Entrevista - Marcelo Olivero, neurocirujano
Cirugía poco frecuente en el Pasteur
Un equipo multidisciplinario del Hospital de Villa María realizó una intervención quirúrgica para extraer un tumor “gigante” de base de cráneo y macizo facial a un adolescente. Es la primera vez que se hace en el Pasteur(Edición impresa). Fueron siete horas las que demandó la cirugía realizada en el Hospital Pasteur hace unos meses atrás para extraer un tumor que había invadido la órbita de uno de los ojos, la base del cráneo y el maxilar de un adolescente.
El resultado fue exitoso. No solo porque pudieron extraer el tumor y reconstruir con una prótesis la parte de la cara afectada, sino porque hicieron que el joven recuperara las ganas de volver a socializar como cualquier adolescente, sin la visible asimetría de su cara.
El responsable de la cirugía fue Marcelo Olivero, quien dialogó con El Diario sobre la intervención.
“Primero que nada, hay que hablar del contexto. El paciente, hoy adolescente, nació con varias complicaciones en su salud”, dijo, enumerando, entre otras, las malformaciones cardíacas que motivaron varias operaciones en la niñez y problemas renales que hacen que desde muy pequeño esté en diálisis.
“Fue precisamente la nefróloga que está en contacto permanente con el paciente quien se contactó con los profesionales del Hospital Pasteur porque tenía una deformación en la órbita”, informó.
Tras la realización de los exámenes médicos, le detectaron un tumor de grandes dimensiones, como dijimos, ubicado en la base de cráneo, órbita ocular y maxilar. Para graficar el tamaño, Olivero señaló que era “casi como un huevo de avestruz”.
“El tumor le oprimía el globo ocular dentro de la órbita, lo que hacía que estuviera perdiendo la visión”, explicó. “Además, infiltraba a toda la base del cráneo y al maxilar con sus piezas dentarias”, agregó.
Afrontar un caso complejo
Así llegó el complejo caso al equipo del Pasteur. “Imagínese que, desde la primera infancia, este paciente fue multinvadido por la problemática de salud con la que nació, y ahora, esta asimetría cráneo facial lo llevó a convertirse en una persona muy introvertida, evitando todo tipo de socialización”, señaló.
“Era una situación muy compleja y decidimos abordarla”, dijo. Lo primero fue la preparación previa para que estuviera en condiciones de afrontar esta tan inusual intervención quirúrgica, proceso en el que se destacó la labor profesional de la nefróloga y la pediatra.
Luego tuvieron que realizar una prótesis, construida con un sistema de bioingeniería, utilizando el sistema de impresión en 3D con titanio.
“La prótesis se hizo para él, tomando, por decirlo de manera sencilla, el molde del lado sano del rostro, el que no estaba afectado por el tumor, para devolver la simetría al rostro”, señaló Olivero.
“Fueron momentos difíciles, dado que demoró un tiempo que estuviera en condiciones para afrontar la cirugía, incluso debimos posponerla en varias ocasiones, porque aparecía una infección o alguna otra situación vinculada a su estado de salud”, planteó.
Pero llegó la hora y el Hospital se preparó para realizar esta intervención muy poco frecuente. Además del equipo de Neurocirugía, participó Odontología, Maxilofacial, Anestesia y todo el servicio de instrumentación del Pasteur.
Tras las siete horas que demandó la operación, el paciente pasó a la sala de cuidados intermedios de Pediatría.
“La recuperación demandó un tiempo. Por ejemplo, estuvo siete días sin poder ingerir nada por boca”, explicó el neurocirujano. “Esto es porque lo que hicimos en la cirugía fue resecar, en un solo bloque, parte del componente de la órbita ocular, y de allí, hacia toda la base del cráneo. La técnica se denomina maxilectocmía en bloque, con márgenes de hueso sano, dato muy importante para su pronóstico oncológico. Explicado de otra forma, se reconstruyó la órbita, el paladar, la mucosa del paladar y toda la facie (rostro) con esta prótesis; logrando un resultado muy bueno también desde lo estético, lo que es muy importante para la calidad de vida”, valoró.
Pasado el tiempo, este adolescente retomó la vida como cualquier pibe de su edad. “Vive como un adolescente normal, salvo por la diálisis”. “Nosotros valoramos el trabajo en equipo del Hospital, que afrontó la realización de una cirugía muy compleja y poco frecuente”, concluyó Olivero.
