Dijo que Argentina es uno de los países de mayor crecimiento pospandemia
Para Gill, el acuerdo con el FMI es el mejor posible y da previsibilidad
Consideró que la recuperación económica podrá permitir achicar el déficit y la emisión, controlando así la inflación“Hubiéramos querido no tomar la deuda para no tener que pagar, pero el acuerdo da previsibilidad para los próximos años. Con el impulso del crecimiento económico, es una buena noticia la capacidad de negociación y el resultado obtenido”.
Eso sostuvo el intendente Martín Gill al referirse al reciente acuerdo del Gobierno nacional, del que fue parte hasta diciembre pasado, con el Fondo Monetario Internacional, por la enorme deuda contraída durante el mandato de Mauricio Macri.
Gill hizo foco en la dimensión del monto otorgado por el organismo internacional en el mandato anterior, “de casi 50 mil millones de dólares, el récord de un crédito dado, siendo la misma suma que le prestó ese año a 80 países sumados, y que se tomó en condiciones de devolución imposibles para el país”.
En este marco, dijo que Argentina, aún queriendo pagar, no podía hacerlo. “En este tiempo se fueron pagando los compromisos mientras duraba la negociación, pero este año y los dos que vienen, eran muy críticos. No hay en las reservas públicas de Argentina la cantidad de fondos, ni siquiera para atender el 50% de las obligaciones que había que pagar”, contextualizó. Además, advirtió que es en una moneda que no se emite en el país.
También cuestionó “cómo se utilizó el empréstito en los meses que siguieron, que fue un proceso básicamente de fuga de capital, a través de contener el precio de una moneda por cuestiones electorales, del pago de intereses de intereses, por lo cual hubo una bicicleta financiera, que hizo que los recursos se fugaran”.
“A los pocos meses nos quedó la deuda, la obligación de pagar y no quedaron los fondos, porque si se los hubiera reservado podía dar respaldo de solvencia económica”, describió.
Resaltó que el gobierno de Alberto Fernández arregló con bonistas privados, “lo que significó 37 mil millones de dólares quitados del yugo del compromiso”.
Luego consideró que lo acordado con el FMI “es disruptivo”. “No había antecedentes de que el FMI haya aceptado su corresponsabilidad, e iniciado una investigación administrativa, manifestando que los fondos se usaron con un destino diferente al cual se habían planteado, y aceptado lo que Argentina venía señalando, que no se trataba de ajustar para quitarle la plata a la reactivación económica, al desarrollo industrial, la producción, a los jubilados, a la educación pública, para poder pagarle al fondo, sino que se aceptara que Argentina no tenía que abandonar esta senda de recuperación”, relató.
En ese sentido, precisó que la recuperación es de casi el 11% del PBI, “y es uno de los países que más creció en la pospandemia”.
“Se aceptó que Argentina pudiera seguir generando inversión pública y que con el crecimiento se atendieran dos elementos: la reducción progresiva del déficit y la reducción progresiva del nivel de emisión, y por lo tanto, se diera un control progresivo del marco inflacionario”.
Aseguró que “esto da previsibilidad”.
“Que en este momento de recuperación económica hubiéramos entrado en default, o pagado vendiendo hasta la joya de la abuela, hubiera atentado contra la recuperación del sector privado, la industria, la producción y las políticas que procuran lograr mayor equidad en un país que conserva profundas inequidades”, analizó.
Opinó que “es el mejor acuerdo posible”, fruto de “la decisión del presidente y del equipo técnico encabezado por el ministro Guzmán”.
