En los barrios - Hoy, Santa Ana
El barrio de la playita
Delimitado por avenida Savio, bulevar Sarmiento, avenida Scalabrini Ortiz, avenida costanera República del Líbano, hasta el desagüeEs el barrio que al ocasional visitante que se dispone visitarlo lo desorienta por la irregularidad de su traza urbana y hace dificultoso su reconocimiento.
Pero ello no quiere decir que los distintos lugares que aparecen como referencias no sean íconos del sector.
Es el barrio de la famosa “playita Santa Ana”, el del Cristo, el que quedó entre el “puente Negro” y el “puente nuevo”.
Poco antes del centenario de la ciudad, comenzó a desarrollarse el plan urbanístico en el sector denominado “Residencial Santa Ana".
Era el mismo sector en que a comienzos del Siglo XX se había instalado el Tiro Federal, entidad que no pudo prosperar en el barrio debido a que permanentemente se anegaba por los desbordes del río, por lo que debieron trasladarse a la zona del parque Pereira y Domínguez, donde funciona en la actualidad.
Era también el mismo lugar en el que se cultivaban verduras y frutas para abastecer el consumo de la ciudad. Por esas características, el ahora barrio Santa Ana era considerado a comienzos de los 60 como zona rural.
Sin embargo, advirtiendo las potencialidades del espacio, el ingeniero civil Omar Beltramone inició el loteo de los terrenos en el perímetro comprendido entre las vías del ferrocarril -límite con el barrio Rivadavia- la Savio y las márgenes del Ctalamochita, por entonces, aún Río Tercero.
Los terrenos pertenecían a Magdalena Luisa Arese de Anselmo, esposa de Carlos Anselmo, quien, según expresa Bernardino Calvo, tuvo participación en loteos de otros barrios de la ciudad.
En septiembre de 1963, quedan aprobados, recibidos los espacios para calles y así comienza un ritmo acelerado, la construcción de las casas tipos chalé que le dieron la característica al residencial Santa Ana.
Según explicó la señora de Anselmo en una de las notas en
viadas a la Municipalidad, el objetivo del loteo "es dar a esta ciudad una urbanización de categoría, única por ahora si se quiere en nuestro medio y con una apertura total de calles y distribución de espacios verdes".
La nota agregaba -según cita Bernardino Calvo en “Villa María y los barrios”- que en la brevedad (1964) se iniciaría la construcción de unas 20 viviendas destinadas a empleados de Correos y Telecomunicaciones por el plan de nominado “Alianza para el Progreso” con lo cual se localizarían en el sector unas 100 unidades habitacionales.
Tan rápido fue el crecimiento urbanístico del sector, que comenzaron a diseñar los espacios verdes para darle la característica de residencial.
En diciembre de 1965, cuando ya el sector tenía los nomencladores con los nombres de las calles, inauguraron el monumento a la Madre del Inmigrante en la plaza Italia.
En vísperas del Centenario, el 3 de marzo de 1967 se constituye el Centro Vecinal y fuera elegido para presidir el mismo al vecino Octavio Sivadón.
Además, se dispone en ese tiempo la instalación de una entidad deportiva, como lo fue el Club Argentino, todo un símbolo para la identidad del barrio, institución que practicara el fútbol infantil al comienzo y luego constituir su equipo de primera división y brillar en la Liga Villamariense de Fútbol.
