Día del Amigo - Dos mujeres nos cuentan la historia que las hermanó para siempre
Roxana gestó a la hija de Soledad, sellando para siempre la amistad
Se conocieron en el trabajo y desde allí son inseparables. En el Día del Amigo, les contamos la historia de dos mujeres que transitaron juntas el camino de la maternidad. Fueron las primeras en conseguir la autorización judicial para acceder a la maternidad subrogada“A todos les deseo una Roxana en su vida”, comienza diciendo Soledad Gutiérrez, en una entrevista concedida a El Diario por el Día del Amigo.
Se refiere a Roxana Romagnolli, su amiga desde el año 2005.
Sus historias se cruzaron en un trabajo. Soledad, que hacía poco se desempeñaba en el lugar, recuerda a Roxana entrar a la entrevista con “una camisa rosa con volados”. Finalmente ingresó y desde ese día, una formó parte de la vida de la otra.
Ambas estaban casadas y comenzaron a compartir la vida cotidiana, tanto las alegrías como las tristezas. Dentro de estas últimas, seguramente ocupó el principal lugar la salud de Soledad, quien perdió varios embarazos y finalmente debió ser sometida a una intervención quirúrgica por la que le sacaron el útero.
Pese a todo pronóstico, la fortaleza de Soledad hizo que no renunciara al sueño de la maternidad. Y la generosidad de Roxana hizo el resto.
“Iba leyendo e investigando sobre la maternidad subrogada en Estados Unidos. Después vimos los casos de Argentina e incluso me compré el libro que cuenta la historia de Juan y Maite, que pudieron ser padres por subrogación de vientre”, relata Soledad.
Roxana, que se emociona cada vez que rememora lo que sucedió, pensaba las mil y una formas de ayudar a su amiga. Hasta que se decidió y por teléfono le dijo que ella quería llevar en su vientre al hijo de Soledad y Jorge. “Lo primero que hice fue decirle que no, porque ella y su marido (Raúl) estaban pensando en tener un segundo hijo”, contó Soledad.
Hasta que una noche, en una cena entre las dos familias, Roxana, su esposo y hasta el pequeño Joaquín insistieron con la propuesta: “Tía -dijo Joaquín-, todos queremos hacer esto por vos”.
“Antes lo habíamos hablado en familia. Ellos me tenían que aguantar el embarazo y todo el proceso. Como Soledad es una hermana para mí, todos estuvieron de acuerdo”, apunta Roxana.
Además, ya había llegado Francesca, la segunda hija de Roxana.
Soledad recuerda el momento: “Yo había desistido de la subrogación, porque a Francesca, mi ahijada, la sentía mía, ya había cumplido mi sueño”.
Con la aceptación de Soledad y Jorge empezaron a transitar la maternidad subrogada en los dos caminos: el médico y el judicial.
En éste último, lo primero que tenían que hacer era contratar a un abogado. “Acá no había antecedentes y por eso, buscamos por Internet hasta que dimos con un caso en Bariloche. Me leí todo el expediente para dar con el nombre del abogado”, dijo.
Así fue como tomaron contacto con el letrado mendocino Juan Pablo Rojas Pascual. “Viajamos las dos familias a Mendoza y así empezamos esta historia judicial que terminó después de un año y ocho meses de iniciado el expediente, con el fallo favorable del juez Fernando Flores. Fue el primer fallo de Villa María que admite la maternidad subrogada”.
Recuerda todavía la tapa de El Diario con la nota al magistrado indicando que le “había dado luz verde” al matrimonio -de Soledad y Jorge- para que tuvieran un hijo por ese sistema.
Fue en julio de 2018. Dos días antes del fallo habían hecho el primer intento de transferencia del embrión de Soledad y Jorge en el vientre de Roxana. No prosperó.
El segundo intento fue en septiembre del mismo año y nueve meses más tarde llegó al mundo Isabella.
“Ese día de septiembre, salimos convencidas de que iba a prosperar. Y es más, como íbamos los cuatro juntos a hacer todo, en el viaje de regreso de Córdoba dije que estaba convencida de que iba a ser una nena”, recuerda Roxana.
El embarazo y el parto
Así fue que estas amigas sellaron para siempre su vínculo de hermandad. “Al principio me sentía mal cuando Francesca, la hija de Roxana, me daba un beso en la panza porque sabía que iba a ser mamá y creía que lo estaba gestando. Hasta que le dije que había tenido una vivi en la panza y que una mariposa llevó mi hija a la panza de su mamá. Ella entendió todo y me sentí aliviada”, dijo Soledad.
