APDH formula un llamado a reflexionar dejando los intereses personales o corporativos
Presencialidad-virtualidad: ¿una disputa política?
Un dardo a la conciencia colectiva, para ver si todavía somos una sociedad“Todos tenemos razón, no encontramos un espacio de diálogo para construir y brindar un mensaje de paz, a los docentes, a los padres, a los estudiantes y a la sociedad, que observa que aquellos que tienen la responsabilidad de ofrecer certezas, están en un laberinto de contradicciones, que difícilmente puedan establecer puntos de equilibrio que nos permitan avanzar en una dirección con criterios comunes para construir un discurso homogéneo, tranquilizador, que sosiegue los ánimos, nos dé paz y la convicción de que juntos podemos superar el miedo y el destino que nos abruma”. Así lo señala la delegación Villa María de APDH en un comunicado.
El pronunciamiento, que comienza citando al Papa Francisco cuando pidió “dejarse contagiar por el amor”, pide al conjunto de la sociedad “realizar una reflexión compartida en familia, en el trabajo, con amigos, de la crisis mundial y del país, en lo posible, dejando los intereses personales o corporativos, legítimos algunos, que nos permitan encontrarnos y encontrar los acuerdos para un arreglo de emergencia, en la pandemia, en la política, en la economía y en la fraternidad”.
“Tener la capacidad de dejar el individualismo y el narcicismo que muchas veces están inherentes en nosotros y en otros adquiridos por la información que nos hace creer que tenemos el poder de definir conductas y enfrentarnos incluso con la naturaleza, sin la humildad de aceptar nuestras debilidades individuales y que solo con el otro tendremos la capacidad de encontrar soluciones, no mágicas, sí generadas por el esfuerzo comunitario”, agrega la nota de la entidad que preside en el plano local el profesor Elvio Omar Toscano.
Señala que “sea ha dicho y escrito tanto sobre estos temas, que asumirlo nuevamente con distintas miradas y sin encontrar caminos posibles nos produce una sensación de enojo, de bronca y de retroceso; vamos y venimos, es cierto, el virus tiene ese comportamiento, va y viene y nos desorienta, pero existen situaciones sociales y políticas relacionadas con esta situación, que ya tendrían que estar resueltas o encaminadas con pautas ya establecidas”.
Incertidumbre y confrontación
“Sin embargo, no es así, originando un nivel de incertidumbre y confrontación que nos aleja del verdadero problema, que son las dificultades de la gente para el común de todos los días y de la posibilidad concreta de encontrar una solución consensuada”, agrega APDH.
Señala seguidamente que “la individualidad y el narcicismo son argumentos con los que se pretende encontrar soluciones; no advertimos, como dice Anna Arendt, que hoy tendríamos que hablar de “la banalidad de la autoestima”; nos decimos que somos “superhombres”, que somos capaces de solucionar todo, pero solos, y nos alejamos del prójimo”.
Sostiene que “la generalidad de los pensadores coincide en la necesidad de agruparse para superar las crisis graves; sin embargo, sigue imperando en el hombre lo que afirmaba Thomas Hobbes, en el sentido de que ‘El hombre es el lobo del hombre’, muchos nos consideramos iluminados, hasta que nos damos cuenta que es necesaria la reflexión para encontrar la prudencia y admitir que no hay soluciones para nuestro pequeño mundo, sin considerar al resto de los países, que nada son sin el otro, sin la humanidad”.
Finaliza con las palabras del Papa Francisco, que dice: “La crisis sanitaria de COVID-19 se ha convertido en un fenómeno multisectorial, como la climática, alimentaria, económica y migratoria, que causa grandes sufrimientos y penurias. Con la pandemia nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados. Pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”, porque “nadie se salva solo y ningún Estado nacional aislado puede asegurar el bien común de la propia población”.
“En nosotros está el camino, en nosotros está la responsabilidad de que ese camino lo hagamos juntos y encontremos las respuestas para la crisis, del virus, para las crisis sociales y logremos que los sujetos tengan acceso pleno a sus derechos y a su dignidad.
Desde la Unesco
Relevamiento
“Con distinta duración, a nivel nacional, provincial o local, la suspensión de las clases presenciales en todo el sistema educativo ha sido una herramienta obligada de los gobiernos a la hora de intentar frenar la circulación del coronavirus en todo el mundo”, según un relevamiento de Unesco, el organismo de la ONU para la educación.
“Con apenas un puñado de excepciones como Uruguay -país que, sin embargo, actualmente tuvo que volver a suspender las clases presenciales- todo el continente decretó que el sistema educativo en su conjunto funcionara de manera virtual durante al menos 40 semanas desde el inicio de la pandemia”, señaló el informe.
Agregó que “una enseñanza que dejó la primera ola el año pasado es que las restricciones en general y la suspensión de clases presenciales en particular deben imponerse por períodos de tiempo más acotados y en las zonas con mayor circulación del virus”.
Para la Unesco, la importancia estructural de priorizar la educación presencial no logró evitar que países en todos los continentes tuvieran que volver a recurrir al cierre de escuelas este año para frenar sus segundas, terceras y hasta cuartas olas”.
Y citó los casos de Alemania, “uno de los países europeos que habría logrado atravesar la primera ola sin una cuarentena total como sus vecinos, y tuvo que imponer restricciones más severas que incluyeron la suspensión de clases presenciales en las zonas más afectadas, al igual que Italia, que tuvo que tomar una medida similar”.
