Los villamarienses que estuvieron varados en Ucrania recordaron la ayuda del empresario villamariense
A un año, agradecen el gesto solidario de Fernández Núñez
María Pía Rodríguez y Alejandro Rusatti recordaron el gesto desinteresado del empresario villamariense que les permitió retornar a nuestra ciudad. “Pareció un sueño, pero no lo fue”, destacaronYa se cumplió un año de aquel día de otoño en el que los villamarienses varados en Kiev, Ucrania, pudieron retornar a la Villa gracias a la ayuda de Ricardo Fernández Núñez.
María Pía Rodríguez y Alejandro Rusatti (junto a un nutrido grupo de argentinos) quedaron durante dos meses impedidos de regresar a nuestro país por la cuarentena decretada ante la pandemia COVID-19 (y la suspensión de vuelos).
El aislamiento los sorprendió en dicho país de Europa del este cuando habían viajado junto a uno de sus hijos a conocer a su hija (Sofía) que había nacido por medio de un proceso de fertilidad de alta complejidad que se llama “gestación solidaria”.
“Pedimos que nos tengan en cuenta”, afirmaron en un primer momento. Justamente a través de las páginas de El Diario, Fernández Núñez se enteró de la situación, se comunicó con esta Redacción e inició una ayuda monetaria y burocrática que concluyó con el retorno de tal familia a través de un vuelo que él mismo costeó. Al mismo tiempo que los compatriotas retornaban, se realizó un salvoconducto para que otros argentinos pudieran viajar a tal país. La fecha, más precisamente, fue un 30 de mayo.
La carta completa
“Hoy la pandemia sigue, ya no sé si la segunda o que número de ola es... lo cierto es que acá estamos (aún encerrados), pero esta vez con los nuestros y cada uno de nosotros en casa.
Ya pasó un año desde aquel 29 de mayo de 2020 que nos marcó a cada uno de nosotros de distintas maneras, porque no pasó desapercibido y dejó una huella.
Eramos dos grupos de argentinos separados por 13.450 km de distancia, unos en Kiev, Ucrania, varados allí, esperando el día para poder volver a casa y estar con los nuestros, y otros varados acá en Argentina, esperando el día para poder ir en busca de sus hijos recién nacidos en Kiev.
No nos conocíamos entre nosotros, pero nos unía la misma necesidad: el reencuentro con nuestra familia, nuestros seres queridos, y un mismo lugar, Ucrania.
Solo era cuestión de alinear voluntades, solidaridad y las ganas de luchar por la necesidad del otro, sin tener en cuenta los intereses personales.
Fue así, como en medio de este océano de miedos, desesperación, broncas, encuentros y desencuentros, que separaba a estos dos grupos, ‘alguien’ nos mandó un ángel, Ricardo Fernández Núñez, un villamariense que vive en Ucrania, Kiev, y que se enteró de nuestra situación en ese país. Ahí, él decide sin dudar ayudarnos, llevando nuestra bandera como propia.
Así fue como incansablemente estuvo un mes al lado nuestro peleando para que podamos volver y no solo ayudar a los que estábamos allí, sino ayudar a los que estaban acá y no podían llegar a aquel país donde sus hijos están solos.
Hoy, a un año de toda esta aventura, que parece un cuento, pero no lo fue… le queremos agradecer a Ricardo Fernández Núñez por su solidaridad, desinterés, y voluntad hacia nosotros, porque gracias a él hoy puedo contar y escribir esto desde mi casa.
‘Tío’, como le llaman algunos, un ángel caído del cielo le llaman otros, pero sea cual sea el nombre que se le dé, fue la pieza clave para encadenar y alinear todo; para lograr que unos podamos volver a casa y otros puedan reencontrarse con sus hijos que estaban a 13.450 km de distancia.
Gracias, Ricardo, por todo lo que hiciste por un grupo de compatriotas, que hoy te agradezco en nombre de todos ellos. ¡Gracias!”.
Sofía Rusatti Rodríguez y familia.
Perfil
Ricardo Fernández Núñez nació en Villa María. A los 14 años, debió mudarse a Buenos Aires, cuando su padre Isidro Fernández Núñez fue electo diputado nacional.
En tierras bonaerenses estudió y se recibió de abogado, pero casi no ejerció la profesión porque comenzó a desarrollar todos los sistemas de ahorros previos para automóviles. En tal panorama, durante 1990, cuando cayó la Cortina de Hierro llevó esas acciones a Europa del Este. A partir de entonces, el hombre generó el desarrollo de su actividad comercial, luego se dedicó a otros negocios y hoy es productor vitivinícola y tiene bodegas en Mendoza, España e Italia. Su hermano, Ernesto Fernández Núñez, es actualmente vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y ambos permanecen con un nexo muy importante con Villa María, la ciudad que los vio nacer.
En medio de ese océano de miedos, desesperación, broncas, encuentros y desencuentros, que separaba a estos dos grupos, “alguien” nos mandó un ángel.
Producto de su ayuda desinteresada, en diciembre del año pasado, el Concejo Deliberante de Villa María reconoció a Ricardo Fernández Núñez como ciudadano destacado producto de su gestión solidaria.
