Victoria Supertino cuenta a través de una carta pública lo que significa el empleo digno
Una mujer trans cuenta la difícil inserción en el mundo del trabajo
Una carta pública y dos objetivos: lograr el cupo laboral trans en Villa Nueva y hacer conocer la dificultad que tiene una persona trans para estudiar o trabajar, lo que significa que tiene que sortear más obstáculos y que en eso, se le va la vidaMuchos consideran que un cupo laboral para un sector determinado representa un privilegio. Para entender que no es así, una mujer trans explicó a través de una carta cuál es la realidad que viven a diario y cuáles son las dificultades para acceder a un trabajo digno.
Este es el texto de la misiva:
“Me dirijo a ustedes con el fin de poder contarles mi historia. Soy una mujer orgullosamente trans oriunda de Villa Nueva, ciudad en la que nací, crecí y en la cual inicié mi transición. En esta ciudad tuve la posibilidad de terminar mis estudios primarios y secundarios y es muy importante aclarar que cuando una mujer trans tiene la posibilidad de estudiar, se celebra con mucha gratitud, ya que seis de cada 10 mujeres trans abandonan la escuela, y esto no es porque no queramos estudiar, porque carezcamos de constancia o intención de querer finalizar nuestros estudios; sino por el hecho de exposición al cual nos vemos sometides. Esto es la violencia tanto física como verbal y psicológica ejercida no solamente por nuestres compañeres, sino también por les docentes.
Nos visualizan como una especie rara, he escuchado en primera persona comentarios como ‘mirá, el puto va a la escuela’, ‘están enfermos’, algunos otros atravesados por la religión, como ‘eso no lo permite la religión’.
Todo esto me llevaba a pensar por qué el Estado me niega, por qué me niega mi derecho a elegir quien quiero ser y poder disponer de los derechos que me son correspondidos.
Recién a partir de la Ley de Identidad de Género fue cuando sentimos que volvimos a nacer, pero a nueve años de la aprobación de la ley, nuestros derechos siguen siendo vulnerados. En mi caso, en cada situación de violencia que sufrí, me fortalecía el saber que en mi casa tenía una familia que día a día me recordaba que antes de ser mujer trans soy Victoria Supertino, con valores, costumbres y creencias que me fueron adquiridos y que forman parte de mí. Es aquí donde debo agradecer el tener a una mamá que también debió ejercer en simultáneo el rol de padre, privilegio que muchas de mis amigas trans no poseen, ya que es muy común escuchar la siguiente expresión: ‘Qué diferente sería nuestra vida si no nos hubieran echado de nuestra casa y siendo tan chicas’.
Se vuelve importante también remarcar que si bien no todas somos excluidas por nuestras familias, son muy pocas las que, contando con sus familias, de igual manera no cuentan con los recursos necesarios para que la transición sea más fácil y no algo angustiante y difícil de llevar adelante.
Hago referencia a familias carenciadas, sumidas en la pobreza, donde se debe colocar en primer lugar la cobertura de necesidades básicas, ya que si no tenés para comer no podés estudiar, si no podés estudiar tenés que trabajar. ¡Ojo! Podés estudiar y trabajar a la vez, pero... por cuánto tiempo. A qué costo. Y cuántas logran hacerlo.
Me permito hablar de las familias porque cuando no hay un apoyo económico como mencioné antes, hay que trabajar. Y cuántas mujeres trans tienen acceso a un trabajo digno, y con digno me refiero a no estar expuesta a la violencia, a no caer en una marginalidad aún peor, a incorporarnos aceites en nuestros cuerpos, a caer en adicciones, al miedo de no saber si sobrevivís a una noche más, porque saben de qué hablo ¿no? De la única salida que a muchas nos queda: el trabajo sexual, no como elección, sino como única alternativa para poder seguir sobreviviendo, para poder tener un plato de comida, un techo a donde vivir, y ni hablemos de la durabilidad de dicho trabajo. La edad pasa, la persona envejece, la noche nos vuelve vulnerables, nos va consumiendo, matando poco a poco hasta terminar con nuestras vidas, total es una mujer trans más que muere víctima de la ausencia de un Estado.
Y cuando hablo de la noche, hablo del lugar en el que no están ni mi mamá ni mi papá, está la exposición a no saber si voy a salir viva y si mi compañera va a salir viva. Si el esperar eternas noches paradas en el frío, en realidad nos ayuda o está culminando con nuestras vidas, vulgarmente hablando, es un arma doble filo.
Entonces comentando todo esto, dando a conocer realidades que muches ya conocen, nada más que eligen mirar para otro lado, me pareció y parece importante dejar expuesto quiénes somos las principales afectadas: repito, las familias también pueden carecer de recursos y pueden apoyarnos, pero la marginalidad, la discriminación, la violencia y la cercanía con la muerte, la vivimos primeramente nosotras. A nosotras se olvidaron de considerarnos sujetos de derecho.
Es por esto que se debe contemplar un cupo laboral trans, para eliminar la idea de que el trabajo sexual es nuestra única opción, oportunidad y posibilidad de trabajo.
Porque somos nosotras las que contamos con una expectativa de vida que ronda de los 35 a 40 años, aproximadamente.
A la marginalidad, los calabozos, violaciones de nuestros clientes, violaciones del Estado y eternas noches frías, no volvemos más.
Hoy levanto la voz de las compañeras que ya no están, que se fueron sin gozar de sus propios derechos a vivir dignamente”.
La nota que hizo pública Victoria Supertino fue entregada ayer a los concejales de Villa Nueva y al intendente, para que analicen la propuesta de garantizar en la Municipalidad y en los espacios públicos un cupo laboral trans.
Más allá del pedido concreto, la mujer quiso compartir con los lectores de El Diario la nota para que más gente entienda lo que tiene que vivir una persona cuando asume que su género de nacimiento no es el de su identidad.
