Jorge Costa, asociado a la Cámara Cordobesa de Natatorios
“Prestamos un servicio de salud”
Propietarios de natatorios aseguran que un gran porcentaje de asistentes van a rehabilitarse de diferentes patologías. Por eso protestan contra las restricciones y piden una habilitación urgente para volver a la actividadJorge Costa, gerente de un natatorio de la ciudad, explicó que para ellos es “incomprensible” que los incluyan dentro de las restricciones para evitar la propagación del virus, porque ellos son prestadores de un servicio de salud.
Asociado a la Cámara Cordobesa de Natatorios, explicó que “un gran porcentaje de nuestros asistentes vienen para mejorar su performance respiratoria, ósea, neurológica o motriz, por citar algunas”. “Muchas de esas personas nos piden que abramos, porque necesitan seguir con su tratamiento o su rehabilitación”, explicó Costa.
Antes de hablar de lo económico, abordó la cuestión de bioseguridad dentro de esos espacios. “Mientras pudimos trabajar, respetamos a rajatabla todas las medidas, tan es así que no hay una sola persona contagiada en toda la provincia de Córdoba por ir a un natatorio”, señaló.
El protocolo establece que cada asistente que ingrese tiene un canasto para dejar la ropa que lleva sobre la malla. Tras realizar la actividad en el agua, va al vestuario y sin usar la ducha, se puede poner la ropa seca.
“Nos permiten tener cuatro personas por carril o andarivel. Eso es la mitad de nuestra capacidad. Y lo respetamos, pese a que con ese número, solo podíamos afrontar los costos de la actividad”, dijo Costa.
También tienen barbijos especiales para usar en el agua, obviamente, no mientras se practica natación; pero sí en los descansos al llegar a la meta después de un tramo de nado, o bien, cuando realizan gimnasia en el agua (aquagym).
“Y siempre con distanciamiento”, aseveró.
Otro tema que a criterio de Costa no es menor, es que “en los natatorios hay vapor de cloro, que es un neutralizador de virus”.
Costos
A la hora de hablar de la economía del sector, dejó en claro que no le gusta hacer comparaciones, pero, dijo, “a diferencia de otros negocios”, ellos no pueden “bajar la persiana y apagar la luz”.
Uno de los costos centrales es el del gas para mantener encendidas las calderas. “No podemos dejar de mantener el agua en condiciones, porque en piletas de 300 a 400 mil litros, se necesita un día entero para que suba un grado de temperatura”. El agua normalmente está en su estado natural a 17 o 18 grados y deben llevarla a 29 o en algunos casos, hasta 32 grados. “Si nos dicen que empezamos el lunes, queremos estar listos para prestar el servicio y por eso no se puede apagar y volver de un día para otro”.
“Además, como pueden ver en las fotos el agua está cristalina, y es porque como corresponde, la seguimos manteniendo pese a que nos obligan a cerrar”, dijo.
Las facturas de gas que llegan a un natatorio no bajan de 160 mil pesos. “Y el Gobierno habla de ayudas, pero lo más que te pueden dar en Córdoba es 70 mil pesos, que en definitiva, alcanza para pagar un solo sueldo”, señaló.
“Necesitamos que nos habiliten nuestra actividad, por la economía, por supuesto; pero también por la salud. Todavía no nos dieron ni un solo argumento para explicar por qué nosotros tenemos que estar cerrados pese a prestar un servicio de salud”, concluyó Costa.
