Estupefacientes - Durante la pandemia la gente tomó más fármacos
Continúa siendo preocupante el consumo de bebidas alcohólicas
Lo dijo el responsable del Consejo Municipal de Adicciones, Julio Tabares, quien hizo hincapié en la importancia del trabajo preventivo que se lleva a cabo. Además, se refirió al por qué de la ingesta de droga y habló de la subjetividad de las personasQuién no escuchó alguna vez eso de “¿por qué consume droga si tiene todo?”, y quién no escuchó aquello de “y cómo no va a consumir con todo lo que le pasa”.
Ayer, por teléfono, el responsable del Consejo Municipal de Adicciones (CMA) de Villa María, Julio Tabares, dijo que hay que seguir preguntándose por qué se consume, porque hacer esa pregunta es la que permite, ante todo, intentar entender. Y para entender, entonces, habló de la “subjetividad de las personas”: eso que también podríamos llamar la historia de cada uno, eso que está lleno de vaivenes, de idas y vueltas: la vida misma, digamos. Intentar responder se hace complejo y las respuestas son insuficientes y hay que seguir trabajando y trabajando y trabajando porque siempre, en estos casos, hay un por qué.
“Hay muchos casos parecidos, pero cada uno tiene una explicación”, sostuvo Tabares y contó que, muchas veces, las personas que consumen no se quieren tratar o no aceptan adherir a un tratamiento. “Siempre quiere ser tratado el familiar: mamá, papá, amigo, pareja, novia, novio”, indicó. Luego, expuso que, en diversas ocasiones, los trabajadores del CMA “se decepcionan” porque no pueden ayudar a las familias.
“Esta problemática no se cura con una pastillita”, expresó y agregó que, por el contrario, debe haber un trabajo interdisciplinario: contención por parte de allegados y del Estado, posibilidades de inclusión laboral. Ese trabajo indisciplinario significa, ante todo, escucha.
Aumentó el consumo de fármacos
En el marco de la charla, Tabares mencionó que en los dos últimos años no tuvieron “trabajo de relevamiento” acerca del consumo de estupefacientes en la ciudad.
Sin embargo, a partir de las consultas que recibieron en la institución, afirmó que hubo “un aumento de consumo en aquellas personas que utilizan fármacos para dormir” y resaltó que, a la vez, se registró una suba en el consumo durante los fines de semana.
Respecto de los fármacos, explicó que esta escena se produjo, principalmente, en aquellos que pasaron a hacer homeoffice: el aislamiento influyó en las rutinas. De todos modos, aclaró que “no fue exagerado el aumento”.
Por otra parte, apuntó: “Con el tema de la pandemia pasó a un primer plano el COVID y a un segundo el consumo. Pero el consumo nunca dejó de estar, siempre existió”. Y dijo que el consumo de drogas que no están legalizadas nunca dejó de existir. “Al contrario, permanece y hay que asumirlo. Y no es de un lugar determinado o de una clase social determinada. Se da en distintos barrios, en distintas edades”, describió.
El alcohol, preocupante
Recientemente, en el conurbano bonaersense, murió gente y una buena cantidad terminó internada por tomar cocaína que resultó estar adulterada, en principio, con algún opioide. Tabares, en esta dirección, explicó: “Hoy se tratan de estirar las sustancias lo máximo posible y, en ese estiramiento, se pone de todo”.
Después, dijo que no está mal preocuparse por esta adulteración. Pero destacó que sería necesario y urgente prestar atención a lo que está ocurriendo con el consumo de alcohol, que es legal en toda la Argentina y que, en varias ocasiones, este consumo deriva en el de otras sustancias entre las que se encuentran, entre otras, la marihuana, la cocaína y las drogas sintéticas.
Posteriormente, manifestó que el inicio del consumo del alcohol tiene que ver con una “cuestión muy cultural que depende de lugares”.
En ese marco, resaltó el trabajo preventivo que hacen desde el CMA hablando y sensibilizando sobre el tema a chicos en edades tempranas. En esta línea, lamentó que durante la pandemia no pudieron continuar con las tareas habituales que se centran en lo educativo y lo deportivo (porque no funcionaron las escuelas ni, por ejemplo, los clubes de barrio).
Como ejemplo del trabajo preventivo, comentó que se reúnen con chicos y chicas de categorías 2008, 2009, 2010 y 2011 (de 11 a 14 años) que juegan al fútbol y en ese contexto conversan, por ejemplo, del consumo de alimentos para una práctica deportiva sana.
“Ahí empezamos a hablar de consumos, que no sea para lograr ventaja a través de la ingesta de una sustancia”, subrayó. Y completó: “Estamos con este mensaje de que nada es mágico, que a todo se llega con mucho trabajo, mucho sacrificio, buena conducta, hábitos de vida saludables”.
Posturas antagónicas
En otro punto de la conversación, hizo referencia a lo que sucede en países donde está legalizado el consumo. “Por ejemplo, en Uruguay, que se ha legalizado el consumo de marihuana, no ha disminuido. Al contrario, se ha incrementado, y acá hay posturas bastante antagónicas: tenés gente que te dice que con la legalización se va a incrementar el consumo de sustancias y tenés aquellas que trabajan en lo que se llama reducción de daños”, dijo.
En relación a la reducción de daños, hizo alusión a prácticas que se desarrollan en diferentes países y que consisten en realizar análisis de las dosis que se van a tomar o en la entrega de jeringas para evitar que se use la misma o que haya contagios.
“Yo creo que en nuestro país estamos lejos de eso, no creo que se dé de manera pronta la legalización”, sostuvo.
Asimismo, expresó que, actualmente, se estimula el consumo y advirtió que, de todos modos, a la par se trabaja desde diferentes espacios, como las iglesias en sus distintos credos, y los clubes de barrio, para prevenir.
Finalmente, destacó el trabajo de las escuelas como ordenadores sociales y subrayó la labor que se hace para ayudar a gente con esta problemática, que no se soluciona de manera inmediata y que muchas veces pasa desapercibida.
