Las consecuencias de un individualismo sin fronteras
Los excesos y la crisis, motivos por los que se delinque más los findes
Viernes, sábados y domingos son días en los que hay más cantidad de detenidos. La psicóloga Maribel Barengo intentó explicar cuáles son las razones y, además, reflexionó sobre los roles de género en la comisión de ilícitos“La violencia es una problemática compleja”, dice en el Salón de Usos Múltiples de El?Diario, una tarde de un calor que golpea, Maribel?Barengo. Ella, una psicóloga de 36 años nacida en la zona rural de Ausonia, habla de los sistemas que nos rigen: del económico, del social, del psicológico.
Este último domingo -solo este domingo-, según la información oficial de la Policía, hubo seis detenidos en procedimientos que se hicieron en?Villa María,?Villa Nueva y Chazón. A esa cifra podría sumársele la de los arrestos del sábado y del viernes: de todos modos, lo que sucede -lo que sigue sucediendo- es que la mayor cantidad de delitos se comete los fines de semana.
Barengo se presenta, en primer lugar, como feminista; piensa, antes que nada, en los roles de género: desde ese lugar comienza su lectura. “Tal vez en los robos, los asaltos, seguramente se van a ver más varones”, dice. Hay razones y se encuentran en la crianza, en los estereotipos: el varón tiene que exponer su cuerpo, ser valiente, ser el líder.
El fin de semana es ese período de exceso.?La psicóloga lo describe como un momento de recreación, pero también de consumo.?“Soy una militante del ocio y del tiempo libre; la cuestión es cómo uso ese ocio”, comenta.
Y añade:?“La pandemia o las grandes crisis económicas y sociales vienen a decir que hay un individualismo mayor del ser humano. Entonces no hay una cuestión colectiva en donde todos vamos a ser solidarios y nos vamos a querer y voy a ayudar al otro”.
El ocio y las crisis, ese es el vínculo que ella establece. “'Yo me quiero divertir como sea, como tenga ganas y si tengo que salir a robar voy a robar porque soy yo solo'. Eso es lo que dejan estas grandes crisis como la pandemia, como la posguerra; el ser humano se vuelve más individual, no le importa el otro. Ahí es cuando se recrudece la violencia. Entonces, el ocio también pasa a ser una parte violenta; tampoco puedo disfrutar de algo que sea agradable, entre otros”, describe.
Y apunta que, con el verano, los casos de violencia de género se disparan. “Hay una cuestión de que nos juntamos y hay amigos y ya aparece el celo y 'ya no quiero ir a esa fiesta, pero sí voy, pero no voy, pero voy sola, pero voy con mi amiga'”, ejemplifica.
Y dice que las celebraciones de Navidad y Año Nuevo son dos circunstancias en las que, habitualmente, crece la cantidad de denuncias. En este plano, recreó una situación que puede ocurrir. Una mujer tiene una pareja violenta y, cuando llegan las fiestas, su madre le pide verla porque hace meses que no se reúnen. La pareja -el hombre violento- se niega a que vayan porque, según él, 'la madre le llena la cabeza'.
Esa presión, dice Barengo, estalla con violencia física, que es la que generalmente llega a la Unidad Judicial. “Todas las (violencias) restantes cuesta visibilizarlas”, resalta.
Y, en el ámbito policial, principalmente, cuesta probarlas. Por el contrario, dice, desde la psicología o el trabajo social, no. Con entrevistas profundas, la violencia queda en evidencia. Pero en la Unidad Judicial pasa esto: si no hay golpe, se dificulta en gran medida tomar la denuncia.
“Hay instituciones patriarcales, casi todas, muy cerradas”, menciona y agrega que no logran incorporar el paradigma de la perspectiva de género. “No encontrás instituciones que te puedan proteger”, indica.
La necesidad del?Estado
Barengo, que además es delegada de la Junta Provincial del?Colegio de Psicólogos Delegación?Villa María y trabaja en el estado municipal, hace hincapié en la importancia de un Estado presente, en un escenario en el que se registra “un gran ajuste a nivel nacional”.
Y, en este sentido, remarca que es indispensable que se implementen políticas públicas desde el estado local, provincial y nacional. De este modo, subraya que se necesitan “más dispositivos y más acciones políticas y sociales”.?Sin embargo, también manifiesta que no hay presupuesto ni voluntad política.
“Yo pienso a las políticas públicas como un proyecto de muchos, que tiene un diseño, una estrategia, una planificación a largo plazo”, añade.
Después dice que se puede ver un “hilo de esperanza” que se vincula con participar donde uno se sienta cómodo: por ejemplo, en un centro vecinal, en una copa de leche, en un partido político. “El desafío es encontrarse con el otro; eso es la política pública, es ver qué puntos en comunes encuentro y armar un proyecto”, sostiene.
