EN LOS BARRIOS - Hoy, Nicolás Avellaneda
Popular y querida “Villa Carlitos”
El límite barrial está dado por las arterias Intendente Seydell, bulevar Vélez Sarsfield, Intendente Maciel y Buenos AiresSegún reseña Bernardino Calvo en su trabajo de “Villa María y sus barrios” sobre el Nicolás Avellaneda, “la fama de sus hombres y de sus mujeres bravías” se mezcló con una mitología que daba cuenta de una suerte de personajes noctámbulos y de aparecidos que brotaban de la fantasía de la gente , pero que extrañamente, se corporizaban en la imaginación de sus vecinos.
A ese universo folclórico, poblado por la fantasmagoría popular, pertenecieron coloridas leyendas de estremecedores espectros que contrastaban con el silencio unánime y la oscuridad uniforme de las de “Villa Carlitos”.



Para llegar al lugar había que atravesar el bulevar España, “Villa Emilia”, “Villa Mitre” y recién ahí comenzaba a confundirse la popular barriada.
Uno de los ciudadanos que tuvo tanto que ver en este barrio (como así también en otros tantos de la ciudad), fue el italiano Carlo Anselmo (ayer se cumplió cien años de su arribo al país), quien en su momento era administrador de los terrenos de Martín Urquijo. Precisamente el nombre del barrio hace alusión a uno de sus hijos (o según terceros, al suyo propio).
Anselmo a finales de la década del 20 comenzó a realizar una experiencia de urbanización que luego iría trasladando a otros sectores de la ciudad: había construido varias modestas viviendas que se vendieron a familias obreras.



De la misma manera la populosa barriada es testigo de la primera experiencia de crear un incipiente polo industrial en la ciudad, en marzo de 1937 don Bartolomé Fiorito y Magdalena Arese (esposa de Anselmo) instalan una fábrica de maquinarias agrícolas (cosechadoras) ajustándose a la Ordenanza Municipal que estimulaba con un subsidio de mil pesos a empresas que abrieran fuentes de trabajo.
Un año antes estaba asentada la primera industria del sector: la fábrica jabones y glicerina industrial “Zulema” de Rossumy y Borovinsky.
A finales de la década del 40 se instaló “Funvimar” en la calle La Rioja 2419, con accesorios de talleres, balanza de hierro, absorbiendo una gran cantidad de mano de obra.
En el año 1940 el periódico “Tercero Abajo” dirigido por Salomón Deiver, quien todavía no había asumido la Intendencia de la ciudad, sortea, junto a Anselmo, quien lo apoya económicamente, diversas casas económicas. El primer sorteo llevado a cabo en medio de una enorme expectativa popular, favoreció al obrero Marcos Andrada.

No solamente había llevado adelante estos emprendimientos poblacionales, sino también había dotado al lugar de distintos espacios verdes y servicios de infraestructura. Además, en los años 40 dotó al sector de un servicio de transporte privado bajo su propiedad que unía el centro con Villa Aurora (hoy barrio Lamadrid), Villa Emilia (Ameghino), Villa Venecia (San Martín), como así también con “Villa Cuenca” (Parque General Paz - Güemes) y Villa Nueva.
El 18 de septiembre de 1941 un grupo de vecinos funda el Club Atlético Villa Carlitos.
En el año 1947 se incorpora al sector una escuela donde los niños recibían además su copa de leche diaria, como así también una sala de atención médica infantil, inaugurada por el doctor Julián Fernández
Estas son algunas de las instituciones que le dieron y dan impronta al sector: Centro Promoción Dr. R. Cárcano, Iglesia Evangélica, Dios es Amor, Comedor Niños Felices, Comedor Soldaditos de Jesús, Instituto Especial de las Rosarinas, Iglesia Cristiana Evangélica, centro vecinal, Club Argentino y Copa de leche.
