“Roba para consumir drogas, no tiene un solo peso de todo lo que robó”, dijo

Desesperada, Patricia pide que internen a su hijo por las adicciones

En el patio de su casa, en uno de los gabines de barrio Evita, la mujer relató las penurias que tienen que atravesar. La historia refleja que el adolescente de 16 años está atrapado por las drogas, y que el Estado no le brinda herramientas para sacarlo de allí
domingo, 30 de enero de 2022 · 07:30

Escribe: Diego Bengoa
DE NUESTRA REDACCION


Patricia Castellano (37) es una madre desesperada. Una y otra vez, a lo largo de una entrevista ayer en el patio de su casa, pidió que internen en un centro de rehabilitación de adicciones a las drogas a su hijo Benjamín, quien tiene 16 años.

Desde el lunes pasado, el adolescente se encuentra detenido en el Complejo Esperanza, un instituto de menores del Estado provincial que virtualmente es una cárcel.

“Hace un año y medio que le estoy pidiendo a la Justicia que por favor ordenen que pueda estar en un centro de rehabilitación. Fuma pipazos, toma pastillas”, explicó.

Rodeada de su madre, su hija, su hijo y sus hermanas y hermanos, la mujer decidió llamar a El Diario porque considera que ya no tiene otra vía para pedir ayuda.

Residen en uno de los viejos gabines ferroviarios ubicados en prolongación Alvear, en su intersección con calle Combate San Carlos, en el barrio Evita de Villa María. Allí, hace poco tiempo, ella levantó una pequeña casa cuando retornó a la ciudad tras vivir en Río Tercero.

Desde agosto pasado tiene una orden de restricción de contacto con Benjamín, que es mutua.

“Nunca fue agresivo conmigo, pero un día me enojé con él porque estaba empastillado y había hecho una juntada acá. Vino la Policía y terminaron poniéndonos una restricción. Pero cuando está detenido me llaman para que lo retire”, contó.

Dijo que el padre del adolescente nunca estuvo presente. “Es un padre ausente. El vivió bastante con sus abuelos”, repasó.

Luego relató diversos episodios que reflejan que el chico atraviesa un consumo abusivo de drogas, que roba para poder tener plata para consumir, y que ha sido víctima de abuso policial.

Ante las preguntas de este cronista afirmó que nunca fue atendida en el Juzgado de Niñez y que la intervención estatal pasa por la Policía y por la SENAF.

Patricia se quebró en llanto cuando, luego de 14 minutos de entrevista, dijo que siente y presiente que su hijo está muy mal. “Pido que lo vea un médico forense”, demandó.

Es que luego de varias detenciones y sucesos muy tristes, en el fin de semana vio a su hijo con muchas marcas en el cuerpo y le relató que un policía (al que Patricia nombró varias veces en la nota) “lo hizo dormir a todo barquito”.

¿Qué es dormir a todo barquito? “No sé, pero supongo que boca abajo con los brazos en la espalda. El tiene marcados dedos en la espalda”, dijo conmovida.

Patricia también relató esta escena: “No te habrán hecho nada a vos en la Policía ahora”, tiró la abuela de Benjamín al chico.

“El adolescente se mantuvo en silencio y se le cayeron lágrimas”.

Por eso pide la intervención de un forense. Además, dijo que días atrás la llamaron desde la SENAF de Córdoba y le expresaron que el chico necesitaba ser internado en un centro de rehabilitación. “La mujer que me habló también me dijo que Benjamín tiene lesiones y que debía ser revisado por un forense”, aseguró.

La mujer comentó que toda la situación empeoró cerca de la Navidad. “El 24 de diciembre se descontroló todo. Hay un chico de por acá que le daba pastillas, le da a todos en realidad. Ese día llamé continuamente a la Policía porque estaba empastillado y había robado de todo”, contó.

Incluso, dijo que fue a advertirle a una vecina para que se cuidara porque su hijo quería entrar a robarle.

“Roba por drogas, porque él no tiene absolutamente nada. No tiene un solo peso. Todo lo entrega por drogas que él consume. Acá hasta le vendió los rollers a mi hija”, expresó angustiada.

“Llegué a entregarle una moto robada a la Policía, porque nunca quisimos esto. Necesito que lo internen para que se recupere”, rezó.

“Sé que ahora sucedió algo. Benjamín nombra a un policía en particular. Sé que ahora le tiene mucho miedo, porque antes cuando venían los policías era bravo, los enfrentaba, los escupía, pero después de este fin de semana les agarró terror. Cuando los vio, se tiró al piso y dijo que se lo llevaran”, relató.

Durante la nota, cerca de ella andaban su hijo de 22 y su hija de 9. Patricia desparramaba sus penas y dolores en una mesa en el patio.

“Los llamé (a nosotros) porque quiero que me ayuden. Más que todo pido que lo vea un médico forense, porque lo presiento y lo siento, cuando lo vi tenía todos los dedos marcados... algo está sucediendo”.

“Desde el lunes estaría en el Complejo Esperanza, algo que no me informó nadie. Me lo dijo hace unos días Benjamín por teléfono”, concluyó.

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