Pandemia de coronavirus
Periodista perdió a su papá por COVID-19 y pide a la sociedad tomar conciencia
El periodista villamariense Rodrigo Urquía perdió a su papá por COVID-19 hace menos de dos meses y publicó ayer un crudo relato en donde cuenta lo que vivió y vive su familia, cómo fue despedirlo en ese contexto, con protocolos de aislamiento, e hizo un llamado a la sociedad a que se cuide de esta enfermedad.
Especialmente se enfocó en "los indecisos" y destacó que la situación de hoy nos obliga a elegir de qué lado ponernos: Cuidarnos y cuidar al otro o no.
Urquía, quien trabaja en radio y en el Noticiero de Uniteve, manifestó que destinó "pilas de horas" del último año a hablar "con infectólogos, directores de clínicas, funcionarios relacionados a lo sanitario y cuanto especialista imaginen que están (como todos) involucrados en esta encrucijada de la pandemia" pero "jamás, ni en la noche más oscura de insomnio, imaginé que en algún momento el número del reporte diario íbamos a ser nosotros, que iba a ser mi familia, que iba a ser mi papá".
El texto completo:
Carta a los indecisos
Habitualmente, es un término que escuchamos en encuestas previas a alguna elección. Hoy también se trata de elegir.
Elegir cuidarte y cuidar al otro. Elegir evitar que el sistema de salud se siga cargando y ya no pueda darse respuesta, como está de pasar. Evitar la propagación de algo que está más allá de nosotros y que, literal, mata personas y destruye familias.
Soy periodista, informó números, estadísticas, reportes, nuevos positivos de Covid, contactos estrechos y desgraciadamente muertes desde el día 1 de esta pandemia. Destiné pilas de horas de mi último año a hablar con infectólogos, directores de clínicas, funcionarios relacionados a lo sanitario y cuanto especialista imaginen que están (como todos) involucrados en esta encrucijada de la pandemia.
Jamás, ni en la noche más oscura de insomnio, imaginé que en algún momento el número del reporte diario íbamos a ser nosotros, que iba a ser mi familia, que iba a ser mi papá.
Y nos tocó. En este tablero, somos todos piezas de un mismo juego. No manejamos nada. Como estrategia, sólo tenemos el cuidado. Me encantaría no tener que estar escribiendo esto. Pero me duele y me rompe un poco más el corazón ver que personas siguen enfermando y muriendo por lo que atravesamos.
Soy periodista. Repito, desde el día 1 estoy en la calle. Pero no me curtí ni un poco. Vivo en mi cabeza una película de terror desde que tuve que despedir a mi papá. El último saludo a mi viejo fue por WhatsApp. La última oportunidad en que lo vi físicamente estaba entubado, en coma y con su alma despidiéndose de nosotros.
No le deseo a nadie lo que me tocó ver ni lo que le toca vivir a mi familia. No le deseo a ninguno tener que pedir a enfermeras que por favor traten de salvarle la vida a tu ser querido. Dios o en lo que crean no quiera que tengan que pararse en la puerta de una clínica a cualquier hora de la madrugada a pedir por la salud tu viejo, sabiendo que solamente una vez iba a poder entrar a verlo con mi alta ya otorgada, él ya dormido y yo con mil preguntas que no van a tener respuesta.
Lo único que deseo profundamente es que nadie más pierda a nadie. Ni a un familiar, amigo, compañero de laburo, o a sí mismo. Todos queremos volver a darnos ese abrazo largamente añorado después de postergarlo por más de un año.
Pero si de algo sirve mi vivencia personal, les hablo a los indecisos, a los que no se enfermaron, a los que pueden seguir creyendo en que el cuidado sirve. A los que saben y entienden que los médicos y enfermeros no dan más. Si te cuidas vos, cuidas al otro.
Carta a los indecisos, como en las elecciones. Estamos ante la posibilidad de elegir bien y salvar vidas. Siempre estamos a tiempo. Ojalá así sea.
