Hacia el Sínodo 2023 convocado por el Papa Francisco - La Diócesis de Villa María comienza oficialmente mañana con las actividades
“Jesús fue un gran callejero que se dejaba encontrar”
El Sumo Pontífice llamó a salir en busca de los fieles y también de quienes no creen, “caminar juntos y escucharlos”, para trazar caminos cuando dentro de dos años sesione el Sínodo de los Obispos en su XVI Asamblea General Ordinaria. El vicario general de la Diócesis de Villa María, Alberto Bustamante, profundizó con El Diario sobre el sentido de la misión. La Iglesia como un hospital de campaña
Escribe - Sergio Vaudagnotto DE NUESTRA REDACCION
-El Papa llamó a trabajar hacia 2023, bajo la consigna “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. ¿De qué se trata? ¿Cómo lo harán?
-Se trata de cómo hacemos llegar el Evangelio de Jesús en esta época, sobre todo en algunas categorías en las que el Papa va a insistir mucho, que tiene que ver con caminar, encontrar, dejarse tocar, sanar, curar, vendar heridas; ser un ámbito de acogida, un ámbito de contención, un ámbito que sostenga la vida de las personas y de las comunidades. Francisco va a insistir mucho en eso. Cuando asumió como Papa le hicieron una pregunta acerca de cómo se imaginaba la Iglesia de este tiempo, cuál era su desafío, y él utilizo la imagen del hospital de campaña. Cuando alguien va a un hospital de campaña a uno no se le pregunta cómo anda del colesterol, como anda del ácido úrico… Cuando llega tratan de parar la hemorragia; después podremos avanzar sobre otras cosas. El hospital de campaña tiene otra característica: va a la gente. Habitualmente, está después de donde termina el asfalto, está en los lugares más necesitados. Entonces yo imagino la Iglesia como eso, un gran ámbito donde las personas se sientan reconocidas, respetadas, contenidas, orientadas, abrazadas, tocadas, miradas… Y, bueno, esta convocatoria tiene que ver con cómo renovamos estructuras, cómo nos repensamos, cómo nos desinstalamos...
-Ardua tarea. Desandar algunos siglos…
-La periferia siempre es un lugar extraño para el que no ha ido nunca, en términos de cómo hago para llegar sin decirle al otro que venga. Había un cura que recordaba siempre: Jesucristo les decía a los apóstoles “vayan”´ y nosotros le decimos a la gente que venga. Se trata de ir. Jesús fue un gran callejero, se dejaba encontrar. Y la gente, encontrándolo, lo tocaba con sus preguntas, con sus miedos, con sus angustias… La Iglesia debe ser eso, hábito que salga al encuentro con la comunidad para dejarse tocar.
-Entonces, por primera vez en la historia de los sínodos, los obispos llegarán con una agenda surgida del diálogo con la gente…
-Sí. Francisco siempre ha ido insistiendo con que el gran desafío de la Iglesia es caminar juntos, es decir, que el pueblo de Dios, como un sujeto histórico, escucha la voz de Dios, y que en su compartir, en su opinar, en su hacer aportes, la Iglesia va discerniendo el camino para servir al hombre, a la mujer, en estas complejas épocas. Esta es la idea de que nadie tiene el monopolio de Dios en la vida de la Iglesia, sino que Dios habla en conjunto a su pueblo. Y es en ese sentido que Francisco ha querido invitar a la Iglesia a celebrar este sínodo; ha querido hacerlo como un gran camino, es decir, “invito a la Iglesia a pensar esto en comunión, con participación y misión”. Lo ha querido hacer no como un encuentro de obispos, sino como poner el oído y escuchar l pueblo de Dios. En ese sentido sí, este sínodo es inédito.
-¿Cómo se pone en práctica?
-Los sínodos, como instancia organizacional, son encuentros de obispos de todo el mundo que el Papa convoca por una temática particular. A él le parece que en estos momentos hay que tratar de discernir juntos, para luego aportar. Entonces pidió que el de octubre de 2023 tuviera una instancia diocesana de escucha y que con los aportes de esa escucha del pueblo de Dios se haga un informe nacional, que ese informe vaya a Roma, que allá la secretaría de sínodo lo sistematice y que vuelva a los países y se haga un informe continental. Entonces, ese informe de todos los continentes será el material de estudio, de trabajo del sínodo ya propiamente de los obispos en 2023.
-¿Cómo hace su aporte la persona que está leyendo esto y piensa: desde mi cooperativa, mi empresa, mi sindicato, mi comedor comunitario, mi escuela… veo tal cosa y quiero que la tengan en cuenta?
-Hay dos instancias. Una, a través de medios digitales. Pueden entrar a Asamblea Latinoamericana. Lo buscan y allí hay una manera muy simple de loguearse. Van a encontrar un cuestionario, lo pueden responder y su opinión llegará a una secretaría de América Latina. No es presencial por esto que estamos viviendo con respecto al coronavirus. Y en el caso de nuestra Iglesia diocesana, esta etapa pre sinodal comienza el domingo 24 (mañana), a la 20, en la Iglesia Catedral Santuario de la Inmaculada Concepción, y la va a presidir el obispo Samuel. Afortunadamente, nosotros ya habíamos comenzado un caminito antes de que el Papa convocara, porque el obispo nos había planteado la necesidad de hacer una asamblea para esto, para escuchar, renovar, repensar nuestra tarea evangelizadora. Aggiornar a nuestra Iglesia para esta época. Habíamos empezado un caminito ya de consulta nosotros en nuestras comunidades, lo hemos ido sistematizando y el mismo domingo, unas horas antes, a partir de las 16, lo vamos a presentar en el Instituto San Antonio, en una jornadita presencial con delegados, con un cupo establecido previamente, por decirlo de alguna manera, porque está el tema sanitario.
-Y entonces, a escuchar…
-Vamos a ver cómo ampliamos el oído para escuchar todas las voces.
-¿Tienen alguna metodología a seguir?
-Tenemos un vademécum con una serie de orientativos y tenemos que tener el ingenio necesario, la imaginación suficiente para ver cómo vamos difundiendo esto para aquellos que quieran hacernos escuchar su voz. Porque es lo que el Papa dice: escuchemos a los que estamos involucrados en la vida de la Iglesia, escuchemos a aquellos que no participan de la Iglesia pero que se sienten miembros y escuchemos a todos aquellos también -a él le gusta utilizar la categoría de las periferias- a aquellos que están en los márgenes y sus voces nunca llegan”.
-Digamos que salen a recoger voces, que es una manera de dialogar...
-Sí. El gran desafío siempre es la escucha, porque no se trata de confrontar sino de integrar, de enriquecernos con nuestras distintas miradas, con nuestras diferencias. Para nosotros, las diferencias no son deficiencias, sino lo que Dios nos ha dado para que podamos aportar lo propio. Mi palabra es necesaria, pero es insuficiente. Yo no tengo el monopolio de las luces para aportar a la vida de la Iglesia y para hacer ver cómo podemos proponer los grandes valores del Evangelio de Jesús, que dignifican a la persona.
-Que el Papa formule una propuesta con miras a 2023 es una buena noticia sobre su estado de salud…
-Las noticias oficiales dicen que el Papa está recuperado de su operación y que, con los cuidados pertinentes por su edad e incluso con algún tipo de limitaciones previas que por su problema pulmonar de años, ha retomado sus actividades con normalidad… Ha visitado el Este europeo hace poco y yo diría que se lo ve muy entusiasmado con esta convocatoria, porque entiende que es muy importante para la vida de la Iglesia, transitando el tercer milenio de la vida cristiana.
