Concejo Deliberante - El bloque de la minoría presentó un proyecto para quienes violan las disposiciones vigentes
Bruno: “Es una cuestión de concientización y no de castigo”
Los ediles propusieron sancionar con trabajo comunitario a cumplir en ámbitos relacionados a la prevención de COVID, a quienes realicen fiestas clandestinas y a quienes no denuncien los contactos estrechosLos concejales del bloque Vamos Villa María presentaron un proyecto de ordenanza proponiendo establecer el trabajo comunitario como sanción para los casos en que se violen las disposiciones vigentes con la realización de reuniones y/o fiestas clandestinas y a quienes no denuncien los contactos estrechos de COVID-19.
De acuerdo a la iniciativa, los jueces de Faltas quedarán facultados a sancionar con un mínimo de 21 horas y un máximo de 100 horas de trabajo comunitario, dependiendo de la gravedad de la falta, y en caso de reincidencia, podrán duplicar la sanción. Los lugares de cumplimiento de los trabajos comunitarios serán ámbitos relacionados a tareas de prevención y actuación por la pandemia por COVID 19.
“Es una cuestión de concientización y no de castigo”, aclaró la presidenta del bloque, Karina Bruno (foto).
“En un momento tan complejo respecto a la realidad sanitaria de la ciudad, que no es ajeno a lo que sucede a nivel nacional y provincial, con un creciente aumento de los contagios por COVID-19, es necesario implementar instrumentos que contribuyan a su reducción. Para disminuir los contagios es necesario la disminución de la circulación del virus y cortar las cadenas de transmisión, y esto se logra a partir del aislamiento de los casos y la detección de contactos estrechos, con cumplimiento de cuarentena y detección temprana”, explicaron los ediles en los fundamentos.
“La toma de conciencia y la responsabilidad social e individual, sin dudas, es lo más efectivo, pero no toda la población cumple con las normas mínimas de prevención requeridas para evitar los contagios. Algunos por hartazgo, otros por falta de conciencia, por subestimación de la situación, y un grupo minoritario por falta de solidaridad e indiferencia. La falta de empatía es el denominador común”, advirtieron.
“Lo cierto es que de los datos colectados surge claramente que la mayor causa de los contagios son las llamadas fiestas clandestinas, las reuniones sociales en espacios cerrados incumpliendo los protocolos, el rompimiento del aislamiento sanitario, y la no denuncia de los contactos estrechos, circunstancia fundamental para determinar la trazabilidad”, agregaron.
“Villa María esta sufriendo en los primeros tres meses y medio de 2021, más del 50% del total de los contagios de 2020; el 70% de los contagios de este año se dieron en marzo, y el grupo etario bajó considerablemente, concentrando la mayor cantidad de positivos en la franja de entre 20 y 40 años. Todo esto ha hecho que Villa María ocupe el primer lugar en el ranking de ciudades del interior con mayor cantidad contagios en los últimos 10 días. Y además eso determina que comencemos a transitar la llamada segunda ola con un piso alto de ocupación de camas respecto a lo que fue 2020, lo que preocupa a futuro si se concreta el aumento de positivos que se prevé”, remarcaron.
Donde se dan las batallas
“Estamos convencidos de que la mejor forma de combatir este virus y transitar la pandemia hasta la generalización de la vacunación, es generando conciencia y prevención. Es necesario que quienes con sus acciones generan actos que comprometen la situación sanitaria de la ciudad, provocando la eventual propagación del virus, además de las sanciones ya dispuestas -penales y administrativas- contribuyan a la comunidad, sirviéndola a través de trabajo comunitario, en el ámbito preciso donde se da gran parte de las batallas: los espacios de salud, seguridad, prevención, para que vean con sus propios ojos lo que está viviendo mucha gente desde hace ya más de un año”, señalaron.
“Creemos que una disposición como esta puede contribuir a la disminución de conductas de disvalor social con respecto a la pandemia y su efecto en toda la comunidad. El aumento de contagios no solo pone en riesgo la salud de todos, también atenta contra la actividad económica, los trabajadores, gente que debe disminuir sus actividades, y algunos que directamente no podrían volver a abrir sus puertas si se decide adoptar medidas restrictivas más severas”, subrayaron.
“Estas conductas sociales indiferentes no dimensionan el enorme esfuerzo que está llevando adelante el personal de salud, en todos sus niveles, que está agotado porque nunca pudo parar desde que la pandemia comenzó”, afirmaron.
“Con este proyecto buscamos generar un instrumento más que permita entender que todos los cuidados que debemos llevar, las medidas mínimas que debemos adoptar, son esenciales para no acentuar y agravar la situación epidemiológica de la ciudad. Y que esto significa respetar al otro, a su trabajo, a su esfuerzo, a su condición, y a su salud”.
