Informe - Carlos Menem debía comparecer a un juicio por el “estrago doloso agravado” tras la explosión de Río Tercero, investigación vinculada con la del contrabando de pólvoras desde Villa María
La muerte del expresidente deja un capítulo abierto en la Justicia
Carlos Menem fue condenado por la venta ilegal de armas (cañones y pólvoras) y por falsear documentos públicos. El juicio que quedó pendiente fue por estrago doloso agravado por la muerte de personasCon Carlos Menem se fue el máximo exponente de la década de los 90 en Argentina. Ayer, presentamos un informe del escenario político de esos años y de su vínculo con Villa María. Hoy, ponemos el eje en la cuestión judicial, también relacionado a esta ciudad, que fue donde se abrió la puerta para que investiguen al expresidente por contrabando de armas y otras causas relacionadas.
La historia comienza con una denuncia pública del ingeniero Luis Tagni, exempleado de la Fábrica Militar de Villa María. El dio a conocer que el 4 de agosto en 1993 salieron alrededor de 38 toneladas de pólvora del tipo M4-A2, supuestamente con destino a un comprador legal. Pero grande fue su sorpresa cuando tiempo después advirtió que un grupo de jerárquicos de la Fábrica Militar firmó un acta en el que afirmaban que esa pólvora había sido incinerada en Serrezuela porque ya estaba vencida. Tagni sabía que eso no era cierto. Había visto el operativo para cargar los camiones con el material producido en Villa María, y lo denunció.
Esa denuncia pública hecha en el año 1997 hizo que de oficio la Justicia Federal de Bell Ville -por entonces, no había Juzgado Federal en Villa María- iniciara una investigación.
En cuatro meses, el juez Edgardo Filippi, hoy jubilado, logró documentar cuál había sido el recorrido de esas pólvoras y concluyó que se habían exportado ilegalmente a Ecuador y Croacia.
Filippi había incluido en la ruta de la pólvora a la Fábrica Militar de Río Tercero, que aportó cañones, obuses y miles de proyectiles pesados.
El magistrado bellvillense constató que en sucesivos embarques contratados por empresas fantasmas, entre 1991 y 1994, los armamentos marcharon a la ex-Yugoslavia en los buques: Rijeka Express, Senj, KRK, y Opatija, todos de la empresa naviera Croatia Line.
El Gobierno liderado por el riojano violó tratados internacionales suscriptos con las Naciones Unidas, en los que Argentina se comprometía a ser garante de paz en regiones en conflicto, entre ellas, Croacia y Ecuador.
En junio de 1997, por cuestiones de jurisdicción, la causa sigue su derrotero en Buenos Aires. Pero ya se había comprobado el contrabando a raíz de la denuncia de Tagni y ya se había relacionado a Río Tercero.
Por eso, una hipótesis comenzó a rondar por los pasillos de Tribunales: ¿si para ocultar el contrabando de pólvoras se firmó un acta de incineración falsa... qué hicieron para ocultar la venta ilegal de cañones producidos en Río Tercero? La explosión del 3 de noviembre de 1995, con un saldo de siete muertos, 300 heridos y cuantiosos daños materiales, fue la respuesta.
La investigación judicial se dividió en dos: por un lado, se hizo una causa en la que Carlos Menem terminó condenado a siete años de prisión -cumplió unos meses con detención domiciliaria en una casaquinta- por falsear documentación y por el contrabando; y por el otro, se abrió otra causa por el estrago causado en la explosión, con el fin de determinar la responsabilidad penal de los autores de esa deflagración.
Por esa causa, instruida por el fiscal Carlos Gonella, fueron acusadas siete personas, de las cuales tres murieron y cuatro fueron condenadas.
Quedaba sentar en el banquillo al expresidente, lo que iba a ocurrir el 24 de febrero, fecha prevista para el inicio del juicio oral. La muerte de Carlos Menem hará que se archive esa causa en la que los jueces federales deberán dictar el sobreseimiento por fallecimiento del imputado.
Edgardo Filippi - “Cuatro meses de novela”
En junio de 2013 entrevistamos al juez Edgardo Filippi en su casa en Bell Ville. Dijo entonces que los cuatro meses en los que descubrió el contrabando de armas “fueron de novela”, por la intensidad de las horas vividas. Cuando inició la investigación de oficio, Filippi comenzó “a estudiar si el acta era o no falsa. Para ello, consultamos en el polígono de Serrezuela, donde según esa acta habían quemado las pólvoras y allí nos confirmaron que jamás hubo incineración”, señaló. “El segundo paso, al saber que la pólvora no fue quemada, fue conocer el destino que había tenido”. Ahí logró corroborar el contrabando y sintetizó la investigación en 30 páginas que fueron el sustento de toda la investigación que siguió después.
