Javier Amaya - En Catamarca
El villamariense activo militante ambientalista contra la minería
El joven, radicado en la localidad de Londres, en el Departamento de Belén, contó cómo trabajan en la lucha contra el avance de la minería en pueblos de aquella provinciaJavier Amaya es villamariense. Desde hace un año vive en la pequeña localidad de Londres, en el Departamento Belén, en Catamarca, a la vera de la ruta nacional 40.
Desde allí, se encuentra siendo testigo de los lastimosos avances que tiene la minería en la zona. Pero, lejos de solo lamentarse, participa activamente de acciones que buscan visibilizar y detener el problema.
Haciendo hincapié en el importante daño ambiental que producen, este “casi abogado” (decidió partir a un viaje del que nunca volvió justo antes de terminar la carrera) contó a El Diario cómo es la situación del lugar.
“Acá el tema está muy caliente por la minería. Está cerca de la zona de Alumbrerea, y bajo de Alumbrera, que es una zona que está en riesgo por la minería”, sostuvo sobre el yacimiento de cobre, oro y molibdeno que se explota en superficie desde los 90.
“Geológicamente es una zona muy rica y de acá extraen el Molibdeno, que es un mix de oro, plata y hierro. Y está diseminado por todos lados. Pero como viene todo junto, la única forma de extraerlo es a cielo abierto, con grandes máquinas”, explicó quien pasó tres años viajando por Sudamérica, pero que al pasar por donde hoy reside decidió quedarse y formar una familia.
“Estamos constantemente agitando y apoyando los movimientos”, apuntó sobre su tarea activa contra la minería del lugar. “Ya se empezó a extraer en los 90 y ahora queda muy poco de la Alumbrera, que está a 50 km de Belén. Como quedó vacía, magra, quieren ahora explotar Agua Rica, que es un yacimiento tan grande como Alumbrera, por lo que habría por lo menos 10 años más de contaminación”, describió.
En ese sentido, puntualizó que “lo harían aprovechando la infraestructura que ya tienen; porque están usando el sistema donde lo llevan a Tucumán en camiones a esos minerales toscos, de ahí en tren hasta la minera que tiene su propio puerto, y de ahí todo a Canadá”.
El villamariense, quien terminó sus estudios secundarios en el colegio Rivadavia y cuya familia reside actualmente en nuestra ciudad, insistió en que ese tipo de minería “genera un enorme daño ambiental, contaminan el agua” y ejemplificó que “el pueblo de Andalgalá, que tiene unos 15 mil habitantes, por ejemplo, queda superexpuesto, porque toda el agua que beben baja de ahí”.
“Lo importante es que la gente de Andalgalá está en plena lucha, en una pulseada decisiva. Porque si sede, la mina va a entrar con todo y va a ser muy difícil sacarla. No tiene consenso social. No tienen aval para la explotación de Agua Rica. Se manifiesta el pueblo para que no suceda”, enfatizó Javier e insistió: “Si llega a suceder, va a ser una catástrofe fuerte y le sucederá como otros pueblos que desaparecieron porque les contaminaron las aguas y se tuvieron que ir”.
Este hoy agricultor de 36 años resaltó que cuando estudiaba en Córdoba, muchos años atrás, ya era un ferviente defensor de este tipo de causas. “Participé, por ejemplo, apoyando lo que fueron los intentos y sondeos de minería por la Pampa de Pocho, por la zona de Ongamira. Esta es una zona muy roja, es inevitable no apoyar e intentar evitar el impacto ambiental”, cerró.
