Día Internacional de la mujer y la niña en la actividad científica - Testimonios de Verónica Felipe del Conicet y la UNVM, de la socióloga Ileana Monti desde Perú y de la genetista Julia Saravia desde Chile

Investigadoras que trabajan por el acceso igualitario a la ciencia

Hoy es el Día Internacional de las Mujeres y Niñas en la ciencia y por ello entrevistamos a una agrónoma, una genetista y una socióloga que se abocan a la investigación y también a la divulgación, para romper los estereotipos que quieren hacer creer, aún hoy, que la ciencia es cosa de hombres
viernes, 11 de febrero de 2022 · 08:30

“Cuando era niña, se representaba a la actividad científica con la imagen de un hombre de guardapolvo, con el cabello desaliñado y unos tubos de ensayo. Hoy, siendo científica, soy parte de la deconstrucción de esa imagen para incluir también a las mujeres”. Así comenzó la entrevista con El Diario Verónica Felipe, ingeniera agrónoma por la UNVM, quien culminó su doctorado en Ciencias Biológicas (UNC) y su posdoctorado como becaria del Conicet. Actualmente, está iniciando su carrera como investigadora científica en el Conicet dentro del Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica (Imitab).

Nada de eso hubiera sido posible si ella misma no cambiaba esa imagen de científico por la de una mujer haciendo ciencia. El concepto es central, a tal punto que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar en 2015, al 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

En el caso de Verónica Felipe, la vocación por la actividad científica le llegó cuando estaba terminando su carrera de grado. “No imaginaba a la investigación como un campo de mi profesión, pero cuando estaba realizando mi trabajo final en el laboratorio, empecé a verme en este lugar”, dijo.

Otras mujeres destacadas en la gestión universitaria y en el ámbito científico fueron sus inspiradoras. Carina Porporatto, actual directora del centro de investigación y Carolina Morgante, decana del Instituto de Básicas de la UNVM, por nombrar a algunas.

“Ellas fueron las impulsoras de mi trabajo y también, en lo personal, como modelos. Porque cuando aparecen los miedos y nos preguntamos si podremos con esto, esa pregunta que creo que principalmente nos hacemos las mujeres, las veía a ellas que pudieron y así seguí mi camino”, dijo.

Eso fue fundamental a la hora de decidir la maternidad “porque las veía a ellas que fueron mamás, que vivían distintas situaciones familiares y que seguían eligiendo el camino en función de lo deseado”.

Entiende que es fundamental empezar a deconstruir esa imagen del científico varón como único exponente. “Es un ámbito para los que queremos hacer ciencia, sin importar si son varones o mujeres”, planteó.

La divulgación es central en ese recorrido de deconstrucción. “Y empezando con la niñez”, aclaró.

Ella tiene una experiencia en relación con una sobrina, porque muchas veces, en el entorno familiar, no sabían explicarle a qué se dedicaba la tía. “Por eso, cuando defino a la actividad científica, pienso en palabras dirigidas a Guada de niña y digo: es un trabajo en el que nos hacemos preguntas y a través de distintas actividades y experimentos, buscamos obtener una respuesta”.

 

Huellas en la Antártida

Julia Saravia es Licenciada en Genética y está realizando una investigación  doctoral en el sur de Chile. Pero además, trabaja incansablemente en proyectos de divulgación para que niñas y niños puedan elegir por igual lo que desean hacer.

Cuando le preguntamos por su trabajo actual, entusiasta, cuenta que “en la Antártida habita un grupo muy especial de peces  que poseen adaptaciones maravillosas para sobrevivir al frío de su entorno. Lamentablemente, el aumento de la temperatura del océano debido al cambio climático, y la intensificación de la actividad humana, como por ejemplo, el turismo y la cría de salmones, representan amenazas a estas especies que no solo están altamente adaptadas al frío, sino que en muchos casos han perdido la capacidad de tolerar el calor. Esto puede alterar distintos procesos fisiológicos, como por el ejemplo, la forma en la que responden ante enfermedades”.

Desde el sur de Chile contó que su proyecto de doctorado busca conocer los efectos que ejerce la variación de la temperatura sobre el sistema inmune en dos especies de peces nativos, una antártica y una subantártica.

“Mi doctorado es en la Universidad Austral de Chile, y soy tesista del centro IDEAL (centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes). El proyecto cuenta con apoyo del Instituto Antártico Chileno (INACH) y en este momento me encuentro analizando los datos finales con resultados muy interesantes”, dijo.

El camino que la llevó a ser científica estuvo marcado desde niña. Tenía una definida curiosidad por lo biológico, analizando bichitos y viendo todo documental de animales que se podía ver por esos años. Esa orientación estuvo fortalecida por su familia “que no me alentó directamente por el lado de la ciencia, pero me dieron la posibilidad de elegir lo que quería hacer. Sin el apoyo de ellos, no habría podido estudiar en Misiones, por ejemplo”.

El dibujo es de una niña de seis años de Villa María, estudiando insectos. Fue a instancia de la red de investigadoras de Chile que lanzó la convocatoria a niñas para dibujarse haciendo ciencia

Por otro lado, la escuela. “En el Rivadavia tuve profesoras muy motivadas para enseñar ciencia, además de las ferias en las que participábamos”.

“Creo que tiene mucho que ver el núcleo familiar para darle la confianza a la niña, ratificando que tiene toda la inteligencia y capacidad”, señaló. “Además, todos los niños y niñas son científicos en potencia, porque tienen curiosidad. Lo ideal es que su decisión dependa de ellos y no de las condiciones que muchas veces restringen las opciones”, agregó.

