Solicitan frazadas para los niños y las niñas que habitan en el sector
Pedidos desde La Calera, en donde el frío y la falta de dinero golpean fuerte
Desde un comedor y desde una copa de leche piden la ayuda de la comunidad. Ven falta de oportunidades laborales, magros ingresos y cada vez más pibes salen a limpiar vidrios a las esquinasEscribe Diego Bengoa
De nuestra Redacción
Desde dos espacios comunitarios de barrio La Calera piden la solidaridad de la población ante la difícil situación socioeconómica que se atraviesa.
Desde el comedor Caritas Felices, Marisa Sánchez solicitó que se donen frazadas de una plaza frente a la carencia de habitantes del sector para la época de los días fríos.
Quienes quieran colaborar pueden concurrir a calle Juárez Celman 842 del barrio (es la penúltima calle, a media cuadra de las vías del ferrocarril) o bien comunicarse al teléfono 154114971.
Por su lado, desde la copa de leche Juntos, del mismo sector, llamaron a la sociedad a donar abrigos, calzados, ropa, frazadas, alimentos, útiles y mochilas.
Viviana Jordan, de ese espacio, dijo a El Diario que la copa funciona los lunes, miércoles y viernes en calle Castelli 1313, entre las 15 y las 19. “Hicimos una pollada y pusimos vidrios y agua en un espacio que prestó Manuel Quevedo. Acá damos la leche”, contó.
Desigualdad y exclusión
“La situación está bastante brava”, señaló Marisa Sánchez a este diario.
Al comedor, en el que se brinda comida a cerca de 80 niños y niñas, llegaron recientemente otros pequeños para sumarse a la mesa. También hubo quienes se fueron: cuatro chiquitos se mudaron a Buenos Aires y tres a otros barrios.
“Se sumaron nenes de 2 a 5 años”, precisó Marisa. Apuntó que también asisten tres mamás que los acompañan, y que además se preparan ocho viandas para adultos, seis de las mismas son para matrimonios de adultos mayores de La Calera.
Ante la consulta periodística, Sánchez afirmó que hay pocas fuentes laborales.
“La mayoría de los varones son albañiles, y hoy está muy, muy bravo para conseguir trabajo. Las mujeres trabajan en casas de familia, y está difícil, el mismo patrón no tiene mucha entrada de dinero en la actualidad y entonces la mujer que iba tres veces a la semana a limpiar ahora va dos veces”, relató. “Hay quienes cobran 160 pesos la hora, no alcanza para nada”, añadió.
Marisa diagnosticó que no se observa una mejoría en la situación respecto al año pasado.
“Tuvimos fase 1 de cuarentena y ya no, pero no veo mejoría. Más allá de la Tarjeta Alimentar y demás, es una ayuda nomás, no alcanza para las familias numerosas que hay. Además el costo de la comida es muy alto, no hay sueldo que alcance, ni hablar si se te llega a enfermar un niño y tenés que comprar remedios”, manifestó.
También hizo referencia a la cada vez mayor presencia de adolescentes y jóvenes limpiando vidrios de vehículos en las esquinas de la ciudad.
“Me preocupa mucho. Ellos necesitan estudiar y no van al colegio, tampoco almuerzan como corresponde. No sé qué falla, si los papás, el Estado, o es un conjunto”, consideró la dirigente social, quien además es la presidenta del centro vecinal del barrio.
“No solo limpian vidrios, también venden tortillas, pan casero. Se la rebuscan porque no tienen ingresos”, advirtió.
