Entrevista - Aimé Aminahuel, politóloga, habla sobre la situación de las mujeres en el país de Medio Oriente

El desafío de ser mujer en Afganistán

La instauración reciente del gobierno talibán ha puesto a Afganistán en el centro de la escena internacional, sobre todo por el retroceso que esto significa para los derechos de las mujeres
domingo, 12 de septiembre de 2021 · 09:14

?Desde que Estados Unidos anunció su retiro de Afganistán tras 20 años de guerra, el país de Medio Oriente no ha dejado de estar en el centro de la escena internacional. Esto es así debido a que con la salida de las tropas estadounidenses Afganistán quedó en manos de los talibanes, un grupo étnico cuya ideología se funda en la ley islámica.

Mujeres afganas durante la actualidad, obligadas a cubrir todo su cuerpo (foto: Associated Press)
Las mujeres durante los años 70 en Kabul

El régimen talibán se caracteriza por hacer una lectura del islam ultraortodoxa y aplica de forma muy estricta la sharía, que afecta gravemente a los derechos humanos, especialmente a los de las mujeres y niñas. De hecho, existen 29 prohibiciones que aplican a las mujeres y que ya han tenido lugar en Afganistán entre 1996 y 2001.

Entre las restricciones y maltratos se incluyen aspectos como la prohibición del trabajo femenino fuera de los hogares, las mujeres no pueden salir de sus casas sin ser acompañadas por su mahram (que es un hombre de parentesco cercano), la educación está vetada para las mujeres, no pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público y en caso de no vestir de acuerdo a las reglas serán sometidas a azotes, palizas y abusos verbales.

En ese marco, El Diario dialogó con la politóloga y becaria del Conicet, Aimé Aminahuel, quien comentó su perspectiva acerca de la situación que atraviesan las mujeres en Afganistán y las repercusiones que se observan a nivel mundial.

“Para comenzar, quiero detenerme en algo que pasó en estos últimos días cuando el grupo talibán dio una conferencia de prensa, con la mirada internacional posada sobre ellos, que estuvo específicamente orientada a decir que los derechos de las mujeres durante este nuevo gobierno van a regirse bajo la ley islámica”, dijo Aminahuel y prosiguió: “Esta afirmación no es nada positiva debido a la lectura que hace este grupo del islam, una lectura de Hanbalí, que proviene de Handbal, un teólogo y jurista de la escuela más conservadora dentro de los sunitas. Ellos adhieren a una mirada completamente ortodoxa y extremista, como también es el caso del Isis”.

“La ley islámica se basa en el Corán, pero también en lecturas proféticas y en el fetua, que serían todos los antecedentes jurídicos que hay. Por todo esto, la ley islámica ha tenido muchas interpretaciones y han habido narrativas en disputa a lo largo de la historia de Afganistán”, dijo la politóloga.

A su vez, indicó: “El grupo talibán representa una lectura tradicional, pero Afganistán ha tenido miradas tal vez más reformistas, más de avanzada se podría decir de alguna manera, como fue el caso de la República Comunista en la década del 70 y también tuvo miradas totalmente conservadoras”.

“Las fotos que circulan en redes sociales son reales. Durante 1970 las mujeres podían elegir cómo vestirse y no debían cubrir totalmente su cuerpo”, puntualizó Aminahuel.

Avances y retrocesos

En ese sentido, destacó: “El gobierno comunista no fue la primera vez que Afganistán tuvo una mirada reformista. Ya en la década de 1919-1929, hubo una monarquía que podríamos decir que tuvo una mirada más de avanzada. Fue un gobierno Pastún donde de repente las mujeres podían ir a escuelas, se prohibieron los matrimonios forzados, se subió la edad en una reforma constitucional para que a las mujeres no las casen tan jóvenes. Todo esto sucedió en el gobierno de Amanulá Kan, donde, además, su esposa, la reina Soraya Tarzi, tuvo un rol muy importante”.

“Luego, Amanulá Kan fue derrocado por alguien que retrocedió bastante los derechos de las mujeres durante 1929 a 1933. En ese período, el rey Mohammed Nadir Shah obligó a las mujeres nuevamente a usar el burka completo, cerró las escuelas para que no asistan las niñas, solo podían ir a seminarios religiosos. Hay un retroceso enorme”, comentó la politóloga.

Y añadió: “Posteriormente, Mohammed Nadir Shah fue asesinado y como sucesor del trono asume su hijo, Mohammed Zahir Shah. Allí, comienza entre 1933-1973 un período que se denominó ‘El último rey de Afganistán’”.

“Mohammed Zahir Shah tenía una lectura de las leyes del islam, doctrinariamente hablando, reformistas. No demasiado, pero más que su padre. Vuelve a abrir las escuelas para niñas y, entre otras cosas, las mujeres obtienen la conquista del voto y pueden sufragar en la década del 60”, dijo la becaria del Conicet.

Sin embargo, advirtió que “este rey, que llevó a cabo el último gran reinado de Afganistán, es luego derrocado por su primo y en este tiempo ya empieza lo que todos por allí han visto en las redes que es el momento de la instauración de la República en Afganistán, liderada por el Partido Democrático Popular de Afganistán”.