Saravia no se aboca solo a la investigación. Sabe que el impulso a la ciencia hay que darlo para que accedan por igual mujeres y hombres y por eso está dejando huella en lo que hace a la divulgación, para motivar especialmente a niñas y adolescentes a que tengan la confianza necesaria para seguir el camino que desean.

“He participado dictando cursos en ALTA UACH, que es un programa educativo que ejecuta la Universidad Austral de Chile. Allí he dictado diversos cursos y talleres a niñas y niños de primaria. El más reciente fue durante enero, cuando di un taller de cocina y ciencia, donde niños y niñas aprendieron sobre la química, la física y la biología que se aplica al cocinar, por ejemplo, aprendiendo los procesos de fermentación”.

Julia Saravia, en un taller con niñas y niños que dicta en la Universidad Austral de Chile

“Por otra parte, como encargada de comunicaciones del Consejo de Estudiantes de Postgrado, cerramos otro año con el programa de radio de divulgación científica La Selva del Saber”, agregó.

“Los medios de comunicación son importantísimos, construyen realidades, por eso con el Observatorio de Género y Medios, nos adjudicamos fondos de extensión y ejecutamos el proyecto Ruta Ciencia Sur, que contó además con el apoyo de la Asociación Red de Investigadoras de Chile, de la cual soy parte. En él, convocamos a niñas y adolescentes para capacitarse en temáticas de género, ciencia y periodismo científico. Ellas construyeron un catálogo de mujeres investigadoras de Chile, a disposición de medios e instituciones que requieran opinión experta, para que sepan que hay expertas mujeres. De ese catálogo, las niñas contactaron y entrevistaron a algunas de estas científicas. Esas entrevistas saldrán durante el mes de marzo en medios regionales y serán publicadas en la web del Observatorio de Género y Medios”, precisó.

“Afortunadamente, hay más instancias como estas, donde incluso las mismas niñas se autogestionan, como es el caso de Siembra Ciencia, un dúo de alumnas de Punta Arenas que organizó un congreso científico en el que participaron jóvenes de todo Chile, y al que asistí como panelista invitada”, informó.

Para cerrar, expresó que “es fundamental visibilizar la labor de las mujeres en ciencia, porque es mucha y porque necesitamos referentes que muestren la diversidad que existe en la comunidad científica. Es nuestro deber como adultos, ofrecerle a las nuevas generaciones la posibilidad de desarrollarse y realizarse con toda la libertad posible”.

 

Ileana Monti, en uno de sus seminarios web

Cátedra de equidad

Ileana Monti es Socióloga, nacida en Oliva y egresada en una de las primeras promociones de la UNVM. Actualmente, está radicada en Arequipa, Perú, donde dirige el Instituto de Gobierno y Desarrollo Humano.

“Desde el instituto, logramos gestionar la primera cátedra de Unesco para mujeres en ciencia y tecnología que se dictará en una universidad pública -la Universidad de San Agustín, en Arequipa-”, dijo a El Diario desde la costa peruana.

Comenzará a dictarse en 2022 y por un lapso de cuatro años. “El objetivo de esa cátedra es promover la participación de las mujeres en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería, matemática y física. Para lograr ese objetivo se van a hacer diferentes cosas, tales como eventos de sensibilización, acercar a las niñas actividades sobre ciencias y para ello está programado llevarlas a laboratorios. También se va a difundir a las científicas mujeres que hay en Arequipa”, señaló.

El segundo programa en el que la profesional formada en Villa María está abocada es el de las mentorías, para que niñas y mujeres puedan ingresar a la formación en ciencias. “Lo estamos haciendo junto al Consitec, que es el equivalente al Conicet de Argentina y con una entidad británica, el British Council. Las mentorías consisten en un acompañamiento para abrir oportunidades”, explicó.

El tercer programa consiste en dictar charlas en colegios primarios y secundarios “para sensibilizar sobre la igual participación de las niñas y los niños en actividades de ciencia y tecnología, para que logren trabajar de manera equitativa, porque lamentablemente, suele haber sesgos inconscientes que nos dicen que los varones son buenos en matemáticas y las niñas en comunicación. Es importante señalar que no existe biológicamente ninguna diferencia cognitiva que nos haga más aptos para una u otra área del conocimiento. Las diferencias están basadas en prejuicios y nuestra tarea es hacerlos notar y así, promover la igualdad”.

Tres mujeres vinculadas a Villa María que desde la ciudad, o desde Chile o desde Perú, se abocan a la investigación y con su labor tratan de que el mundo sea equitativo para hombres y mujeres. También en la ciencia.

 

?Datos de la ONU:

-Las mujeres suelen recibir becas de investigación más modestas que sus colegas masculinos y, aunque representan el 33,3% de todos los investigadores, solo el 12% de los miembros de las academias científicas nacionales son mujeres.

-En campos de vanguardia como la inteligencia artificial, donde solo uno de cada cinco profesionales (22%) es una mujer.

-A pesar de la escasez de competencias en la mayoría de los campos tecnológicos que impulsan la Cuarta Revolución Industrial, las mujeres siguen representando solo el 28% de los licenciados en ingeniería y el 40% de los licenciados en informática y computación

-Las investigadoras suelen tener carreras más cortas y peor pagadas. Su trabajo está poco representado en las revistas de alto nivel y a menudo no se las tiene en cuenta para los ascensos.

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