El obispo de Oberá, nativo de Arroyo Cabral, fue vicario de la Diócesis cuando la encabezó monseñor Roberto Rodríguez

“Se adelantó a lo que el Papa nos propone, de construir puentes”

El segundo del Obispado de Villa María en tiempos en que lo conducía el prelado recientemente fallecido, destacó la personalidad de su “maestro” y reveló el “profundo contenido” de la intervención que tuvo en una reciente conferencia episcopal realizada por Zoom
jueves, 8 de julio de 2021 · 08:30

Damián Bittar, obispo de la ciudad de Oberá, en Misiones, recordó que en la misa en la que asumió como obispo de Villa?María, en septiembre de 1998, monseñor Rodríguez lo confirmó como vicario de la Diócesis. “Yo mismo no sé si nombraría a alguien tan joven, de 33 o 35 años, al que supuestamente le falta experiencia para desempeñar un cargo tan significativo. Pero él lo hizo. Se podría decir que confió en los jóvenes, nos entregó la curia, el frente interno, y él se dedicó al frente externo”, comentó.

Sobre ese desempeño de Rodríguez en puestos eclesiásticos claves a nivel nacional, lo recordó al frente  de la Comisión de Educación del Episcopado, “en una época difícil, de conflicto, yendo a dialogar al Ministerio de Educación, a hablar con los gremios,?o como cuando fue presidente de la Pastoral Universitaria... siempre cultivando el diálogo, construyendo puentes y luchando por la cultura del encuentro”.

“Hay que acercar a las partes; hay que ayudar que las partes se acerquen, nos decía... Por ahí pasaba su acción social, que hoy cobra una importancia mayor, ya que se adelantó a lo que el Papa nos propone actualmente en el sentido de construir puentes”, expresó el obispo Bittar.

Y añadió que “nosotros lo veíamos reunirse con un ministro y al rato con un mendigo, con el mismo trato, y siempre con perfil bajo”.

 

Un discurso muy reciente

El titular de la Diócesis misionera de Oberá, quien ayer se encontraba en Arroyo Cabral visitando a sus familiares, comentó a El Diario que “la Conferencia Episcopal convocó recientemente a un encuentro virtual, por Zoom, a todos los prelados que se quisieran sumar y con tema libre. “Llevábamos dos asambleas plenarias sin podernos juntar, la de noviembre de 2020 y la de marzo de este año, así que se convocó de esta manera. Estábamos todos. Eramos 110, entre los 70 obispos titulares, los eméritos como Roberto, que una vez cumplidos los 75 años se jubilan, y los auxiliares, que deben ser unos 20, cinco de los cuales están ayudando al cardenal Mario Poli en Buenos Aires”, narró.

Y señaló que en ese ámbito monseñor Rodríguez asoció este tiempo de pandemia con dos imágenes bíblicas. “Una es la imagen del desierto, que es fortísima en la Biblia. Es una imagen de soledad, de poca comunicación, como la que plantea la pandemia; pero también es un espacio que permite estar con uno mismo y con Dios, que puede iluminar esta situación de encierro. La otra imagen es la del jardín, la de la amistad, de el reverdecer de la esperanza del reencuentro. es decir, nos planteaba la tarea de trabajarnos en el desierto para florecer en el jardín que nos esperaba”, explicó Bittar.

El cabralense dijo que tenía consigo un papel y una birome para anotar los pensamientos más importantes que se dijeran en la asamblea virtual y que, como a todo el resto del sínodo de pastores de la Iglesia, la reflexión del exobispo de Villa María y emérito de La Rioja lo dejó meditando en los días subsiguientes.

En uno de esos días, se enteró del fallecimiento de Rodríguez, ocurrido el sábado pasado, en Jesús María. “El estaba allí porque en esa localidad había sido rector del Seminario Menor, que es un secundario. Era licenciado en Sagradas Escrituras, de los pocos que hay, formados en Italia y en Alemania. En esa localidad del norte cordobés conoció a cualquier cantidad de jóvenes. Al que se le despertaba la vocación, después iba al Seminario Mayor. Yo egresé en 1987 y una década después él llegaba como obispo nuestro y me honraba designándome como vicario”.

 

Una misa este sábado en Jesús María

Precisamente, en el Seminario Menor el arzobispo de Córdoba Carlos Ñáñez oficiará el sábado una misa en la memoria de monseñor Rodríguez y para despedir sus cenizas, que finalmente irán a La Rioja (al no haber testamento, la ley eclesiástica ordena que sean llevadas al último lugar donde se desempeñó como obispo).

Existió una intención de que fueran depositadas en tres partes en aquella provincia, en Jesús María y en Villa María, pero ello no será posible.

 

Jornada de oración por los muertos con coronavirus

En el mismo encuentro virtual al que asistieron los 110 obispos y donde hizo uso de la palabra monseñor Roberto Rodríguez, se resolvió realizar una Jornada Nacional de Oración por las víctimas de COVID-19, según lo reveló Bittar en su diálogo de ayer con este medio.

El documento emitido por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) con fecha del 6 de julio, dice: “Invitamos a todas las comunidades del país a unirse en oración el próximo viernes 23 de julio pidiendo al Señor el eterno descanso de las víctimas y el consuelo y fortaleza de sus familiares y amigos”.

“También se pueden organizar otros momentos de oración para recordar de manera particular a los muertos en cada comunidad, invitando a participar de manera presencial o virtual a familiares de acuerdo a las posibilidades e iniciativas de cada lugar en la observancia de las respectivas normas sanitarias", agregó el parte de la CEA.

"La fe en Cristo muerto y resucitado renueve nuestra esperanza y nos fortalezca en esta dura situación, uniéndonos en el dolor por las pérdidas y la confianza en la misericordia de Dios", concluyó el documento.

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