El religioso y activista social falleció durante la jornada de ayer
La ciudad fue un destino vital para la vida de Quito Mariani
Tenía 93 años y Villa María fue un escenario donde se inició, ejerció la docencia y luchó. Los años 2004 y 2008 fueron sus últimas visitas, la primera para un programa televisivo y la segunda para “iluminar la justicia”A los 93 años dejó de existir José Guillermo “Quito” Mariani. La noticia se conoció durante la mañana de la víspera y se hicieron más que visibles las muestras de dolor ya que se trató de un activo referente social y religioso resonante durante los últimos 60 años a nivel Córdoba.
Mariani, había nacido en Villa del Rosario en 1927 y ordenado como sacerdote en 1951.
Nuestra ciudad fue una pieza clave en su historia de vida y le ocupó varios períodos. Es que Quito comenzó ejerciendo su ministerio sacerdotal en nuestra ciudad y fue profesor de enseñanza religiosa en los secundarios oficiales; docente de Sociología en el Instituto Víctor Mercante y de Psicología y Filosofía en el Instituto de las Hermanas Franciscanas en Villa del Rosario (para ese entonces todo eso habilitaban los estudios del seminario).
Fue además vicario cooperador en Villa María durante cinco años; durante diez años párroco en Río Ceballos y durante casi cuarenta años, hasta su retiro en 2006, estuvo al frente de Nuestra Señora del Valle (mejor conocida como La Cripta).
En sus acciones además fue fundador del Coro Polifónico de Villa María y de Río Ceballos.
A nivel medios de comunicación también fue una voz que se alzó, ya que durante el año 1992 había sido invitado por el Directorio de Canal 10, cerrando micros de reflexión titulado “Evangelio y Realidad”.
El Cordobazo, el Cacerolazo, el Viborazo, el Navarrazo, la dictadura y el exilio fueron algunos acontecimientos que lo tuvieron del lado de los más débiles; por eso siempre participaba en marchas y en eventos bajo el pedido de justicia.
El 13 de marzo de 2018 había sido reconocido como Ciudadano Ilustre por el concejo Deliberante de Córdoba capital, la máxima distinción para los vecinos; en tanto, también se había realizado en 2020 un documental sobre su vida, película dirigida por Andrés Dunayevich.
Un libro sin tapujos
A pesar de haber publicado cinco libros de poemas y cuatro de reflexiones, uno de los momentos más resonantes de su trayectoria se dio durante el año 2004, cuando lanzó su libro autobiográfico “Sin tapujos, la vida de un cura”, es que allí desarrolló la cotidianeidad y las vivencias de un hombre que se ordenó y se encontró con un escenario completamente desconocido y sesgado por múltiples factores (según su discernimiento).
Crítico en su pensamiento, narró cada uno de los episodios que fue atravesando y también desmitificó mucho del quehacer cotidiano de quienes se desenvuelven en el mundo eclesiástico.
Respecto a su arribo a la ciudad, en su placa, escribió: “Me ordené de sacerdote el 2 de diciembre de 1951 y mi primer destino fue Villa María. La novedad de una ciudad desconocida, el trato afable de la gente de la parroquia, los jóvenes y chicos arremolinándose alrededor de mi juventud y mi sacerdocio, ocuparon en Villa María mi espacio interior” y explicitó cómo experimentó previamente tal arribo: “El primer destino de un sacerdote joven era siempre una especie de aventura... Aprovechando su relación amistosa con el arzobispo Fermín Laffite, el párroco villamariense Pedro Gottardi me había pedido como ayudante; se trataba de un cura experimentado, con carisma de conductor, inteligente, lector, siempre actualizado y progresista. Agradezco lo mucho que aprendí de él y el gran afecto con que me trató. Como era tradicional, el ayudante nuevo debía encargarse de las asociaciones infantiles de la parroquia”.
Allí también comentó que en verano solía llevar a los chicos de entre 11 y 13 años, aspirantes a la acción católica a gozar del agua y aprovechaba tal escenario para desarrollar su tarea.
En nuestras tierras
Durante 2008, más precisamente en junio, Mariani se hizo presente en nuestra ciudad para acompañar la Fogata de San Juan, la misma se realizó con el objetivo de “iluminar los caminos de la Justicia”, buscando así acelerar la causa que investigaba el ataque a Alejandro “Caño” Roganti.
Previamente, en 2004, había estado presente en el programa televisivo local “Entre café y café”, el cual estaba conducido por los periodistas Miguel Andreis, Miguel Angel Juan, Daniel Baysre y Juan Ramón Campodónico. En aquella ocasión se le había luxado la cadera y debió ser trasladado a Córdoba para ser asistido.
Respecto a su fallecimiento, su sobrina, Mónica Mariani le afirmó a medios capitalinos que su tío estaba “con un deterioro normal de su edad” y que empeoró en los últimos días”.
