Entrevista - Otra propuesta, otra mirada, otras preguntas

No existe “una promoción para el placer” en la sexualidad

La psicóloga y sexóloga Noelia Benedetto destacó que a los saberes vinculados con esta materia, siempre se los transmitió apuntando a los miedos y nunca se hace un “reforzamiento positivo”
miércoles, 16 de febrero de 2022 · 09:07

Es la tarde de un lunes de mediados de febrero y ella, la villamariense Noelia Benedetto, psicóloga (matrícula 8.136) y sexóloga clínica con perspectiva de género prosexo, dice que no es conveniente hablar de generaciones más o menos informadas: dice, en cambio, que la “carencia de Educación Sexual Integral (ESI)” (carencia que no solo se da en los espacios de educación formal) las atraviesa a, absolutamente, todas. Porque siempre, a estos saberes se los transmitió de “una manera un tanto oscura”: o sea, se apunta a los miedos. Por ejemplo, sucede con la venta de preservativos: primero, se piensa en prevenir un embarazo no planificado y, en segunda instancia, se habla de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Nunca, explica Benedetto, se vende con la mirada puesta en otra parte: en lo que puede sumar. Es decir, nunca se hace un “reforzamiento positivo”. Esto tiene un por qué: las políticas de salud pública, las campañas, muestran el lado negativo, los riesgos. Por estos días, y ya desde hace unos dos años, ocurre lo mismo con el COVID. Lo que quiere destacar la psicóloga es que, precisamente, no hay una “promoción para el placer”. Se insiste, se machaca -en la venta oficial- desde “la vertiente reproductiva” y no desde la placentera o la recreativa. Los estudios, comenta Benedetto, lo confirman: no hay “una debida apropiación de la información” si se trabaja así, con el temor como premisa.

 

Educación para el placer

Cuando la sexóloga habla de la educación sexual para el placer, lo que hace es proponer otra mirada: digamos, exponer el lado B. “Lo que pasa es que cada vez que hablamos de sexo hay una actitud sexofóbica generalizada”, dice. Esa actitud significa que se hace referencia solamente a, por ejemplo, el coitocentrismo (que el coito basta para que la relación sexual sea plena, satisfactoria) y a las relaciones hétero. Entonces, la mención que se hace a prácticas bucogenitales o entre genitalidades que no van a llegar a un destino reproductivo es “muy escasa o solapada”.

 

Sexofobia

y pánico moral

Antes de seguir, hagamos una aclaración: la sexofobia, según Benedetto, “tiene que ver con una posición social ante el hecho de divulgar información acerca de temas relacionados a la sexualidad”. Jeffrey Weeks, nacido en 1945 en Rhondda, Gales, es un sociólogo e historiador especializado en trabajos sobre sexualidad. El habla del tipo de conflicto sexual más importante y de consecuencias más graves, denominado “pánico moral”, que Benedetto resume como “la idea generalizada de que hablar de algo va a ser peor que dejarlo a oscuras”. También, la psicóloga ofrece más contexto, para entender mejor: los pánicos morales se vinculan con el “momento político” del sexo, durante el que las actitudes difusas son canalizadas hacia la acción política y de allí al cambio social. Y añade que el sistema de estratificación sexual proporciona víctimas fáciles que carecen de poder para defenderse y un aparato preexistente para controlar sus movimientos y restringir sus libertades.

El estigma contra los disidentes sexuales los convierte en,  moralmente, indefendibles. Se puede decir que a raíz de las consecuencias del pánico moral, la población objeto es la que más sufre, pero los cambios sociales y legales afectan a todos.

En sociología, según la antropóloga cultural estadounidense Gayle Rubin, el pánico moral se vincula con la reacción de un grupo de personas, basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural o de grupo -con frecuencia minoritario o de una subcultura-, como peligrosamente desviado y que representa una amenaza para la sociedad.

Y Benedetto reitera: “Que sea catalogada como más grave una violencia sexual que una violencia física, cuando en realidad son todas tipos de violencia, es una forma de sexofobia. Que sea catalogada como una práctica disidente aquella que no es reproductiva, es una sexofobia. El clima es generalizado, no es una cosa que está naturalizada”. El filósofo, sociólogo y psicólogo Michel Foucault lo decía: la hipótesis represiva de callar todas las cuestiones alrededor de un tema hace que se hable más, pero por medio de discursos de segunda, tercera y cuarta línea que están llenos de mitología. Y la sexualidad está repleta, como se sabe, de mitos. “Hay todavía mucho tabú al momento de preguntar”, dice Benedetto. Y pasa lo que no debería: uno se queda con las dudas.

