La iniciativa está siendo desarrollada bajo la conducción de los ingenieros Marcelo Cejas y Javier Gonella
Propuesta de la UTN fue seleccionada para incorporarse al Banco Nacional de Proyectos
Se trata de un sistema de control autónomo sin contacto para la medición de la temperatura corporal que fue aprobado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e InnovaciónUna iniciativa de la Universidad Tecnológica Nacional Villa María fue seleccionada para incorporarse al Banco Nacional de Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS) definido por la Comisión de acreditación de Ciencias Agrarias, Ingenierías y Materiales designada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Se trata de la implementación de un sistema de control autónomo sin contacto para la medición de la temperatura corporal de las personas que ingresen a un espacio público como método preventivo de la transmisión de enfermedades infecciosas en su fase pirexia.
La propuesta está siendo desarrollada por docentes investigadores y becarios del Departamento de Ingeniería en Electrónica de la Facultad, bajo la conducción de los ingenieros Marcelo Cejas y Javier Gonella.
En ese marco, El Diario dialogó con los docentes a cargo, quienes explicaron las especificidades del proyecto que vienen trabajando desde el año pasado.
“A partir de la pandemia se desplegó un gran financiamiento para proyectos desde la Secretaría de Ciencia y Tecnología para temáticas que tuvieran que ver con COVID-19, allí surgió la posibilidad de llevar adelante una idea con la cual veníamos trabajando”, mencionó Cejas y agregó: “Para presentar un PDTS se necesitan una serie de requisitos del proyecto en sí: dar una justificación, la pertinencia y tiene que haber una entidad que sea parte. Nosotros convenimos con la Escuela Experimental con Enfasis En Tecnologías de la Información y la Comunicación Villa María (PROA), que está funcionando actualmente en el predio de la Facultad”.
A través del acuerdo, “el Ministerio de Educación de la Provincia nos avaló la propuesta y firmó como demandante”, aseveró. A su vez, indicó: “La finalidad del proyecto es cubrir el ingreso midiendo la temperatura para ver si excede un cierto valor que estaría indicando una posible enfermedad para no solo la gente que ingrese a la UTN, sino todos los alumnos de nivel medio, que en este momento son muchos. Asisten ocho cursos, entonces el movimiento y la circulación de gente es constante”.
“Es importante destacar que la propuesta fue seleccionada dentro de 20 proyectos y es la única de la UTN”, comentó Cejas.
Evitar la transmisión de enfermedades
Por su parte, Gonella precisó: “El planteo inicial era cubrir la demanda de medir la temperatura con el protocolo COVID-19 vigente en ese momento, que era sin contacto para evitar la transmisión. Lo más fácil era encargar a una persona con un termómetro para medir la temperatura, lo cual tiene sus pros y sus contras”.
“Tratamos de hacer un sistema autónomo. Empezamos viendo qué existía en el mercado y ya había este tipo de controles a precios exorbitantes. A principios del año pasado, un sistema que hacía algo similar costaba más de 300 mil pesos”, dijo el ingeniero y agregó: “Quisimos cumplir con ese propósito a un costo bastante menor. Para eso tratamos de armar con los sistemas que conocemos, ya sean electrónicos o de informática, un sistema que sea capaz de tomar la temperatura a partir de un sensor a distancia que utiliza una minicámara termográfica”.
“Para efectuar ese objetivo, el sistema debe detectar un punto en particular de la cara como la frente o la palma de la mano. Y la cámara debe ser móvil, es decir, el sistema debe movilizar la cámara para que apunte donde se tiene que tomar la temperatura, porque si se toma en otro punto no se puede hacer la extrapolación de cuál sería la temperatura del núcleo corporal basándonos a eso determinamos si la persona tiene fiebre o no”, explicó.
A su vez, señaló que desde el año pasado “hicimos todo lo que pudimos llegar a hacer sin la presencialidad. Como no tuvimos clases presenciales durante todo el año en la Facultad, las pruebas de campo quedaron absolutamente acotadas o nulas. Pero pudimos avanzar en parte del procesamiento de imagen”.
“La UTN aprobó el proyecto para ejecutarlo en el plazo de tres años, por lo tanto, los resultados finales y específicos con los prototipos funcionales van a estar dentro de ese período”, puntualizó y continuó: “Somos un grupo de docentes y alumnos becarios. Todo lo que pudimos hacer fue trabajo a distancia pero de prototipo no realizamos nada porque nos fue imposible. Esperamos el año que viene empezar con las pruebas en campo, seguramente van a ser dentro del establecimiento nuestro, específicamente planteado para la escuela ProA. De ahí en más veremos cómo responde ese prototipo para ir mejorándolo y llegar a la etapa final”, resaltó Gonella.
Gran importancia
“El haber sido elegidos para desarrollar un PDTS es muy importante. Para quienes estamos trabajando en el sistema científico nacional llegar a tener un PDTS aprobado es como una marca de calidad, te permite sumar puntos y podés ir cambiando de categoría de investigador”, comentó Cejas y añadió: “También es muy relevante para la Facultad porque es el primer proyecto con características sociales que es reconocido por el Ministerio”.
En ese sentido, Gonella refirió: “Este proyecto va a tener un impacto social y eso es lo más importante para nosotros. La Tecnológica con sus avances e innovaciones va a crear un producto o prototipo disponible para que otros organismos lo puedan implementar”.
“La idea primigenia es que el proyecto luego se pueda ejecutar en otros espacios. Queremos desarrollarlo, ponerlo en marcha el prototipo, depurarlo, probarlo y dejarlo a disposición de las instituciones públicas que lo demanden. Esto nos exige un gran compromiso, pero también nos da una gran alegría y orgullo”, finalizó Cejas.
