A días del fallecimiento del exobispo de Villa María
Un exconcejal les pide a los actuales una calle para monseñor Rodríguez
“Como se ha repetido en estos días, era un pastor con olor a oveja; de los que caminaban por nuestras calles junto al pueblo, y no estaría mal que una de las calles de la ciudad llevara su nombre”, expresó Sponer en un escrito enviado a este medioEl exintegrante del Legislativo local, Miguel Sponer, expresó que “con el mayor respeto a los integrantes de las bancadas que componen el Concejo Deliberante, y consciente de que en su conjunto representan al pueblo de Villa María”, se permite “solicitar tengan a bien estudiar la posibilidad de instituir el nombre del recientemente fallecido monseñor Roberto Rodríguez a alguna de nuestras calles”.
“En estos días posteriores a su fallecimiento, su figura y su obra fueron recordados por diferentes actores sociales y, en todos los casos, lo hicieron resaltando su humanismo. Y como se ha repetido en estos días, era un pastor con olor a oveja; de los que caminaban por nuestras calles junto al pueblo, se recordó en estos días, y no estaría mal que una de las calles de la ciudad llevara su nombre”, manifestó Sponer.
El exconcejal señaló que “en su crónica, El Diario lo ubicó acompañando al padre Hugo Salvato tras un violento robo que había sufrido y junto a los vecinos de Solares de la Villa defendiendo sus casas ante la amenaza de los desalojos; en la homilía pronunciada en la Catedral, el padre Alberto Bustamante nos recordó que “monseñor Rodríguez fue un pastor con olor a oveja, es decir, con olor a todos, a estudiante, a joven, a universitario, a docente, a adicto, a mendigo, a pobre, a trabajador, a los sin techo, a intelectual, a profesional, a empresario, a político, a familia, a laicos, a movimientos eclesiales, a ecumenismo, a seminarista, a sacerdotes...”. Y más recientemente, quien fue su vicario en la Diócesis local y es el actual obispo de Oberá, Misiones, Damián Bittar, expresó que su acción social pasaba por “acercar a las partes, ayudar que las partes se acerquen, algo que hoy cobra una importancia mayor, ya que se adelantó a lo que el Papa Francisco propone actualmente en el sentido de construir puentes”.
Afirmó el exlegislador local que “todos han tenido cosas para decir de Roberto Rodríguez, y todas fueron cosas buenas”.
Agregó que, en su caso, sintió la necesidad de narrar dos anécdotas de quien fue su “segundo padre”.
“Ahora, ya después de que la tristeza me embargara durante unos días, me parece oportuno contar un par de anécdotas suyas en que tuve la oportunidad de ser testigo por la amistad que afortunadamente pudimos cultivar”, indicó.
Pecado capital
Y recordó: “Apenas llegado a la ciudad lo invité a cenar. Después de la cena caminamos por el centro e ingresamos en un bar de la calle Buenos Aires al 1100, donde había música en vivo y había un artista que con elegancia entonaba unos tangos. Ya sentados, me dice que le pida al artista que cante el tango ‘Uno’, que es uno que le gustaba mucho. Obviamente el cantor cumplió el pedido y se encargó de ventilar que lo hacía a pedido del nuevo obispo de la ciudad, que se encontraba en el lugar”.
Sponer no lo dice en su escrito, pero ese bar de la calle Buenos Aires llevaba el nombre de uno de los pecados capitales: Gula.
“Al salir le mostré la costanera y me tomé el atrevimiento de hacerle saber que, desgraciadamente, la ciudad también tenía lados oscuros como la ruta pesada, donde la prostitución estaba a la orden del día. Y hacia allá me pidió ir, para constatar detrás de los vidrios del auto esa triste realidad. Desde el día siguiente se puso en contacto con las Hermanas Adoratrices, que eran las abanderadas en la lucha contra ese flagelo, y protectoras de la mujer a la que la vida y sus circunstancias la habían llevado a trabajar en la calle”, recordó.
Señaló que en ese momento sintió que “el obispo llegado hacía culto del amor al prójimo y su rol de estar cerca de la realidad, por más dura que fuese”.
Luego el texto de Sponer contó que “un día muy temprano suena mi teléfono, y Monse me pide que de manera urgente me dirigiera a su casa en el Obispado y, al llegar, preocupado me abre la puerta y me dice: ‘Cambio de rumbo. No te va a gustar a vos leer este e-mail’. Era del Papa, que lo destinaba a La Rioja como obispo”.
“Poco después empezaron a llamarlo desde radios locales y riojanas. Yo le atendía un teléfono, mientras el respondía por otro... Y me impresionó la talla de las personalidades que se comunicaban: monseñores Casaretto, Karlic...”, relató Sponer.
A continuación reveló que después fue a visitarlo a La Rioja, “donde pude saber (y hoy compartir) de un llamado también especial: era el entonces presidente Néstor Kirchner, que le pedía si le podía trasferir al Obispado una ATN (Ayuda del Tesoro Nacional), que era para el Estado provincial, pero que necesitaba que alguien supervisara que los fondos fueran destinados a causas nobles”.
“Ahí llegaba la confianza de personalidades de la política hacia la persona de un cura noble y honesto; un ser que Dios cruzó en mi camino y que acompañe hasta el final, amén de que, repito, lo sentí como mi segundo padre”.
Finalmente, el exconcejal dijo que siempre agradecerá “haber conocido a Roberto Rodríguez, el obispo, el presidente de la Comisión de Educación del Episcopado, el de la Pastoral Universitaria, el cura, el pastor, el operario de la Mercedes Benz en Alemania, el amigo del Papa Francisco, el amigo de tantos”, para pedir a quienes se desempeñan en las distintas bancadas del Concejo Deliberante que “tengan a bien estudiar la posibilidad de instituir el nombre del recientemente fallecido monseñor Roberto Rodríguez a alguna de nuestras calles”.
Los obispos de Villa María, uno por uno
Alberto Deane, desde el 13 de marzo de 1957 al 15 de abril de 1977 (renunció por enfermedad).
Cándido Genaro Rubiolo, desde el 15 de abril de 1977 al 11 de octubre de 1979 (luego nombrado administrador de la Diócesis de La Rioja y posteriormente arzobispo de Mendoza).
Alfredo Guillermo Disandro, desde 16 de abril de 1980 al 23 de junio de 1998 (retirado y fallecido, quien tiene una avenida con su nombre entre barrio Palermo y barrio Mariano Moreno).
Roberto Rodríguez, desde 23 de junio de 1998 al 24 de mayo de 2006 (nombrado obispo de La Rioja).
José Angel Rovai, desde el 3 de octubre de 2006 al 28 de febrero de 2013 (retirado).
Samuel Jofré Giraudo, desde el 28 de febrero de 2013 hasta la actualidad.
En la ciudad también existe una plazoleta llamada o señalizada como Monseñor Gottardi, pero él no fue obispo.
