El calor y el finde empujó a la gente hacia la ribera, y las postales no parecen de pandemia

Fiebre de viernes a la noche en la costanera, repleta de jóvenes

Atrás del Anfi sonaba la música desde los vehículos y predominaban los encuentros. Frente a la Gruta de la Virgen de Pompeya, una multitud
domingo, 7 de marzo de 2021 · 08:31

Desde hace una semana y media la ciudad transita un rebrote de casos de coronavirus, y a un año de la irrupción de la pandemia en la Argentina y en los primeros pasos del plan de vacunación local, el coronavirus sigue azotando.

No obstante, a juzgar por lo que se vio en las últimas horas en la costanera, la situación sanitaria parece por momentos en cosa de otro mundo.

A falta de boliches, adolescentes y jóvenes se agolpan en algunos sectores puntuales de la costanera y comparten bebidas e ignoran las medidas de prevención.

Aunque afortunadamente las aglomeraciones se dan al aire libre, no deja de ser preocupante la masividad y las características de los encuentros.

El Diario recorrió la ribera villamariense en las últimas horas del viernes y en la primera hora del sábado. En algunos tramos había muchísima gente.

Mientras en bares hubo público de diferentes edades, en algunos espacios verdes predominó la juventud, y allí prácticamente quedaron de lado las disposiciones preventivas para tratar de reducir contagios de un virus peligroso.

En inmediaciones del Anfiteatro, al lado del lago, muchos chicos y chicas llegaron en automóviles o en motocicletas y permanecieron al costado de los vehículos moviéndose al compás de la música que sonaba desde los diferentes rodados.

Aunque es al aire libre, lo que reduce riesgos, las características de los encuentros y la masividad complica un escenario de rebrote de casos de coronavirus

Un año sin boliches a determinada edad tiene su efecto, y la adolescencia y la juventud se las rebusca para pasar un buen momento, aunque esto en pandemia puede ser muy riesgoso. Los especialistas lo advierten: creció la curva de contagios de la mano de los jóvenes, que luego se transforman en vehículo del virus hacia las personas de más edad, incrementando los riesgos de complicaciones. Esto, más allá de que a los jóvenes el Covid-19 también le puede ser muy dañino.

En todo ese sector aledaño al lago el viernes a la noche había muchas personas. Y típico en una ciudad como Villa María, en donde es fácil reconocerse, los grupos se cruzaban entre sí.

Otro de los puntos de enorme afluencia fue el tramo que va desde el Monumento al Gaucho al puente Alberdi, frente a la Gruta a la Virgen de Pompeya. Allí había decenas de autos y motos, y numerosas barras.

El fuerte calor que se extiende desde que se inició marzo llenó bares y pubs.

A las 24 del viernes hacía más de 24 grados, en una jornada en la que la mínima fue de 21,2º y la máxima de 33º, con mucha humedad -como en todas las últimas jornadas-, por lo que el clima empujó a la ciudadanía hacia la costa y con eso se acrecentaron los vínculos y encuentros.

Los barbijos no existieron en las zonas de mayor aglomeración. Sí las botellas y jarras, la música y los abrazos. Esto, obviamente, en grupos de todos los sectores de poder adquisitivo, a juzgar por lo que se vio en el recorrido.

 

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10%
Incertidumbre
5%
Indiferencia