El músico se llevó todos los aplausos en la vuelta del Festival del Adulto Mayor

Que Dios salve al Rey Palito

El experimentado artista popular brilló en el anfiteatro. Cacho Buenaventura, Darío Lazarte y Pablo “Lanzallamas” Brizuela fueron parte de una jornada inolvidable
domingo, 27 de febrero de 2022 · 08:31

Escribe: Daniel Rodríguez
DE NUESTRA REDACCION

Con un anfiteatro completamente colmado, durante la jornada de ayer se llevó adelante una nueva edición de Festival del Adulto Mayor.

Y no solamente los vecinos de ambas Villas pudieron disfrutar de las alternativas, ya que (como había anunciado) PAMI puso a disposición 50 colectivos y arribaron delegaciones con centros de jubilados de latitudes tan lejanas como San Basilio, Huinca Renanco o Viccuña Mackenna e incluso Interprovinciales como Mendoza y Santa Fe.

El punto alto de la noche llegó con el show que marca la gira de despedida del Rey Palito Ortega de los escenarios, pero previo a eso hubo mucho más.

El coloso de cemento abrió sus puertas a las 17, y a las 18 ya estaba sonando la Agrupación de Acordeonistas Oscar Lucarelli, quienes desde el inicio levantaron a un público bienhumorado que acompañó con palmas y disfrutó de sus pasodobles.

Eso sí, el calor húmedo fue protagonista y los abanicos (propiamente dichos o improvisados) estuvieron por todas partes.

A las 18, mientras el sol comenzaba a bajar, y en un desempeño de casi una hora, el humorista oriundo de Cruz del Eje, Cacho Buenaventura, acompañado por el guitarrista Julio Luján,  realizó una mixtura de sus tradicionales cuentos populares con grandes éxitos conocidos de siempre en su voz (Puerto Mont, Dame fuego y Todos los domingos, entre otros), algo que viene realizando desde el último tiempo.

El escenario Hernán Figueroa Reyes lucía una enorme pantalla led y poseía una iluminación óptima para que todos pudieran ver y disfrutar.

Incluso se lucieron los locutores Alberto Luna, el siempre vigente Héctor Cavagliatto y Julia Sgricia.

Vale la pena mencionar que Cavagliatto, durante el festival, fue reconocido por el municipio debido a su trayectoria, ya que es el anfitrión habitual de este evento.

Todos ellos, también le abrieron las puertas y presentaron un cuadro de la Agrupación Folklórica Villa Maria.

 

“Volvimos”

“Durante dos años no lo pudimos hacer, pero ahora volvemos con más fuerzas que nunca y quiero agradecerle a todo mi equipo, al intendente de Villa Nueva, Natalio Graglia; el acompañamiento de la diputada nacional Gabriela Estévez; a Nora Bedano, titular de la Agencia Córdoba Cultura y a las titulares de ANSES y PAMI a nivel Villa María (Camila Perassi y Mónica Lazo, respectivamente)”, dijo promediando la tarde el intendente Martín Gill en diálogo con el público.

“Esta fiesta no hubiera sido posible, en ninguna edición, sin el PAMI presente”, agregó Gill, ensalzando la figura de Luana Volnovich.

A las 19.15, fue el momento de Pablo “Lanzallamas” Brizuela, con un gran desempeño sobre las tablas -aunque al principio el sonido no ayudó-.  Eso no impidió el clásico trencito sobre los pasillos al ritmo del “Tunga Tunga” con canciones propias y también conocidas (como El Camaleón).

 

El retorno del rey

Antes de Palito, la academia de danzas Passion presentó un homenaje al tango y a Astor Piazzolla.

Efectivamente, a las 20.20 llegó el Rey: Ramón Ortega -que como destino previo tuvo el Festival de Jesús María-.

En un show de 70 minutos, acompañado por sus músicos y coristas, el experimentado artista que inició su carrera en los 60, todo vestido de blanco, abrió con  “Un muchacho como yo”.

“Vamos a revivir momentos que se fueron marcando con melodías… este encuentro sirve para recordar y olvidar los problemas”, anticipó Palito, y le dio paso a “Bienvenido amor” y “Viva el amor”.

Los vientos y la percusión de la formación se destacaron y brillaron con luz propia, párrafo merecido para ellos, sobre todo mientras sonaba el hit “Corazón contento”.    Uno de los puntos altos fue Despeinada, que fue cantada por las 10 mil personas de pie y con los brazos en alto. La algarabía fue total y se duplicó con “La felicidad”.

Ya sin saco y con guitarra en mano le siguieron, “Muchacho que vas cantando”, “Perdiendo imagen”, “Yo tengo fe”, “La sonrisa de mamá” y el rock and roll con “Popotito (aquella que grabara Charly García)”, entre otros éxitos inolvidables en una performance sin desperdicio.

 Otro que se llevó un aplauso, -previo a “Qué suerte” interpretada por las coristas que pasaron al primer plano- fue Lalo Fransen quien acompaña y mantiene una amistad con Ortega desde el programa televisivo Club del Clan.

Obvio que hubo espacio para Fransen que, con Palito sentado en la batería, interpretó una “selección de canciones conocidas” tales como La Bamba.

También hubo tiempo para el reconocimiento, ya que el cantante popular recibió una placa por parte del poder Ejecutivo.

El cierre estuvo a cargo de Darío Lazarte, quién repitió escenario, ya que dijo presente en el último Festival internacional de Peñas.

La convocatoria fue inmensa, la gente bailó, disfrutó y empezó bien el fin de semana de carnaval.

Lo único que tal vez fallara fue la técnica: sonidos que tapaban a los locutores, acoples, y micrófonos que no anduvieron, pero nada opacó la velada y Palito tuvo una noche a su altura, con un público cautivo, fans y amantes de su música que, canción a canción, fueron recordando grandes momentos de su vida.

 

Previo a su show, el cantante popular habló con la prensa

“Es darle un último abrazo a la gente”

El artista realzó a su familia y “a todo lo relacionado al amor” como dos puntos sólidos de su carrera

En la previa de su espectáculo, durante la mañana de ayer, Palito Ortega -acompañado por el intendente municipal y diferentes funcionarios- dialogó con la prensa.

En sus palabras destacó el amor por su público y definió que toda su carrera musical “fue un sueño” que abrazó desde muy joven y se terminó convirtiendo en “un proyecto de vida”.

“La realidad fue mucho más generosa de lo que esperaba, desbordando los sueños que tenía”, subrayó Palito, quien se encuentra en su gira de despedida.

El impulso de tal show, según aportó, son el de darle “un último abrazo a la gente” y reiterar el agradecimiento.

En el mismo tono, el cantautor afirmó que “se nutre de todo lo que recibe cuando sube al escenario”, ya que en ese lugar es donde se percibe todo y sabe “lo que va a pasar en el show”.

Rememorando su paso por múltiples escenarios aseguró que siempre “el recibimiento fue muy amoroso”, por lo tanto, “la entrega de un artista debe ser total”.

A modo reflexivo, también especificó que “no existe una carrera absolutamente perfecta, ya que siempre habrá tropiezos y aplausos, incluso algunos gestos de indiferencia”.

En tal sentido -y reflexivo- aseguró que la vida “quizás se trate de eso: un matiz de emociones y sensaciones”, donde lo que siempre se destaque no sean las giras internacionales o premiaciones, sino la posibilidad “de sentarse a disfrutar de los nietos corriendo alrededor”.

Concluyente, Palito reafirmó que “la familia y todo lo que esté relacionado con el amor son las cosas más sólidas”, que rescata y agradece.

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