Como hablan complementándose, Roxana apunta: “Todavía hay gente grande que le cuesta entender la maternidad subrogada. Y ella, Francesca, con sus 5 años, entendió todo perfectamente”.
El paso siguiente fue contarles todo a los papás de Soledad. “Habíamos tenido tantas desilusiones con las pérdidas, que no solo la sufría yo, sino toda mi familia. Así que esperamos y en la Navidad de 2018, les contamos que Roxana llevaba en su vientre a mi hija. Fue una gran alegría, porque a ella la quieren como miembro de la familia”.
El embarazo transcurrió con normalidad y a fines de mayo de 2019 empezaron las contracciones. “Mi ginecólogo Ricardo Abuzaid me preguntó si quería cesárea y dije que no, que si lo hacía, lo hacía con todo. Iba a parir a mi ahijada, porque eso sí, le pedí ser su madrina”, contó Roxana.
Llegó el momento de la internación, del que le quedan innumerables anécdotas porque, como en todo el proceso, iban los cuatro de acá para allá, generando risas y hasta desconcierto de los trabajadores de Salud cuando preguntaban quién es la mamá.
A las 23.35 del 3 de junio de 2019, nació Isabella. “Fue todo muy rápido, no llegó a entrar Soledad a la sala de parto, así que cuando la vio la pediatra, salí con Isabella en brazos a entregársela a sus papás. Antes, cuando me la pusieron en el pecho, le dije: ‘Vamos a conocer a tu mamá’”, cuenta Roxana. “Abrir esa puerta y verlos a los dos tan felices, es algo que no me voy a olvidar más. Me llena el alma”.
Soledad tiene presente ese momento. Con la beba aún en brazos de la gestante, ella la abrazaba y le decía “gracias, gracias, gracias”. Y con humor, la madrina parturienta le contestó: “Bueno, ya está, la llevé nueve meses, ahora agarrala”.
Destacan el rol de Abuzaid, quien las acompañó en todo el proceso. “Y además, es uno de los pioneros en la posibilidad de lactancia para las mamás como yo”, dijo Soledad. Lo consigue estimulando con medicamentos para que las madres adoptivas o bien las que acceden a la maternidad subrogada puedan amamantar.
Amistad infinita
Ambas tienen dos tatuajes en común: en uno, los nombres de Isabella y Francesca, las hijas y ahijadas de ambas, y en el otro, el símbolo del infinito con la palabra “amistad”.
Después de todo lo vivido, la relación de hermandad que surgió aquella tarde del año 2005 “sigue intacta”. “Con el agregado de que tengo un agradecimiento que no se paga con nada. Acá no hubo dinero, hubo amor, que tiene mucho más valor”, señala Soledad.
“Sé que ella hubiera hecho lo mismo por mí. Y le estoy insistiendo con que el año que viene, que cumplo 40 años, cierro la fábrica. Así que, si quiere un hermanito para Isabella, es ahora”, dice Roxana, un poco en broma y un poco en serio.
En el Día del Amigo, quisimos ofrecer esta historia para nuestros lectores. También pueden ver el video con ellas en la página web y en las redes de nuestro diario.
Porque con su amistad infinita, de entrega sin límites, ellas honran esta fecha hoy y cada día de sus vidas.
Qué es la maternidad subrogada
La maternidad subrogada se consigue a través de una técnica que permite a una mujer con capacidad de gestar, albergar en su vientre a un embrión que no fue concebido por ella.
Ese embrión puede ser de los padres “comitentes” si son fértiles o de un donante.
En el caso de Soledad y Jorge, ellos son los padres biológicos de Isabella. Por medio de técnicas de fertilización conformaron el embrión que fue trasplantado al útero de Roxana, quien lo gestó.
Esta técnica no está prohibida en Argentina, pero tampoco legalizada. Es por eso que para un procedimiento de esa naturaleza requieren la autorización de un juez.
En Villa María, el primer fallo que autorizó la maternidad subrogada fue firmado por el juez Fernando Flores, quien por entonces era titular del Juzgado Civil de Segunda Nominación de esta ciudad.
Cuando autorizó la práctica en julio de 2018, el magistrado precisó a El Diario que “una amiga de los comitentes (Soledad y Jorge) había prestado su consentimiento para someterse al procedimiento de manera altruista y con el apoyo de su círculo familiar”.
Dispuso que el niño o la niña que naciera de la gestación por sustitución sea inscripto por ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas que corresponda como hijo del matrimonio y determinó que no tendrá vínculo jurídico con la gestante.
También impuso a los padres la obligación de informar al hijo sobre su origen gestacional.
Isabella ya lo sabe. Su madrina Roxana “le prestó la casita por nueve meses” para que pudiera nacer rodeada del amor de sus familias.
