En la iglesia Catedral se llevó adelante una misa por el eterno descanso del exobispo
Sentida despedida a Rodríguez
El obispo Samuel Jofré le dio la palabra al vicario Bustamante quien en la homilía lo distinguió como un pastor que se dejaba tocar por el pueblo y caminaba junto a ellos por las callesCon una marcada afluencia de feligreses, durante la jornada de ayer se desarrolló una misa por el “eterno descanso” del fallecido exobispo de la Diócesis de Villa María, Roberto Rodríguez.
La iglesia Catedral, fue escenario de una misa oficiada por el titular del Obispado, monseñor Samuel Jofré Giraudo y su vicario, Alberto Bustamante.
Dada la cercanía con Rodríguez, Jofré le dio la palabra a Bustamante y le pidió hacer la homilía.
Se trató de una semblanza del fallecido, en la cual Bustamante lo situó a Rodríguez como un pastor que se dejaba tocar por el pueblo y caminaba junto a ellos las calles, a saber: “El obispo Rodríguez fue un pastor que estuvo en medio de su pueblo, con su pueblo y para su pueblo”, reflejó y agregó en el mismo tono: “Intentó comprender, y lo hizo como pocos, la cultura contemporánea, leer los signos de los tiempos para poner en diálogo al Evangelio con los nuevos desafíos que plantean los hombres y mujeres de nuestra compleja época. Para no terminar hablándole a un mundo que no existe con un lenguaje que no entiende”.
“Nunca fue un intocable, siempre cercano, nunca condenando, siempre tendiendo una mano para rescatar, para integrar”.
“Siempre dirigiéndose a su pueblo. Fue un ‘gran callejero en las periferias’. Nunca se escondió. Fue un hombre de fronteras. Más del afuera que del adentro de la Iglesia. De él aprendí que la verdad dicha sin bondad es violencia, es una piedra que se tira y destruye proyectos de vida”.
Agregando más descripciones, y ante una audiencia conmovida, agregó: “Monseñor Rodríguez fue un pastor con olor a oveja, es decir con olor a todos, con olor a estudiante, a joven, a universitario, a docente, a adicto, a mendigo, a pobre, a trabajador, a los sin techo, a intelectual, a profesional, a empresario, a político, a familia, a laicos, a movimientos eclesiales, a ecumenismo, a seminarista, a sacerdotes. Tejiendo artesanalmente vínculos, como lo hiciera con el padre Hugo Salvato. Para anunciarles a Jesucristo, el redentor del hombre, el caminante herido y salvador”.
“Una anécdota pinta de cuerpo entero esta percepción de muchos para con monseñor Rodríguez: un mecánico (que no era de ir a misa), a quien en ese momento yo no conocía mucho, con ocasión de llevarle el auto a arreglar y ya estando la noticia, del traslado de Rodríguez a la Diócesis de La Rioja, me dice: “Estoy enojado con el Papa, la vez que hay un obispo como nosotros, un obispo como la gente, lo trasladan, no pegamos una en esta ciudad”. Este mecánico pudo “ver” en monseñor a “un profeta en medio de su pueblo”, como Ezequiel (el profeta), como Jesucristo”.
“Que nuestra oración por el eterno descanso del obispo Roberto, nos ayude a encarnar, como Iglesia diocesana el estar en medio de nuestro pueblo y el dirigirnos perseverantemente a él para proclamar con fidelidad servicial el gozo del Evangelio, sobre todo en este tiempo de camino sinodal hacia nuestra asamblea y hacia el sínodo que para 2023 convocó el Papa Francisco sobre la comunión, la participación y la misión en la vida de la Iglesia”.
“Que María, la Inmaculada Concepción, lo acoja, le susurre con la ternura de su voz de madre, a su corazón: ‘Aquí estoy Roberto, aquí estoy querido hijo, te presento ante mi Hijo Jesucristo el Señor, el pastor de los pastores, para que compartas con él, con tus padres, con todos aquellos que te precedieron y a los que has servido en la dramática y bella fugacidad de la existencia, el banquete celestial”.
Con cuidado de los protocolos y manteniendo la distancia necesaria, un numeroso grupo de vecinos se acercó a escuchar las sentidas palabras de Bustamante, quien conocía a Rodríguez desde sus 11 años.
De hecho, el obispo Jofré destacó que vio “muchas caras de siempre, pero otras que es la primera vez que vienen”.
Finalizada la misa, Jofré y Bustamante salieron de la sacristía a saludar a los fieles, especialmente a los se hicieron presente conmovidos por el fallecimiento de Rodríguez.
El exobispo titular de la Diócesis de Villa María y emérito de La Rioja falleció el sábado a los 85 años en Jesús María, donde residía.
“Nunca fue un intocable, siempre cercano, nunca condenando, siempre tendiendo una mano para rescatar, para integrar”, ilustró el vicario Bustamante.
