Generación Zoe - La conexión Alvarez-Próspero, irrefutable
Cositorto sigue la estrategia que le dicta Pierri, pero las escuchas...
El acusado de liderar una asociación ilícita dedicada a estafar a través de un ardid, insiste en entrevistas que concede desde la clandestinidad con que nada tenía que ver con lo que sucedía en Villa María. Sin embargo... a las pruebas se remiten quienes lo investigan
Es muy probable que Miguel Angel Pierri, el costosísimo y mediático abogado que contrató el prófugo internacional Leonardo Cositorto, tenga que revisar su estrategia para defender a los “popes” de Generación Zoe. Cuando conozca al detalle las ya más de 1.100 fojas del expediente que instruye la titular de la Fiscalía de Instrucción Número 2 de Villa María, Juliana Companys, no todo será como le parece o le hacen creer.
Cositorto, su socio Maximiliano Batista y su contador Norman Próspero no están ligados al villamariense Claudio Alvarez y los suyos, nada más que por viajes compartidos y una veintena de fotografías.
Es que el sonado asunto del conglomerado de sociedades que ofrecía retornos mensuales de 7,5% a 10% en dólares a sus “estudiantes”/ahorristas era investigado en una doble vía judicial: la provincial y la federal (más allá del seguimiento de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos tras la denuncia de Bitcoin Argentina) y de los expedientes administrativos que sustanciaban y sustancian la Comisión Nacional de Valores, la Inspección General de Justicia y el mismísimo Banco Central de la República Argentina.
A todo lo que venía acopiando Companys en el primer piso de General Paz al 300, se sumaba en paralelo lo que reunía su par del fuero federal María Schianni en 9 de Julio al 500.
Como hemos informado, cuando aparecieron las primeras tres denuncias en la fiscalía provincial, Schianni se apartó y puso el producto de su trabajo, “su” expediente, en manos de la colega Companys. Y ese no es un dato menor. Porque lo que la jueza de Control le había denegado a la fiscal provincial, sí le había sido permitido a la federal: las escuchas telefónicas.
Y es allí donde aparecen decenas de llamadas de Alvarez a Próspero, contador nacional de Generación Zoe y su Universidad del Trading SA, para saber qué hacer y cómo actuar en una y otra situación.
Lo dicho, no se trata solamente de viajes y de fotografías que dicen mucho... Mucho más dicen los audios entre quienes se hallaban en un extremo y otro de las líneas telefónicas.
No será tan fácil para Cositorto y Batista despegarse de las actividades de Zoe en Villa María, más allá de que a Pierri lo contrató, solamente, para la “troupe” porteña y comenzó con la estrategia de separarse de los villamarienses bajo pretexto de que le armaron “una empresa paralela”.
Mientras tanto, él sigue concediendo entrevistas para denostar a todos aquellos que pusieron en duda su mejor montaje (luego de las tristes experiencias recolectadas a lo largo de treinta años en Chile, en México, en Colombia). Esta vez no podía fallar. Armó un combo intrigante, con “educación”, finanzas, el Evangelio, deportes y verborragia mezclados en idénticas proporciones, todo sazonado con rostros famosos que lo hicieran creíble: Canosa, Caruso Lombardi, etcétera.
Pero aparecieron El Diario, Infobae, Ambito Financiero, Nexofin, Forbes, Diario Con Vos y se sumaron luego La Nación, Clarín, TN, C5N, todos nutridos desde las redes por Pablo Salum, Javier Smaldone y el alias Beto Mendeleiev.
Y todos formamos parte de una campaña pagada, asegura Cositorto, que sí pagó notas en las que llegó a referir una legalidad que la Comisión Nacional de Valores se vio obligada a desmentir por enésima vez.
En el caso de El Diario, nadie pagó para que se publicara ni una línea de las publicadas desde noviembre. Del mismo modo que este medio no aceptó publicidades de Zoe en sus páginas. Hubo intentos por pautarlas, pero el Consejo de Administración de la cooperativa que edita el matutino resolvió no aceptar avisos de una firma que era investigada. La Justicia dirá.
