Entrevista - Leticia Lorenzo, jueza neuquina, quien disertará hoy en Villa María

Hacia una Justicia que se centre más “en la gente que en el expediente”

El taller “Justicia con perspectiva de género” propone para hoy un conversatorio con una magistrada que rompe todos los moldes. La charla tendrá como moderadoras a la defensora pública de la Justicia Federal, Luz Felipe, y a la estudiante de Abogacía Dana Tieffemberg
viernes, 16 de abril de 2021 · 09:00

La jueza neuquina Leticia Lorenzo encabezará hoy a las 19.30 un conversatorio sobre “Aportes para el debate de una Justicia con perspectiva de género”. Se podrá seguir la instancia de la charla a través del canal de YouTube del Espacio INCAA de Villa María, de manera libre y solo con suscripción previa.

Desde su provincia, la magistrada dialogó con El Diario sobre su perspectiva de la Justicia. “Vengo trabajando estos temas desde mi formación universitaria con mi gran maestro Alberto Binder”, comenzó diciendo la magistrada nacida en Zapala. Contó que después de recibirse en la Universidad de Buenos Aires regresó a su provincia natal, donde es jueza penal desde el año 2018. Recuerda que Binder les “abrió la cabeza para pensar la Justicia no desde el trámite y el expediente; sino en la necesidad de impulsar mejoras que impacten en la vida de la gente”.

En los pocos años que se desempeña como magistrada fue dejando huellas en el Poder Judicial. No duda en usar lenguaje inclusivo en las sentencias y hasta envió un mensaje a través de un acróstico (es una frase que se puede leer siguiendo la primera letra de cada línea de un texto) en el que dijo “típico de machirulo” a un abogado defensor.

Con el humor que la caracteriza, hizo una recomendación para “acrostiqueros y acrostiqueras”. “Tienen que tener en claro antes lo que quieren expresar y después buscar los sinónimos para armar el acróstico. Esa es como una recomendación práctica”.

Al hablar del fondo, señaló que el caso que originó la sentencia fue un abuso sexual, donde el defensor del acusado -ahora condenado- “quiso poner la carga de culpa sobre la víctima, una menor de edad, sin ninguna prueba. Es una adolescente, que vivió un contexto muy distintivo. Era como poner un plus de violencia a la que ella ya había sufrido”.

Por otra parte, remarcó que “en términos técnicos, esa misma advertencia estaba dicha en la sentencia de manera formal”, y en términos prácticos el acróstico “sirvió para abrir un debate que terminó hace poco, porque me quisieron hacer un juicio político que no prosperó porque no había fundamentos”, dijo.

“Es la formación que tenemos. Nos llama la atención si te citan a un cantante en lugar de un autor alemán. Es algo instalado”, planteó.

El otro aspecto en el que dejó su huella es en el uso del lenguaje inclusivo. “Vengo trabajando el tema del lenguaje, porque entiendo que la sencillez y claridad es uno de los caminos. Y desde que concursé para el cargo, la idea fue mostrar que siendo jueza se puede. Porque siempre te dicen ‘vos porque no estás de este lado’, ‘vos porque no sabés’. Igual, quiero señalar que en Neuquén hubo un cambio importante en materia penal y eso favoreció mucho a que los que integran el sistema penal trabajaran con la idea de comunicar claramente. Acá hay un sistema de audiencias donde tenés a la persona enfrente y no podés hablarle en latín como en una misa del siglo XVIII”.

En ese camino es que llegó el lenguaje inclusivo. “Toda la vida usé formas de inclusión. La ‘x’, el @ y finalmente la ‘e’´, que viene de manera contemporánea desde que asumí como jueza, y quizá por eso fue tanto revuelo. Siempre quiero ser claro, la ‘e’ es una herramienta más, no es el centro de las preocupaciones del sistema judicial. El centro de las preocupaciones tiene que ser que las personas sepan qué decidimos y por qué lo decidimos. Sobre el uso de la ‘e’ hay que saber que muchas veces nosotros hablamos sobre personas cuya identidad no conocemos, no tenemos por qué asignarles un género”.

-¿Es posible una Justicia con mirada de género?

-Creo que más que de reforma tenemos que hablar de transformación, porque en las últimas dos o tres décadas que se viene hablando de reforma se entiende que son parches para que todo siga igual.

Claramente queremos que se respete a las mujeres, los derechos humanos y para que eso pase, para que la Justicia sea accesible, hay que preguntarnos qué sucede en el sistema judicial. Cómo ingresan las personas, qué tipo de concurso se toma, cómo se realizan los procedimientos, qué es necesario y qué es burocracia por burocracia misma. Hay que cuidar a las personas, conocerlas, empatizar a la hora de tomar una decisión. Eso es una transformación. Y esa transformación pasa por algunos ejes: el ingreso, los procedimientos y la rendición de cuentas.

-¿Cuáles son las principales barreras para lograr más accesibilidad a la Justicia?

-Una es la formación de los abogados y abogadas, que es el gran componente de la Justicia. Es una formación tendiente al individualismo, nos cuesta pensar en colectivo. Y además, esa formación está pensada para distinguirnos, en lugar de igualarnos. Lo ves en el lenguaje que usamos, en la distancia que ponemos. Esa cosa de “a mí se me respeta porque soy magistrada”.

Por otro lado, la cultura del “siempre se hizo así”. Nos cuesta mucho pensar en cambios.

Además, en otros poderes como el Legislativo y el Ejecutivo, no pueden dejar pasar desapercibidos los problemas si quieren seguir en los cargos, porque éstos se renuevan. En cambio, en el Poder Judicial no pasa eso. Entonces, si sumás una formación ritualista, tradicionalista, que se encuentra con una permanencia en los cargos, se hace un caldo de cultivo para que esto ocurra.

Y salir de ese molde se hace difícil, porque no todes estamos dispuestas a bancarnos que cuando ponemos una “e” para decir “les abogades”, empiecen a saltar de todos lados como si fuera lo peor del mundo.

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