Entrevista - Darío Gigena Parker, secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones en la provincia de Córdoba

“Puede haber un desborde pospandemia”

El funcionario que tiene a su cargo el área de Prevención de Adicciones dialogó con El Diario sobre los consumos problemáticos en tiempos de aislamiento. Pide estar preparados y valorar las conductas positivas
domingo, 14 de febrero de 2021 · 07:00

“No hay ninguna cantidad segura de alcohol para una embarazada”, “Si bebe no conduzca”, son frases con información que se repite hasta el cansancio para generar conciencia.

Precisamente, en una acción de prevención de adicciones llevada a cabo el jueves último en la costanera de Villa María  estuvo Darío Gigena Parker, secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones de Córdoba; junto a Julio Tabares, responsable del Centro de Prevención de Adicciones local.

En diálogo con El Diario, el funcionario habló de la campaña de prevención, de las adicciones durante la pandemia, del alcohol como la principal droga y, fundamentalmente, se centró en remarcar actitudes positivas para no naturalizar el consumo de sustancias. Es decir, remarcó que “la mayoría” no se emborracha, como se pretende hacer creer.

En la primera parte de la entrevista comenzó a hablar de la campaña que realizan: “A nadie le es ajeno que estos tiempos de pandemia han restringido la posibilidad de tener estímulos y recreación para vincularse socialmente. Sabíamos que el verano iba a ser el momento en que las normas se iban a relajar, dado que pasó mucho tiempo desde el inicio de la pandemia.

Claramente, en este contexto, íbamos a tener el problema del consumo de alcohol, pero sumamente complicado para controlarlo, porque además de trabajar el tema del consumo, hay que promover acciones de prevención por el coronavirus, indicando, por ejemplo, que no compartan el vaso”, relató.

Precisamente, la campaña consiste en visitar lugares concurridos como la costanera, para entregar a los que circulan por el lugar calcos con información o bien identificadores de vasos, para que cada uno tenga el suyo y evitar así la propagación del virus.

 

Consumos en pandemia

El tema de los consumos problemáticos en el contexto de pandemia no estuvo ausente de la charla. “Hubo un cambio de agenda, mucha gente que no tomaba los días de semana comenzó a beber alcohol los lunes, martes y miércoles. Esto es por las condiciones de angustia que vivió mucha gente, pero también por el aburrimiento.

Es cierto que los chicos están cansados de las restricciones, y que cuando pueden salir, corremos riesgo de que se excedan con el alcohol y que no se cuiden. Por eso implementamos instancias de intervención, yendo a los balnearios y a lugares como este en Villa María, donde las acciones positivas no brillan, sino que deslumbran”, señaló, en referencia a la gente que hace deporte o disfruta del aire libre.

“También estamos informando que acá hay un centro para tratamiento de adicciones de manera ambulatoria, a los fines de que todos tengan conocimiento de ese espacio”, agregó Gigena Parker.

 

-¿Cómo fue el consumo de alcohol y estupefacientes durante la pandemia?

-No es una respuesta sencilla para dar con los datos que contamos. La foto de hoy la vamos a tener un poco más adelante. Lo que le cuento son datos del principio de la pandemia, cuando fue más estricta.

Hay un cambio de agenda. Por un lado aumentó el consumo de alcohol, sobre todo en varones de edad media y adultos.

En cambio, en adolescentes disminuyó, porque a pesar de que hemos sido testigos de noticias de fiestas clandestinas, en realidad fueron excepciones, por eso fueron noticia. No es casual que la industria del entretenimiento esté en un momento difícil porque ha habido infinitamente menos oportunidades de fiestas, juntadas, donde los jóvenes, además de divertirse, en muchos casos eligen tomar alcohol. Al no estar los boliches abiertos, tienen menos oportunidad y deseo.

El caso de la marihuana también es interesante. Un estudio del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba mostró que aquellos que venían consumiendo marihuana durante la cuarentena consumieron un 20% más. En cambio, en aquellos que no eran consumidores, no aumentó la prevalencia. Lo mismo pasa a nivel Latinoamérica, los observatorios coinciden en señalar que no se sumaron más personas al consumo de la marihuana durante la cuarentena.

Por otra parte, los estudiantes que vivían solos y consumían marihuana, viviendo con los padres por la pandemia, dejaron de hacerlo o lo hicieron en menor medida.

En lo que hace a la cocaína, hay que tener en cuenta que son mercancías, por más que sean ilegales. Y como tales, tienen que tener distribución, producción, etcétera. Todas las barreras que hubo para circular, hizo que disminuyera la disponibilidad en toda Latinoamérica.