 

Las redes, una oportunidad

Benedetto tiene Instagram: @lic.noeliabenedetto, para quienes quieran seguirla. Y hablo de Instagram porque, como red social, es un espacio en el que la gente se anima a preguntar. En este sentido, las consultas que más recibe ella están relacionadas con dificultades erectivas, con el control eyaculatorio, con el deseo sexual, con la imposibilidad de llegar a un orgasmo, con poluciones nocturnas (eyaculación involuntaria de semen durante el sueño) y, en última instancia, con las posibilidades de embarazo ante determinadas prácticas. Sin embargo, también se averigua sobre cuestiones sexo-afectivas: es decir, acerca de cómo poner en palabras lo que uno siente (por el malestar que provoca no poder hablar, no saber cómo decir), como plantear determinados temas.

Sobre el preservativo, aclara, no recibe tantas preguntas, a menos que esté publicando información sobre lubricantes o aceites. “Porque, por ejemplo, siempre y cuando se usen lubricantes a base de agua, con los preservativos convencionales, que son los de látex, no va a haber inconvenientes. Pero el tema es que si cambiamos y pasamos a un lubricante, a un aceite, a un óleo, de composición justamente más oleosa, eso puede dañar la superficie del látex y lo que no está transmitido o tan visibilizado es que, en esos casos, no es que directamente no vamos a utilizar un método de barrera, sino que podemos utilizar otro material que no sea el látex: los preservativos que vienen de poliisopreno (o poliuretano) que están difundidos para las personas que tienen alergia al látex, pero que también se podrían utilizar para otras prácticas”, cuenta.

Y le interesa decir que los métodos de barrera van más allá del preservativo. “Me parece importante el hecho de que, si bien el Ministerio de Salud recomienda la utilización de un campo profiláctico, si bien lo menciona, lo manifiesta, lo sugiere, no hay políticas en relación al hecho de decir: ‘Qué hacemos para poner a circular o comercializar esto en el país’. Me parece que esa es la base para seguir visibilizando”, comenta. Y, así, habla del preservativo interno (el vaginal) y de los preservativos para vulvas y del emprendimiento independiente que los fabrica (que sirven para, entre otras, prácticas bucogenitales y frotamientos) y dice que sin embargo la venta generalizada y difundida es la de preservativos para penes y recuerda que un dato no menor es que hay una sola empresa en el país que vende preservativos que no sean únicamente de látex.

 

Educación emocional

A todo esto, hay que sumarle la educación emocional. Benedetto explica: hay que trabajar en el consenso, en el consentimiento, en los acuerdos, en la comunicación asertiva -para poder expresar las opiniones y las valoraciones, evitando descalificaciones, reproches y enfrentamientos-. La empatía es otra de las palabras que podemos agregar por acá. La psicóloga, en esta dirección, resalta la importancia “de poder negociar el uso, o no, de un método de barrera”.

Y, por eso, expone que si uno no tiene educación emocional -si no tiene las habilidades sociales trabajadas-, no se va a encontrar en condiciones de reclamar nada. Y, a lo mejor, dice Benedetto, puede estar “en juego hasta el querer de la otra persona”.

Está bien explicar generalidades: ciclos, la vertiente biologicista, etcétera. Pero hay que añadirle lo demás -que debería dejar de ser “lo demás”- para que la mirada sobre la sexualidad deje de ser trivial, liviana, ligera. Para que deje de ser la misma, la rígida, aquella que se ciñe a estructuras, que es reacia, reticente a lo que no conoce, a lo ¿distinto?

 

Legislado

La Ley 25.673 (sancionada el 30 de octubre de 2002 y promulgada el 21 de noviembre de 2002), que ordenó la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, establece que las obras sociales, las empresas de medicina prepaga y los sistemas privados de Salud cubran el 100% de los métodos anticonceptivos, entre ellos el preservativo. Es decir, que deben estar contemplados en el Programa Médico Obligatorio (PMO).

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