La Fundación Planificando el Desarrollo Ciudadano presentó el proyecto en el Concejo Deliberante
“Hay un llamado mundial para reducir la velocidad, con el fin de salvar vidas”
Para el Observatorio de Seguridad Vial de la Fundación, una disminución en la velocidad de 40 km/h a 30km/h reduce en dos tercios las muertes en el tránsito, por eso propone bajar 10 kilómetros la velocidad de circulación en todas las arterias de la ciudadTal como lo había anticipado su presidente, Manuel Sosa (hijo), la Fundación Planificando el Desarrollo Ciudadano presentó un proyecto de ordenanza para reducir en diez kilómetros la velocidad máxima de circulación en las calles, bulevares y avenidas de la ciudad.
La iniciativa fue elaborada por el Observatorio de Seguridad Vial y Movilidad Sustentable de la Fundación, y se presentó en el marco del Día Nacional de la Seguridad Vial, que se celebra el 10 de junio, proponiendo modificar la ordenanza vigente para reducir la velocidad en las calles a 30 kilómetros por hora.
“Este año hay un fuerte llamado mundial para reducir la velocidad máxima en las calles de las ciudades, con el fin de salvar vidas. Las calles de baja velocidad salvan vidas. Los accidentes de tránsito matan a 1,35 millón cada año y decenas de millones más resultan heridos. Estas muertes y lesiones se pueden prevenir. Las velocidades de 30 kilómetros por hora protegen a los ciudadanos y reducen la pérdida de vidas”, afirmaron en los fundamentos de la iniciativa.
“En Argentina, la Ley Nacional de Tránsito dispone que la velocidad máxima permitida en las calles sea de 40 kilómetros por hora, salvo señalización en contrario. La mayoría pensará que esta es una velocidad relativamente baja. Y lo es, pero no si un vehículo impacta sobre el cuerpo de una persona. Las lesiones producidas a esa velocidad son sustancialmente más graves que si sucede a 10 kilómetros menos. La posibilidad de sobrevivir al impacto es mucho menor a 40 que a 30 kilómetros por hora”, remarcaron.
“Una disminución de la velocidad de 40 km/h a 30 km/h reduce en dos tercios las muertes en el tránsito, según han comprobado diferentes estudios internacionales en base a la evidencia de muchas ciudades de diferentes países, que ya tienen esta norma. Los mayores beneficiados resultan los más vulnerables en el tránsito, los peatones y ciclistas, los niños, adultos mayores y personas con discapacidad”, consideraron desde la Fundación.
“Las calles de baja velocidad deben ser una prioridad para todos. Por eso, para lograr ciudades más seguras, saludables, verdes y habitables solicitamos el tratamiento de esta modificación”, agregaron.
Las modificaciones
Entre las reformas que se plantean para la ordenanza vigente se mencionan los cambios de velocidades máximas: en calles de un sentido de circulación 30 km/h; en avenidas y bulevares, 50 km/h; en rutas que atraviesen la zona urbana, 50 km/h; en vías con semáforos coordinados, la velocidad de la onda verde.
También propone establecer límites especiales de velocidad: los conductores nunca podrán circular a más de 20 km/h para superar las encrucijadas no semaforizadas; en proximidad de establecimientos escolares, deportivos y de gran afluencia de personas; en los pasos a nivel sin barrera ni semáforos; y en la costanera no podrán circular a más de 30 km/h.
En tanto que camiones, grúas, vehículos especiales, micrómnibus o colectivos, ómnibus, la velocidad máxima de circulación en la vía pública será de 30 km/h.
Porcentaje de peatones muertos a
30 km/h 5 %
50 km/h 40 %
65 km/h 80 %
90 km/h 100 %
