A 25 años del crimen - El reportero representa un emblema en la lucha por la libertad de expresión
Cabezas, ¡presente! por siempre
Se colocó una ofrenda floral en el monolito ubicado en el barrio Los Olmos de Villa Nueva y se recordó al fotógrafo asesinado el 25 de enero de 1997 en un descampado?El nació los últimos días de noviembre del 61 en Wilde, una ciudad del partido de Avellaneda, en la Provincia de Buenos Aires. En el 89, con poco menos de 30 años comenzó a trabajar en la revista Noticias como reportero gráfico. O sea, fotografiaba. Pero, como hacen los fotógrafos, mucho antes hacía otra cosa que era indispensable para su trabajo: esperaba, permanecía, se quedaba, porque así se pasa inadvertido, porque una vez que se desaparece se está lo suficientemente cerca. El se llamaba José Luis Cabezas y murió un 25 de enero de 1997. Mejor dicho o, más bien, dicho como corresponde: le metieron dos tiros y, después, esposado, lo quemaron en el Ford Fiesta (que había rentado la revista), en un descampado cerca de Pinamar -ciudad balnearia de la costa argentina-, donde estaba cubriendo la temporada de verano. Ese 25 de enero había pasado menos de un año desde aquel día en el que logró la foto que le puso cara al empresario telepostal Alfredo Yabrán.
Allá por el 95, Domingo Cavallo era ministro de Economía. Durante una sesión en el Congreso denunció a Yabrán, del que no había imágenes: lo acusó de manejar mediante testaferros empresas como el Correo OCA. Yendo más al hueso: lo acusó de usar esas empresas como fachada para el tráfico de drogas y armas, y para el lavado de dinero. Entonces, el verano del 96, el periodista Gabriel Michi y Cabezas, la dupla que ya era conocida por sus coberturas en Pinamar -ciudad que juntaba a artistas, políticos y donde el empresario tenía una casa- partieron para allá a conseguir la foto de Yabrán. El 14 de febrero una fuente les tiró data y les dijo que al día siguiente llegaba. Así, el viernes 15, hicieron guardia periodística. Michi estaba con su pareja de entonces y, con ella, simularon ser turistas. Lo cruzaron mientras estaba en su reposera y les pareció que era. Le avisaron a Cabezas por radio para que él confirmara con su “ojo” y les dijo que, efectivamente, sí era. Ahí, armaron una escena: se acercaron y Cabezas, aparentando fotografiar a Michi y la pareja, logró (con la cámara escondida en una mochila) la foto de Yabrán que se había levantado y caminaba con su esposa, Cristina Robledo. Al otro día, el sábado 16, Cabezas quiso volver y volvió, porque quería una foto con mejor ángulo. El truco, digamos, fue el mismo y consiguió la imagen. Yabrán, muchos deben recordar, fue tapa de la edición de la revista del 3 de marzo de 1996, titulada “Yabrán ataca de nuevo”.
Cada año, el cumpleaños del empresario telepostal Oscar Andreani reunía, entre otros, a periodistas que cubrían la temporada. Allí, la temporada del 96/97, estuvieron Cabezas y Michi. Cabezas, cansado, le dijo a su compañero que se iba a su casa. Subió al Fiesta y llegó. Sin embargo, al bajar, lo cruzaron, golpearon y esposaron. Lo llevaron hasta la cava de General Madariaga. Ahí lo hicieron arrodillarse y lo demás ya se sabe: Gustavo Prellezo le disparó en la cabeza, rociaron el auto con nafta y lo prendieron fuego (los asesinos a sueldo que se hacían llamar “la banda de Los Horneros”, eran liderados por Horacio Braga). Hay que recordar que el 2 de febrero de 2000, en juicio oral y público, Horacio Braga, José Auge, Sergio González y Héctor Retana, integrantes de “Los Horneros”, recibieron la condena de prisión perpetua. Lo mismo les sucedió a Gregorio Ríos (jefe de Seguridad de Yabrán) y los policías Sergio Camaratta, Aníbal Luna y Gustavo Prellezo. Hay que recordar, también, que ninguno de los condenados está preso por el crimen. Y no está de más decir que Yabrán se suicidó en mayo del 98 en su estancia, en Entre Ríos, luego de que pidieran su captura por ser el presunto autor intelectual del asesinato de Cabezas.
Homenaje en Villa Nueva
Hay algunos que dicen que la frase la dijo uno y otros que dicen que la dijo otro. De todos modos, en este momento no importa quién, sino qué dice esa frase: “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Por eso, a 25 años del crimen, en el monolito que lleva el nombre del fotoperiodista y que está ubicado en barrio Los Olmos (donde también hay un mural de Roxana Pizzi, de 2017), se lo homenajeó y se colocó un presente floral. Allí, Fernando Ceresole, del Cispren, dijo: “Si un puñado de vecinos se encuentran en Villa Nueva en un día caluroso es precisamente para mantener viva la memoria, para no olvidar este tipo de hechos. No son menores las fechas redondas, en este caso 25, te hacen hacer retrospectiva y te ubican en aquel momento donde la impunidad del poder político en consonancia con la impunidad del poder policial y de la Justicia implementaron toda una red para pretender tapar un hecho que no hubo manera de tapar”
Seguidamente, señaló que el acto realizado no pertenecía a “ninguna institución en particular”. Asimismo, leyó un documento en el que recordó que el asesinato de Cabezas representó “un hito histórico en la memoria colectiva” y que el objetivo del crimen fue acallar al reportero gráfico y, a la vez, a la prensa. Por último, manifestó que la venganza es “no olvidar”. Posteriormente, algunos funcionarios también dijeron algunas palabras que acompañaron y fueron por el mismo carril de lo expresado por Ceresole. Entre ellos, hablaron el subsecretario de Relaciones Institucionales y Políticas Sociales, Franco Graglia; el referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Elvio Toscano; Sebastián Panero de la Unidad de Intendencia de la Municipalidad de Villa María (quien además es periodista); miembros del centro vecinal del barrio y de ATE Villa María.
Por lo demás, digámoslo, gritémoslo: “¡Cabezas! ¡Presente!”.
Ahora.
Siempre.
