Madre con cuatro hijos vive bajo un techo de nailon
“Pido el techo para mis hijos”
La casa no tiene puertas ni ventanas. Anteayer, con la lluvia, se la pasaron sacando agua. Es en barrio La CaleraVilla María está vista y presentada como una ciudad pujante, productiva, polo educativo y que brilla por su costanera y espacios verdes.
Lo es, pero también en la Villa María profunda se repiten los casos de exclusión, de desigualdad, de falta de oportunidades. Miles no tienen vivienda propia.
Niñas y niños que viven con poco, en algunos casos casi a la intemperie.
Esa es la situación de cuatro niños y adolescentes de 9, 12, 14 y 17, y de su mamá, Julieta Reinoso, de 31.
La familia reside en la esquina de Marcos Juárez y Castelli, en barrio La Calera, detrás del cementerio, donde se repiten las vidas de carencias y necesidades insatisfechas.
El Diario estuvo ayer en el hogar, que presenta solo paredes. El techo es de nailon, y no tienen puertas ni ventanas. “Prácticamente vivo al aire libre”, resumió Julieta al recibir a este diario.
Contó que su madre le posibilitó un lugar en el terreno, y que de a poco ella compró ladrillos, y les regalaron otros. Con la Asignación Universal por Hijo (AUH) le pagó a un hombre que le levantó las paredes.
“Se me cayeron paredes y fui a la Muni con fotos, pero no me dieron respuestas. Anoche (por el viernes) pasamos un calvario por el frío, y se viene el invierno”, manifestó.
“Cuando llovió pasamos toda la noche con los palos para sacar el agua. Cuando me dormía, mi nena de 14 sacaba el agua”, relató.
Incluso recordó que tiempo atrás pasaron tres meses a la orilla del río.
“Pedí ayuda por todos lados en la Municipalidad, nunca la conseguí. Llegué a pelear para que me escuchen y no quiero eso, no quiero llegar más a ese punto”, dijo.
Remarcó que necesita el techo para sus hijos. “No es para venderlo o porque se me ocurra porque sí. Ella (por una de las hijas) tiene 14 y desde que es bebé no pudo tener nada”, comentó.
Lo que piden y necesitan son solo un par de chapas, para tener un techo que sea un resguardo.
Dijo que está sin trabajo. Viven de la AUH, y de la ayuda de la madre y hermanos de Julieta.
“Cobro 12 mil pesos de la Alimentar (la tarjeta) y 15 mil de Asignación. Con eso no se vive, el que dice que se vive con esa plata, miente”, apuntó.
La angustia de Marisa
La situación fue visibilizada por Marisa Sánchez, la presidenta del centro vecinal del barrio y la referente del comedor comunitario Caritas Felices, ubicado a dos cuadras de la casa de Julieta.
“Es inhumano que vivan así. Nadie tiene este nivel de carencia: un techo de nailon”, dijo Sánchez, conmovida, a El Diario.
Es que es incomprensible e injustificable que el Estado no haya podido dar, tras muchos meses de gestiones, ni siquiera un par de chapas para que la familia pueda estar bajo techo.
Marisa contactó a distintos funcionarios y funcionarias por este tema.
Este medio consultó a fuentes de la Secretaría de Inclusión Social y Territorio, área desde la que explicaron que no cuentan con partidas para emergencia habitacional, por lo que los casos son remitidos al Instituto Municipal de Vivienda.
Fuentes oficiales confirmaron que desde el Instituto han relevado a la familia, constatada su situación, ya desde noviembre pasado.
Desde el MuniCerca que comprende al barrio también señalaron que han hecho los pedidos a Vivienda.
Lo cierto es que, más allá del área, no ha habido un techo para estas niñas y niños, y para Julieta, en una ciudad pujante con un municipio con un presupuesto millonario.
