Capacitación
Por un ámbito laboral libre de violencia
Se llevó a cabo en la sede del Sindicato de Luz y Fuerza, una jornada de capacitación sobre violencia en el trabajo. El marco legal, las acciones posibles y la prevención, algunos de los ejes abordadosCuando un trabajador o trabajadora sufre violencia en el trabajo, genera no solo el sufrimiento de la persona, sino un malestar social que se extiende como una mancha de aceite en el propio ámbito laboral, en la familia y en la sociedad.
Fue por eso que, desde el Ministerio de Trabajo, el gobierno de Córdoba, APDH de Villa María, la Municipalidad y la CGT local, impulsaron una jornada de capacitación para abordar el tema y analizar estrategias para prevenir, detectar a tiempo estas situaciones y también, accionar en consecuencia.
De la charla participaron distintos especialistas, entre los que estuvo Elizabeth Bianchi, del Ministerio de Trabajo; Matías De Falco, juez de la Cámara del Trabajo de Villa María, y Cintia Cravero, del Inadi de esta ciudad.
Bianchi advirtió que unos mecanismos que suelen ser utilizados ante situaciones de acoso o de violencia, es, por ejemplo, el de la carpeta psiquiátrica “que es útil solo si es para iniciar un tratamiento que permita afrontar las consecuencias de la violencia” y no como mecanismo de licencias para alejarse del problema “porque tarde o temprano, el trabajador o la trabajadora va a ser despedida y el problema seguirá ahí”.
Valoró el rol del delegado en cada ámbito de trabajo, a quien pidió que esté “atento” a situaciones problemáticas para actuar en consecuencia.
A su turno, Matías De Falco, señaló en su charla que la violencia laboral debe ser incorporada “tanto en las agendas sindicales como en las agendas empresariales”.
“Argentina tiene un compromiso internacional a través de la ratificación de la Resolución 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que nos impulsa a todos a trabajar para que haya un mundo laboral libre de violencia, un ambiente de trabajo donde se respeten los derechos humanos y donde el trabajador y la trabajadora pueda cumplir su rol en el marco de un trabajo digno y decente”.
Aclaró que el contexto no ayuda. La inflación hace que muchos esfuerzos de los sindicatos estén orientados a preservar las fuentes de trabajo y a no perder poder adquisitivo del salario. Sumado a eso, los altos índices de informalidad no hacen más que favorecer las situaciones de violencia.
Igual, valoró que hay una evolución. Por ejemplo, antes, la normativa vigente llegaba para reparar el daño a través de una indemnización, cuando el vínculo laboral ya se había roto. “Hoy hay que estar atentos y preservar a la persona que es víctima de violencia para que pueda seguir desempeñándose en su trabajo sin estar sujeta al hostigamiento”.
Definió el acoso o mobbing como una actitud que tiene un fin, que es el de “despersonalizar al trabajador o trabajadora para excluirla o someterla a lo que su empleador quiere”.
Si bien hay casos de hostigamientos horizontales, es decir, entre compañeros; la mayoría de las denuncias se presenta es contra un jerárquico.
Al igual que Bianchi, coincidió en que es importante elaborar en cada ambiente de trabajo, protocolos o incluir puntos en el convenio en donde quede explícitas las sanciones por hostigar.
Datos duros
En la charla, De Falco dio a conocer datos como el de una consultora que señala que de cada 10 trabajadores, nueve recibieron en sus empleos un comentario sexista o discriminatorio.
También sumó la información del Observatorio, que depende del Ministerio de Trabajo de la Nación, donde llegaron entre enero y julio de 2021, 865 presentaciones.
“El 67% de las presentaciones fueron hechas por mujeres, lo que habla a las claras de que son las principales víctimas de estas situaciones”, señaló.
Por otra parte, “en el 89% de los casos, el denunciado es un superior jerárquico”. “Esto nos está indicando que la principal forma de violencia laboral es vertical”, planteó.
“La Justicia ha evolucionado muchísimo para entender y juzgar las causas con perspectiva de género, lo que ha superado problemas probatorios que se solían presentar, porque este tipo de acciones es principalmente silenciosa, se hace sin testigos”, dijo.
Las estadísticas lo reflejan: la principal forma de hostigamiento es psicológica, seguida por la sexual y por último, la física.
Al término de las disertaciones, el público, integrado por dirigentes gremiales y referentes sociales, trabajó con la modalidad de taller sobre casos reales. La conclusión final es un pedido: estar alertas cuando un trabajador o trabajadora cambia de actitud, falta cuando antes no lo hacía, pide traslados o cambia el comportamiento. Son signos que pueden estar señalando violencia laboral y que requieren del compromiso de empresas, compañeros y Estado para evitarlos.
