Después de tanta lucha, anoche falleció la pequeña Delfina Bollo
Adiós, querida Delfi
Hay noticias que los periodistas preferiríamos esquivar; nos quitan la coraza que nos protege ante los espantos que nos van endureciendo y también gastando a lo largo de la profesión… Porque, ¿cómo le contamos, querida vecina, vecino, a usted que puso lo que estaba a su alcance para que la sanación fuese posible acá o allá, en Estados Unidos o en cualquier lugar del mundo; a usted que rezó para que ese glioma difuso intrínseco de tronco encefálico resultara curable?
Tenía 8 años. Tenía 8 años. Tenía 8 años y luchaba y nos daba una lección de vida cada día de la vida, porque sonreía, ponía el pulgar arriba y, dale, vamos, a seguirle el juego a la esperanza.
Chiquita, hermosa Delfina, que nos hiciste sentir que todo era posible si nos dábamos la mano, si abrazábamos a tu familia y nos aferrábamos al optimismo, a la creencia, a la ilusión de que era posible.
Si hasta dan ganas de tirar la computadora contra la ventana y en el silencio de los cristales rotos, ponerse a llorar.
En cambio, tenemos que escribir al cierre de esta edición que ayer, a las 20, falleció Delfina Bollo, la niña a quien en julio del año pasado le detectaron un tumor y que en septiembre viajó a Houston, para realizar el tratamiento indicado. En agosto se había realizado una campaña solidaria que involucró a decenas, cientos de personas en el país y el mundo y que logró reunir los 350 mil dólares necesarios para realizar ese intento. Regresó en noviembre para proseguir el proceso aquí. Y lo hizo. Hubo complicaciones y siguió luchando. Ayer la llevaron al Hospital Pasteur por una infección y sobrevino un paro cardiorrespiratorio que se la arrebató al equipo médico que estaba dispuesto a luchar con ella.
Ya descansa en paz. Recordemos su ejemplo y abracemos a la familia.
Sus restos serán velados en Cochería Itatí y recibirán sepultura hoy, a las 11, en el cementerio parque La Naturaleza.
