A un mes de su fallecimiento, recuerdan a Osvaldo Mario Samuel, juez en la Cámara del Trabajo de Villa María
“El espacio vacío que deja un amigo”
Uno de los académicos más reconocidos en el ámbito de la Justicia Laboral es Emilio Romualdi. En esta nota, escrita a un mes del fallecimiento de su par, Osvaldo Mario Samuel, lo recuerda como profesional y como amigo“Corría el año 2005 y estábamos organizando unas jornadas en la Universidad Católica de Santa Fe con el profesor Julio Dallo, cuando sorpresivamente un expositor nos dijo que no podía asistir. Frente al dilema era necesario pensar en otro doctrinario que pudiera cubrir las expectativas y perfil de la organización. Faltaba poco tiempo y la incertidumbre era mayúscula. En ese mismo día, por la noche, mientras esperaba para empezar mi clase en la Universidad Kennedy, comienzo a leer un trabajo sobre daño moral y derecho laboral escrito en la RDLSS (Revista de Derecho Laboral y la Seguridad Social) por un autor hasta ahí por mí desconocido: Osvaldo Mario Samuel. Me contacté al día siguiente, un viernes por la mañana, a la Cámara de Villa María, conversamos -no sin cierta desconfianza en su tono de voz- y acordamos que fuera a exponer el tema del artículo que me había impresionado mucho a los 14 días en Santa Fe.
El día de las jornadas conocí a una persona simple, de mirada diáfana y sonrisa amplia. Es decir, la expresión fisonómica de una gran persona, y esa impresión no cambió en todo el tiempo que pasó hasta su partida inesperada.
En esa jornada, preocupado por llegar el sábado a las 16 a su partido de tenis en Villa María, nos deleitó a todos con una excelente exposición.
Más allá del jurista estudioso -muy estudioso- con ideas claras y sencillas, y no por ello carentes de mucha profundidad, que pudo concretar su anhelo de obtener el título de doctor con un gran trabajo sobre ‘Cuantificación del daño moral en el Código Civil y Comercial’, estaba la persona que trascendía en mucho su condición profesional.
Sin dudas, sus jornadas en Villa Carlos Paz, muy valiosas, serán en todos nosotros un gran recuerdo porque promovió la camaradería y la amistad más allá de sus valores académicos.
Gracias a Mario conocí a Pablo, a Claudia, a Trini, a Mariele, a Angelo, a Javier, a Sebastián que desde España ejerce en San Luis, a Casiano y a tantos otros. Esto porque Mario cultivaba la amistad sin mezquindad, con amplitud, con grandeza, porque era así de grande en todos los aspectos.
Así el tiempo forjó la amistad que se hizo cada vez mas estrecha hasta llegar al punto de conversar diariamente sobre muchos temas del Derecho y de la vida. Siempre había una excusa para comunicarnos y comentar algo de lo que fuese vinculado con la vida y el Derecho.
Lo que quiero expresar es que Mario, mi amigo, era mucho más que sus libros publicados, sus artículos, sus exposiciones o sus clases. Era mucho más que un hombre de Derecho honesto, democrático y respetuoso de los derechos de las personas.
Era una persona excepcional que extrañaré el resto de mi vida. Me parece en cualquier momento que sonará mi teléfono y me estará contando algún nuevo proyecto o una nueva idea. Sé que esto no será posible aún cuando su voz resuena en mi cabeza.
Es ahí en ese momento cuando cobra una inusitada dimensión la frase de Alberto Cortes: ‘Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo... Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar donde hay un niño dormido...’.
Hasta siempre, amigo, hasta siempre, hermano”. Emilio E. Romualdi
Un hombre de ley
En la madrugada del 14 de junio de 2021, se dio a conocer la noticia del fallecimiento de Osvaldo Mario Samuel, camarista de la ciudad y un vecino con estrechos lazos en la comunidad.
El COVID se había cobrado otra víctima, y entre los que lo conocían quedó el manto de tristeza por la pérdida, y porque sabían que se había cuidado mucho para evitar contraer el coronavirus.
Para recordarlo, a un mes de su fallecimiento, elegimos una de las sentencias con perspectiva de género que abrió un camino en el ámbito laboral.
Nos referimos al caso en el que una exempleada municipal demandó a la comuna y a Fabián Carranza (por entonces, su jefe y dirigente del SUOEM) por el permanente acoso sexual sufrido en el ámbito laboral.
“La argumentación en base a perspectiva de género constituye el horizonte interpretativo en que las y los operadores de Justicia pueden sentar precedentes fundamentales en la búsqueda y el avance progresivo del desarrollo de los derechos humanos de las mujeres”, dijo en su fallo el juez Samuel. A la hora de las conclusiones, hizo una reflexión: “¿Si se tratara de un trabajador varón hubieran acontecido los hechos controvertidos?”. La respuesta era evidente.
Agregó que estaba probado el acoso que causó consecuencias graves en la mujer que terminó quedándose sin empleo y con daño psicológico. El Tribunal Superior de Justicia ratificó ese fallo.
Esta fue la mirada en uno de sus fallos -abundan los ejemplos- de un magistrado de extensa formación académica, la que no lo alejó de la realidad de las personas.
Fue, en definitiva, un hombre de ley.
