Historias de jóvenes - Tiene 24 años y alquila una vivienda en el barrio Roque Sáenz Peña

Lo que más quiere es un trabajo estable y dejar de limpiar vidrios

Todos los días se instala muchas horas en la esquina de Sabattini y San Juan. En ese punto dialogó con El Diario y narró algunos tramos de su vida. Pide por un empleo formal
viernes, 25 de junio de 2021 · 08:03

Escribe Diego Bengoa
DE NUESTRA REDACCION

En este momento lo que más desea es un trabajo estable.

Tiene 24 años y limpia vidrios de vehículos que frenan ante la luz roja del semáforo de avenida Sabattini y San Juan, en la esquina de Plaza Ocampo.

Es la oportunidad que encontró de hacerse unos billetes para llevar comida a su mesa en la vivienda que alquila “en el Chaco”, tal como se conoce popularmente al barrio Roque Sáenz Peña.

El joven dialogó ayer con El Diario y contó con detalles tramos de su vida, describiendo las sensaciones de su presente, revelando algunos de sus deseos. Prefirió que no saliera su nombre ni su rostro, mientras estuvo abierto a la entrevista con amabilidad y espontaneidad.

“Desde chiquito voy y vengo a las esquinas. Cuando consigo laburo me quedo laburando, pero cuando me quedo sin trabajo recurro a esto para no hacer otras cosas. Por lo menos me ayuda a comer”, fue una de las primeras declaraciones. Lo primero que soltó, apenas pusimos el grabador, fue que “falta trabajo”.

“Haría falta un trabajo estable, en el Parque Industrial, por ejemplo”, dijo y describió su rico trayecto laboral, iniciado desde adolescente.

Contó que estuvo en la Droguería Argentina, en el Parque Industrial, DBS, en la UOCRA y en el Matadero. “Tuve un accidente y perdí la oportunidad de trabajar porque tengo clavos en el pie, con esto me la rebusco por lo menos para pagar alquiler”, dijo en referencia al limpiar vidrios de automóviles.

“En la droguería fui repositor, luego estuve en la oficina de medicamentos, fui albañil en el Parque Industrial, en el Matadero estuve en el frigorífico, carneaba, hombreaba, salía de reparto”, recordó el chico.

“Hoy la Municipalidad me ayuda con el bolsón de mercaderías. Con esto mucho no alcanza, querés darte un gusto, comprar ropa y mucho no podés”, confió sobre la labor diaria de estar en diversas esquinas de Villa María dispuesto a lavar vidrios.

Luego destacó que no ha sido papá, y en ese sentido expresó que sus amigos que son padres “limpian para sus hijos y ellos no se pueden comprar nada”, porque no alcanza. Porque viven con lo justo, en el día a día.

Contó que va a las esquinas “todos los días, las horas que pueda”, por lo menos hasta alcanzar los mil pesos diarios “para que rinda para comprar comida para el mediodía y para la noche”.

“Cualquier hora es buena, hay gente que te desprecia, otra que no, pero Villa María es una ciudad donde la gente te ayuda mucho, te ayuda un montón, no te dicen que no”, valoró.

“Son contados los que van con mala onda, la mayoría no te baja la autoestima, te dan para adelante”, subrayó el joven.

Va rotando de esquinas. Para él, cualquier intersección semaforizada es un ámbito ideal para esta tarea. No hace diferencias por sectores. Nombró a las esquinas del Molinos Fénix (sería el bulevar Vélez Sarsfield a metros de las vías del ferrocarril), Lisandro de la Torre y bulevar Vélez Sarsfield, San Luis y bulevar Alvear, 25 de Mayo y bulevar Sarmiento, “y Signoretti”, en referencia a la histórica panadería de Sarmiento y Antonio Sobral.

“En todas se puede conseguir plata”, destacó.

“Me gustaría cualquier cosa con tal de tener un trabajo estable”, reiteró. Dijo que “siempre” está buscando laburo, que reparte currículums en las fábricas lácteas grandes “porque ahí suelen tomar gente”.

“Como albañil hoy tenés trabajo y mañana no, te dejan sin laburo de un día para el otro y no te queda otra que venir acá o vender cualquier cosa, antes el municipio te daba para vender alfajores de maicena, canelones”, manifestó.

Si bien alquila “en el Chaco”, contó que es de barrio Los Olmos. Su papá es jubilado y su mamá cuida a un adulto mayor.

“De chiquito, a los 15 o 16, ya empecé en el semáforo del Vea (en bulevar Vélez Sarsfield e Italia), luego lo adelantaron y no fui más. A los 18 cuando me quedé sin mi primer trabajo volví ahí, y así cada tanto, una vez al año vuelvo a los semáforos. Ahora hace un mes que estoy acá, para salir del apuro”, relató en el tramo final de la charla con este diario.

Desde su experiencia, la pandemia de coronavirus y las restricciones que originó, no afectaron el movimiento de dinero en la calle. “Por eso no hay problemas. La gente ayuda igual, la mayoría ayuda, todo suma, así sean monedas, billetes, mercadería, ropa, todo ayuda”, expresó.

Cursó la secundaria en el Bernardino Rivadavia y como tiene que rendir tres materias de sexto año, no cuenta con el título de Nivel Medio en las manos. Pero está muy cerquita del mismo, tiene muchas ganas de superarse y de tener un empleo formal y estable. Solo necesita oportunidades.

 

Más de
13
4
20%
Satisfacción
55%
Esperanza
7%
Bronca
10%
Tristeza
2%
Incertidumbre
5%
Indiferencia