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Desacuerdo con los intendentes radicales que pidieron una nueva licencia para Gill
El Foro de dirigentes radicales Amadeo Sabattini consideró que, en cambio, podrían haberle solicitado la renuncia al intendente, para que pudiera ocuparse de lleno al cargo de secretario de Obras Públicas de la NaciónEl Foro de dirigentes radicales Amadeo Sabattini hizo conocer su desacuerdo con los intendentes radicales que pidieron la prórroga de licencia en el Ejecutivo villamariense, a fin de diciembre pasado.
“Asentamos nuestro desacuerdo con el documento firmado en diciembre de 2021 pidiendo que se prorrogase la licencia del intendente de Villa María, Martín Gill, a fin de que continuase en funciones en un cargo en Obras Públicas de la Nación.”
Comprendemos las necesidades concretas que tienen las comunidades del interior, y por ello no reprobamos el pedido porque el solicitado en cuestión sea de afiliación peronista –ya que tanto los funcionarios de uno como de otro color político pueden en principio ser personas de diálogo que interpreten las necesidades de las comunidades, como manifestaron los solicitantes en la misiva. Es más, consideramos que un radicalismo maduro dialoga -por los correspondientes andariveles institucionales- con los representantes de cualquier color político en aras del bienestar de sus pueblos.
Los cuestionamientos se dirigen específicamente a que necesitamos, tanto en el radicalismo como fuera de él, dirigentes probos, que actúen de forma coherente y sepan ajustarse a las normas y a los valores que de ellas se desprenden, algo que no consideramos haya sido el caso precisamente en lo que atañe a la máxima magistratura villamariense entre 2019 y 2021:
- Como se sabe, el funcionario electo para ocupar el Ejecutivo de la ciudad solicitó y obtuvo originariamente licencia por 179 días, y también las posteriores veces que pidió prórrogas, hasta la última que le fue concedida que finalizó el pasado 27 de diciembre en forma definitiva por no haber sido renovada. Durante todo ese lapso, el Departamento Ejecutivo Municipal fue ocupado por un ‘reemplazante’ (artículo 125 de la Carta Orgánica Municipal), una suerte de ‘comisionado’ no electo por el pueblo de Villa María, cuya figura pareció ser, en la práctica, más la de un interventor, que la de un verdadero intendente.
- Reiteradamente, hemos denunciado la práctica que ejercen los candidatos de todos los colores políticos de postularse para un cargo que de antemano saben que no ejercerán o que lo harán parcialmente (en el caso del intendente de Villa María, lo ejerció en forma inicial solo por 20 días), para luego candidatearse para otro que consideran les da mejores perspectivas de aumentar su caudal político. De esta forma, violentan la voluntad soberana que tuvo el votante al emitir su voto y sumergen al electorado en una anomia política, de la que se nos hace muy difícil salir.
- Es sabido también que el desempeño de cargos electivos en el Gobierno villamariense es incompatible con el ejercicio de funciones en el Gobierno nacional (artículo 91 de la COM).
- El uso reiterado del mecanismo de pedidos escalonados de licencia, como acaeció en Villa María durante los años de la irregularidad, no se ajusta en absoluto, además, a los motivos por los cuales los convencionales constituyentes crearon la figura de la licencia al redactar la Carta Orgánica Municipal en su momento, por lo que el accionar del funcionario cuestionado violenta dicho grito fundacional villamariense.
- Tampoco ha sido inocente, casual o ajustado a la voluntad de los constituyentes que Gill haya solicitado reiteradamente licencia (y que se le hayan adjudicado) por 179 días justamente, y no por 180 ó 181, sino que ello responde a que si el magistrado mayor de la ciudad se encuentra impedido de ejercer su cargo por más de 180 días, se genera la figura de ‘impedimento permanente’ (artículo 125 de la COM) y el reemplazante debe convocar a nuevas elecciones para elegir nuevo intendente que complete el período que falta cumplir, renuncia mediante, algo que bien podrían haber propuesto el titular del Ejecutivo ahora en funciones y/o los intendentes radicales, habiéndose así podido ocupar el anhelado cargo en Obras Públicas libre de impedimentos.
Vemos así que hombres y mujeres de Estado en la Argentina, violentando claras indicaciones constituyentes, juegan sobre la tenue frontera que divide la legalidad de la ilegalidad, y que, además, fundamentan tal vaguedad en una, a veces, absurda segunda biblioteca, apañándose en la legitimidad que les otorga la permisividad de votantes hastiados, desorientados y, por ello, muchas veces impedidos de exigir cumplimiento de los mandatos que depositaron en las urnas. Eso, hasta que se acaba la legitimidad…, como ha ocurrido ahora en Villa María, donde el funcionario cuestionado debió reasumir el mandato primigenio por no contar con los votos necesarios para que se prorrogase nuevamente la licencia.
Consideramos que con la titularidad de los dos cargos en forma simultánea, el accionar del político en cuestión puede haber estado dominado por la apetencia desmedida de acumular caudal político, algo que en nada rima con la virtud republicana con la que necesitamos ser gobernados en la provincia de Córdoba. Contrariamente, debemos comprender que las situaciones como la descripta degradan más nuestra ya endeble institucionalidad, y que nos hacen hundir, todavía más profundamente, en el lodo y en la decadencia republicana.
Quien se diga radical debe comprender el mandato histórico del partido radical y su lucha incansable por anteponer la virtud, la decencia y la ética, a las apetencias personales de los y las dirigentes; y puede ser que el mandatario de Villa María haya estado ‘bien dispuesto’ con los intendentes de la oposición, como mencionaron en la misiva, pero ello no merece premiarse porque simplemente es lo que se debe hacer, y máxime no merece elogio, cuando el resto de su accionar ha sido el antes descripto, lo que por otro lado, ha dejado ver las hilachas del endeble fundamento de nuestras instituciones y la pobre calidad de gran parte de la dirigencia argentina”, dice el texto completo del escrito enviado por el Foro de dirigentes radicales Amadeo Sabattini a la Redacción de El Diario.