Sin embargo, nosotros anticipamos que se dan las condiciones para un aumento en el consumo. Por la cuestión emocional de la pandemia, tememos que, como pasó con la gripe española, después del aislamiento, vengan años locos. Después del encierro, el sufrimiento que significó esa peste, vino una década de desbordes. Nunca es todo negativo, pero hay que reconocer y prevenir estas situaciones.

Por eso estamos trabajando con cada uno de los centros de la Red Asistencial en Adicciones de Córdoba (RACC), que son 120 en la provincia, llevando adelante estos mensajes preventivos.

-¿Entonces, temen un desborde pospandemia?

-Hemos tenido muchos meses con chicas y chicos sin poder juntarse con amigos, sin poder salir. Sabemos que cuando empiecen a salir más, va a haber problemas, principalmente con el consumo de alcohol, que es la principal preocupación sanitaria.

-¿A qué edad detectan que comienza el consumo de alcohol y estupefacientes?

-Hay un dato interesante sobre el consumo de alcohol que es, como te dije, la droga más importante. La edad promedio que es la de 15 años. A esa edad empiezan el año tomando por primera vez un poquito y terminan el año con consumos episódicos excesivos. Eso se da por varios factores. El más importante es que las normas sociales, de alguna manera, muestran a todos los chicos y chicas tomando. Los adolescentes quieren sentirse parte de la mayoría, no quieren ser una excepción.

Pero eso es un error. Comienzan a tomar porque creen que todos toman, pero no es así. Solo una minoría se emborracha. Por eso es importante trabajar en la familia, porque los padres también somos vulnerables a esas presiones. Es como si estuviéramos obligados a permitir las previas porque los otros padres lo hacen. Y a veces, nos estamos engañando.

En el caso de drogas ilegales, vamos a hablar de la marihuana, que es la droga ilegal más utilizada. En este caso, el promedio -hay muchas variaciones- es a los 16,5 y 17 años el momento en que consumen por primera vez. Por supuesto que hay muchos que lo hacen antes.

 

La mayoría “no consume marihuana”

Concentrado en las acciones positivas para no naturalizar los consumos de drogas ilegales y de alcohol, Gigena Parker puntualizó las cifras de la marihuana. “Por un lado le puedo decir que se triplicó el consumo de marihuana desde el año 2010 hasta ahora, lo que es verdad; pero también es justo decir que más del 75% de los jóvenes no consume marihuana. Eso también es verdad. Tenemos que comunicar que la mayoría no lo hace, porque al final, si hablamos de que todos consumen, estamos generando una norma, es casi como hacer una publicidad diciendo ‘todos usan’ tal marca. En cambio, hay que destacar la conducta positiva de las personas, que es lo que estamos haciendo en campañas como la que llevamos a cabo en Villa María”, dijo.

“Por supuesto que eso no significa decir que no nos preocupamos. Hace un tiempo, en la provincia no había una comunidad terapéutica pública. Ahora tenemos dos, una en Santa María y la otra en San Francisco, para atender los casos más graves. Al mismo tiempo trabajamos en red con más de 120 municipios y comunas de la provincia, para llegar a cada lugar. Es un trabajo intenso, complejo y que no tiene soluciones mágicas”, aseveró.

 

El secretario de Prevención de Adicciones estuvo el jueves en Villa María

El secretario destacó el rol de Narcóticos Anónimos Villa María

El funcionario provincial señaló que siempre destaca “la labor de las ONG” en materia de recuperación de personas adictas. “Pero en particular, quiero reconocer a Narcóticos Anónimos de Villa María, porque es una comunidad de personas que está en recuperación, que en las buenas y en las malas siempre están para ayudar a las personas, porque no es fácil recuperarse donde la norma es tomar y ellos no pueden tomar porque tienen una enfermedad. La posibilidad de que haya un grupo de ayuda mutua, para entender que hay que beber una gaseosa en un asado, porque tienen una enfermedad, es invaluable. Porque si toma un sorbo, al otro día pierde todo. Al otro día tiene el riesgo de caer preso, de terminar internado o fallecer. O simplemente perder todo el crédito y la alegría de la recuperación”.

Ejemplificó la situación con otra enfermedad crónica: “Es lo mismo que le pasa a alguien con diabetes. No tenemos que olvidarnos que son enfermedades en las que el comportamiento de la persona y el contexto son determinantes. No es lo mismo un diabético que tenga apoyo de su familia y que tenga conciencia de lo que le pasa, se anticipe a las opciones de riesgo y tentación y pueda tener apoyo comunitario y seguimiento profesional a que no lo tenga. Porque el sistema sanitario no puede meterse en la casa para decirle qué comer cada día. Por eso, los grupos de apoyo son indispensables”, refirió Darío Gigena Parker.

 

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