazo confiando en la palabra de Macri, y que cuando la situación económica comenzó a tener problemas, salen del país, no había suficientes dólares en el Banco Central y fue financiado por el FMI. Eso está absolutamente claro, está en los papeles.
Macri puso el cepo una vez que perdió las elecciones, mientras tanto dejó salir el dinero. Podemos aducir una cuestión de principio político, pero hasta donde eso no lastima los intereses de la gente.
Macri dice que “cambiamos deuda por deuda”, en parte fue así, en parte fue para financiar déficit público, pero metimos un acreedor que nos pone condiciones. Los acreedores comunes no nos ponen.
-Y se hizo con una devolución imposible.
-Absolutamente. Argentina no puede devolverlo ni siquiera en 10 años, no en tres años como se planteó. En realidad, ningún país devuelve el dinero, las deudas son crecientes. Incluso Estados Unidos, principal deudor del mundo, en emisión y emisión de deuda. Van roleando, refinanciando. No existen países que vayan pagando los compromisos, sino que pagan con nueva deuda. El problema de Argentina es que nadie nos quiere prestar, no hay nueva deuda para pagar la que va venciendo.
El sistema capitalista está diseñado para que nadie pague, van, como se dice, “roleando”.
-El macrismo dice que el préstamo fue para pagar deuda.
-Todo se mezcla. Cuando Macri asume había deudas de Cristina y de gobiernos anteriores, y además en los dos primeros años “buenos” de Macri financió el déficit fiscal con deuda. Cuando esos acreedores se fueron, vino el FMI. Acá hay corresponsabilidad de todos.
Los argentinos y los gobernantes tenemos que pensar en emprolijar las cuentas, en mayor transparencia, menor corrupción y mayor equilibrio. Hay que dar certidumbre de que será un buen administrador. Llega un momento que así, nadie nos presta. Es complejo para las generaciones que vienen.
-¿Cuál es la realidad en torno a la deuda? Porque Néstor Kirchner desendeudó el país.
-La etapa de Néstor tuvo superávit fiscal, superávit comercial y dólar competitivo. Cristina inició un proceso de muchos derechos sociales financiados por el Estado y un crecimiento de gasto que no tuvo como contrapartida un crecimiento como para generar mayores impuestos. El país se fue condicionando por una política de crecimiento del déficit y de deudas sociales que se extienden en el tiempo, que bienvenidas sean, pero ante las cuales no se generó la contrapartida de financiamiento.
Debió existir el equilibrio para que el país fuera creciendo paralelamente a ese mayor gasto que se iba generando.
-¿Cuáles son las razones de déficit? Hay un sector que siempre apunta hacia quienes viven en la pobreza.
-Hay muchas visiones. Algunos dicen que es porque la oligarquía no paga suficientes impuestos, otros dicen que hay excesivos gastos. Mi visión es que nos dimos un nivel de vida, a través del Estado básicamente, que no podemos financiar. Nuestro crecimiento en el nivel de vida en las últimas décadas no es financiable con el esquema productivo que tenemos.
Creo que tenemos que invertir la lógica, empezar a generar producciones para hacer sustentable este nivel de vida. Los gobiernos no dicen la realidad del estado de situación, o la encubren con más deuda y emisión.
-¿Y las principales causas de la inflación?
-Forma parte de lo mismo. Para mantener esta ilusión del nivel de vida, cuando no tenemos deuda emitimos, que genera la ilusión de que tenemos dinero, pero cuando vamos a comprar algo vemos que tenemos menos de lo que pensamos. Sino, no se podría explicar por qué somos uno de los pocos países que no hemos podido combatirla. Ha sido solucionada en la gran mayoría de los países. No se soluciona porque nuestros gobernantes no asumen la realidad del problema que tenemos.
-¿Qué tendría que suceder?
-Es algo que llevará tiempo porque en gran parte es recomponer la confianza ciudadana en los gobernantes, que está herida. Tiene que haber un respaldo político importante y cumplir ese acuerdo, y llevar adelante una administración más ordenada, transparente y con menor corrupción de la cosa pública, y dar incentivo a la gente que trabaja. Acá no se incentiva a la gente que trabaja.
-¿La carga tributaria es muy fuerte, como acusan muchos?
-Es importante y creció mucho en los últimos años. La contrapartida es en qué se gasta. En los países nórdicos es más alta, pero tienen excelente sistema de salud, buen sistema de justicia, hay seguridad. En Argentina, la contrapartida no es buena. Y es regresiva porque en gran parte pagan más los que menos tienen.
Diego Bengoa
