A un año del homicidio del niño
Conmovedora carta de la abuela de Emiliano
Susana, la abuela del niño asesinado, escribe una carta en la que expresa lo que vive la familia Messa tras el horrible crimen(Edición impresa). Hace exactamente un año, falleció en una clínica de Córdoba Emiliano Messa, el niño de 2 años y 10 meses que dos días antes recibió golpes que desencadenaron su fallecimiento. Por el crimen, está detenida Ana Yael Piedra, su madre y la pareja de esta, Jonathan Marcelo Fernández, ambos acusados de “homicidio calificado por el vínculo” y a la espera de un juicio.
La cercanía de las fiestas y el aniversario de la muerte del niño, motivaron a Susana, su abuela, a escribir una carta que reproducimos a continuación.
“A mi amado nieto:
Siempre pensé que la vida me había hecho el mejor regalo al tener hijos, pero lo que no sabía es que me tenía preparada otra sorpresa muy especial: la de tener nietos. Nunca imaginé que se podía sentir tanta felicidad. Desde el primer momento en que te vimos, cuando llegaste a este mundo, tan cruel e injusto a veces, cuando te sostuvimos por primera vez en nuestros brazos, nos envolvió algo que simplemente se siente, no se puede describir. ¡Eso es impagable!
Apenas llegaste a nuestras vidas, notamos que eras especial, un ángel había llegado a la familia.
Con tu carisma, tu dulzura y tu actitud nos enseñaste desde el primer momento lo que es la inocencia y la fragilidad. El sentimiento de un amor diferente, un vínculo puro, distinto, incomparable. Una bendición, un angelito que vino al mundo cuando necesitábamos que alguien nos recordara lo que era amar sin límites.
Llegaste como un soplo de aire fresco, aún recordamos tus abrazos, el compartir tus juegos, verte reír, ver cómo disfrutabas de tu niñez a medida que ibas creciendo.
Hoy, a un año de tu inesperada partida, tengo un sinfín de sentimientos encontrados, porque siendo tan pequeño y frágil, nunca dejaste de demostrarnos que eras fuerte y valiente.
Fuiste un motor generador de una infinidad de emociones. Cada vez que venías a visitarnos, el corazón nos latía emocionados al escuchar que nos llamabas con tu vocecita tierna. Esa vocecita que era como una dosis extra de adrenalina incomparable.
Eras el ejemplo de cómo disfrutar de la vida y la razón de la nuestra.
¡Cuánto nos hubiera gustado verte crecer! Con la calidez de tu sonrisa, con tus picardías de niño y la inocencia de que todo estaba bien.
Querido Emiliano, qué difícil se nos hace seguir este recorrido, tu recuerdo nos duele cada día más. Llegaste a un mundo que se está volviendo loco. Te tocó, por desgracia, una madre que mientras publicaba en las redes, que eras su príncipe azul, la razón de su vivir, que daría su vida por vos; puertas adentro, era un monstruo. Solamente vos, con tus escasos 2 años y medio, conociste todo tipo de maltrato, desde golpes, gritos, insultos, inanición y más...
Una madre que, a pesar de haberte llevado nueve meses en su vientre y ser la garante de tu integridad física y psicológica, no solo no cumplió con su rol, sino que priorizó una compañía masculina, otro monstruo. Ambos presos, con una causa ya elevada a juicio.
Un año en el que tu papá biológico, José Luis, continúa sin encontrarle un sentido a su vida, tus abuelos paternos, destruidos por la angustia, el dolor, el vacío, la impotencia de la gravedad de lo ocurrido. Sin poder entender cómo alguien puede ensañarse de tal forma con un pequeño inocente que no eligió venir a este mundo, menos aún tener un padrastro. Él tenía a su papá haciendo todo lo que podía para lograr estar más tiempo a tu lado.
Los tiempos de la Justicia no son los mismos que uno reclama y eso debería revertirse, no esperar que ocurra lo peor para actuar.
Sí, Emiliano Messa, ya un año de tu partida física. Falleciste en vísperas de Navidad. Mientras tanta gente esperaba y festejaba la llegada de la Nochebuena, tu padre regresaba de Córdoba con vos, ya sin vida. ¡Cuánto sufrimiento! Tantas veces me pregunté cuál es el límite.
El 25 de diciembre, día de la última Navidad, despedimos tus restos con una multitud de gente que se hizo presente para acompañarnos ante semejante dolor.
Sigo preguntándome: ¿cómo se supera esto? Y me respondo: creo que nunca. Tendremos que aprender a vivir con tanto dolor. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se continúa? ¡No lo sé! ¡Qué difícil que es todo!
Las palabras??sobran cuando lo que hay que decir desborda el alma. Solo pedimos justicia. Que los culpables paguen por cada una de las barbaridades que te hicieron. Que otro niño no tenga que pasar por lo mismo, que la ley Emiliano sea un hecho y que no te conviertas en un olvidado más.
Te ama y amará por siempre, tu abuela Susana”.
