Se desempeñan en bares y restaurantes y revelan que el gremio está ausente
Mal pagos y en negro: relatos de trabajadores de gastronomía
Distintos testimonios coinciden en que se trata de empleos precariosUn joven concurrió a nuestra Redacción agotado de la situación que se vive en gran parte de la gastronomía. Habló de lo mal pagos que se encuentran y de que trabajan en la informalidad.
Su testimonio fue coincidente con otros cuatro relatos que buscamos entre el viernes y ayer para esta nota.
¿Denominadores comunes? Empleo “en negro”, bajos sueldos, y gremio y Estado ausentes.
Los nombres de las personas que hablaron con El Diario no se publican por razones obvias: viven actualmente de este empleo, obviamente temen perderlo y no conseguir otra fuente laboral.
“Nos tienen a todos en negro. Pedí aumento y no quisieron dármelo. Al negocio le está yendo rebien. Con mis compañeros somos explotados”, expresó el joven que se acercó a El Diario y que fue el disparador de esta nota. “Previo a conseguir el laburo donde estoy, fui a otros bares y la situación es la misma: explotan a mozos, bacheros y cocineros”, afirmó.
“¿No hay un gremio o Ministerio de Trabajo que se encargue de controlar a estos bares y restaurantes, que paguen como corresponde y tengan a la gente registrada? Todos explotan a los empleados, pagan miseria: $1.000 por 8 horas. Algunos pagan $1.300, otros $1.500 por 8, 9 o 10 horas de trabajo. Se llenan de guita en la temporada a base de nuestro laburo”, señaló. “Nos mueven los francos o no tenemos día libre”, agregó.
El chico dijo estar “sorprendido” de que los propietarios puedan hacer esto. “¿No existe nadie que los controle?”, se interrogó.
Declaró que “nadie” los “ayuda”. “La bachera es bachera, ayudante de cocina y hace la limpieza. El mozo se queda horas extras para limpiar el salón, por $1.500 diarios. Los dueños cuentan la propina como parte del sueldo, no entienden que es explotación. Nos tienen en negro y nos tratan como si estuviéramos blanqueados”, precisó.
La palabra de más trabajadores
Ante el testimonio recibido, buscamos otras voces.
“Es redifícil encontrar un lugar en el cual te pongan en blanco, de que te paguen lo que te tienen que pagar”, fue lo primero que dijo una joven que hace muchos años se desempeña en el rubro.
Explicó que por ley les tienen que abonar “el sueldo de comercio, pero generalmente, nadie de todos los que conozco cobra eso”.
“En el bar en que estoy, muy pocas personas están en blanco, y quienes están en blanco lo están solo por cuatro horas”, detalló.
Contextualizó que ahora el rubro se ve muy afectado por la pandemia y que actualmente hay muchos contagios.
“En Villa María, generalmente nadie paga lo que tiene que pagar. También te hacen laburar de más y hay algunos lugares puntuales donde el trato es muy malo” hacia el personal, acotó.
La entrevistada apuntó que a ella en particular no la dejaron sin trabajo durante la cuarentena y que en ese local se paga a quienes no pueden concurrir a trabajar por estar aislados o enfermos de covid, como corresponde. “Sé que en otros lugares no es así”, aclaró.
Un chico de otro bar, también contactado por este medio, especificó: “Me pagan $1.500 las 8 horas, y a otros compañeros, $1.000. En otro bar (lo mencionó) pagan $1.350 entre 7 y 9 horas. Y en otro, siguen pagando la misma miseria que hace 4 años”.
También hablamos con un mozo de otro espacio, quien reflejó que percibe 40 mil pesos mensuales por ocho horas diarias, con un franco semanal. Recordó que en la primera parte de 2020, en otro lugar, percibía 9 mil pesos por semana, por la misma cantidad de horas y con un día libre a la semana.
Por su lado, otra trabajadora concordó en que la mayoría está en negro. “Hay uno o dos compañeros en blanco, el resto ninguno. Pagan por día y por hora, pero dicen que son 8 horas y a lo mejor son 9 horas”, explicó.
“Los sueldos son mínimos. Explotan tanto... se trabaja de martes a domingo”, se lamentó.
Dijo que además, un día a la semana tienen que limpiar todo el bar.
“Al comienzo de la jornada es tranqui, pero después estalla. Te quedás sin vasos, sin cubiertos, y una que es moza se tiene que poner a lavar porque las compañeras no dan abasto”, contó. “Hay casos en que los dueños también trabajan, se ponen al lado de una, son atentos, pero en otros bares no es así”, dijo.
Además, los testimonios fueron coincidentes en que esta situación excede al cuadro de pandemia que se vive desde hace un año y diez meses. “Siempre fue así, parece ser algo del rubro”, definió uno de los chicos consultados, pidiendo que haya controles y que propietarios tomen conciencia y valoren el trabajo.