“Durante este período es donde las mujeres más conquistan derechos, sin embargo hay que hacer hincapié que estas conquistas tuvieron su epicentro en la capital, Kabul. Si bien se extienden los derechos, hay zonas geográficas en las que tal vez no se vivió con tanta fuerza este cambio que se dio en la capital”, indicó Aminahuel.

“Se crean universidades y en la Universidad de Kabul casi el 50% de las docentes eran mujeres y logran acceder a cargos jerárquicos”, contó la politóloga.

“Entre reformas muy importantes, se lleva adelante una que en términos de sensibilidad social es muy fuerte. Se trata de aquella que establece que utilizar mujeres para resolver conflictos entre tribus queda terminantemente prohibido. Además, antes la mujer si enviudaba estaba obligada a casarse con el hermano de su esposo difunto. Esto también se prohibió”, explicó.

No obstante, Aminahuel dijo que “Afganistán se vio envuelto en un conflicto interno para que finalice el gobierno comunista y el gobierno talibán se instauró en el país y, junto con él, sus leyes ultraconservadoras”.

“Allí, aparece la figura del mahram, que sería el pariente más cercano de una mujer (hombre, tío, hermano, padre o hijo) que es el único que puede acompañar a la mujer para que salga de su hogar y, además, la mujer debe contar con una justificación” señaló.

Asimismo, explicó que “las mujeres no pueden ser atendidas por especialistas que sean hombres, no pueden andar solas por la calle. Todo eso se instaura durante el gobierno talibán y es un retroceso”.

“Durante el gobierno talibán aumenta el analfabetismo en mujeres. De venir de un aumentó en el profesionalismo de las mujeres en la época del gobierno comunista, retrocede esto nuevamente. No se alcanza todavía a analizar los impactos negativos que ha tenido, incluso para la economía, el hecho de que la mujer desapareciera de la esfera pública, desapareciera económicamente y profesionalmente. Esto se da durante el gobierno talibán”, puntualizó Aminahuel.

Los talibanes y el feminismo

“El movimiento social de los últimos años ha colocado a la mujer en el centro o como sujeto protagónico de las grandes disputas contra el neoliberalismo en el mundo. Algo que no se dice de Afganistán es que en los últimos años tienen una economía totalmente neoliberal, con problemas económicos neoliberales, con la población femenina y masculina sumida en la extrema pobreza, pero siempre con el analfabetismo mayor en las mujeres”, explicó Aminahuel.

“Los últimos años, los movimientos han colocado a las mujeres como protagonistas en América Latina y en el mundo de la disputa contra el neoliberalismo. Creo que en ese sentido las manifestaciones que se realizaron últimamente en Afganistán no se hubieran dado si no tuviéramos este contexto internacional, de movimientos sociales y liderados por mujeres”, dijo.

A su vez, la politóloga señaló: “Me parece que en el último tiempo, unas dos o tres semanas atrás de esta entrevista, ha habido manifestaciones de mujeres en Afganistán y creo que eso también ha forzado al talibán a dar la conferencia de prensa que mencionaba al principio”.

“Con esta situación creo que las mujeres tenemos una mirada más globalizada ahora. Sin embargo, debemos estar atentas desde el movimiento feminista a lo que ocurre en Medio Oriente porque con estas disputas podemos pensar en la emergencia o reemergencia de grupos religiosos con miradas extremas”, mencionó la becaria del Conicet y agregó: “El caso del islam es complejo porque no es solo una moral social-religiosa que se instala por medio de un Estado, sino que es la institucionalización de esa moral religiosa, con una mirada extremista”.

“Tendríamos que prestar atención a lo que sucede en Medio Oriente porque hay otros países islámicos que también tienen lecturas realmente ortodoxas del islam. Lo de Afganistán es la cara visible de lo que el mundo está queriendo ver”, afirmó Aminahuel.

Apertura a un mundo multipolar

A partir de lo acontecido en Afganistán y en torno a la geopolítica mundial, Aminahuel destacó que ahora “hay que ver qué van a hacer los hegemones internacionales frente a este escenario conflictivo donde no solo entra a jugar el grupo talibán, sino también el Isis”. Al hablar de hegemones, la politóloga se refiere a Estados Unidos, China, Rusia y Europa intercontinental, haciendo hincapié específicamente en Alemania.

En ese marco, la becaria del Conicet explicó que “ahora a los Estados Unidos le parece un interlocutor más racional el grupo talibán porque el Isis, entre sus interpretaciones de la política internacional no cree en los Estados. Entonces, con el grupo talibán todavía estamos hablando de disputas entre Estado-Nación, con el Isis no”. “Sumado que también es un grupo que se encuentra tanto en Pakistán como en Afganistán, está bastante compleja la situación”, dijo.

“Lo que noto y al menos varios analistas coinciden en lo que podría llegar a suceder, es en el devenir de la apertura a un mundo multipolar donde Estados Unidos tiene que negociar con China y Rusia sobre cómo ordenar el tablero internacional”, indicó Aminahuel y agregó: “Eso también coloca mucho la mirada de Estados Unidos en Medio Oriente y posiciona a China en sus acuerdos, al menos bilaterales, con América Latina. Podría significar en los próximos años un avance de China en nuestra región”.

“Esta todo por verse, pero pienso que lo que irá a suceder en Afganistán con respecto a las mujeres no será nada positivo, sobretodo si las lecturas que se dan sobre la ley del islam serán las mismas que se dieron en los 90”, finalizó Aminahuel.

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